A la atención de:
José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión Europea, y Comisarios de Medio ambiente, Energía, Clima y Empresas
A los miembros del Consejo Europeo y Jefes de Estado (Presidentes, Primeros Ministros y Ministerios afectados).
A los miembros del Parlamento Europeo
Asunto: Combustibles fósiles no convencionales / Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y otros proyectos de las instituciones europeas
Nosotros, grupos de ciudadanos y organizaciones medioambientales
interesados, movilizados contra el desarrollo de los combustibles
fósiles no convencionales en Europa, estamos extremadamente preocupados
por los últimos acontecimientos relacionados con la revisión de la
Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y los planes sobre un
marco europeo para los combustibles fósiles no convencionales, así como
por los acuerdos y proyectos transatlánticos de la Comisión Europea.
Para extraer gas de esquisto, petróleo de esquisto bituminoso, gas de
arenas compactas (tight gas) y gas metano de vetas de carbón se utiliza
una técnica llamada fracturación hidráulica o "fracking", que va
acompañada de múltiples e inevitables impactos sobre el medio ambiente,
el clima, la salud de la población y sobre una serie de derechos humanos
fundamentales.
Las principales razones para oponernos a esta industria son:
- La extracción de estos hidrocarburos afectará negativamente a nuestra huella de carbono, comprometiendo incluso los objetivos energéticos y climáticos de la UE. En lugar de alejarse de las fuentes energéticas fósiles, desarrollar nuevas fuentes de energías renovables y mejorar las políticas de eficiencia energética, esta industria nos arrastraría a un nuevo ciclo contaminante de combustibles fósiles.
- El funcionamiento de la industria extractiva implica un enorme sistema de tuberías, instalaciones reguladoras de presión y centros de transporte. Esto supone inevitablemente fugas de metano, estimadas por diferentes estudios entre un 4% y un 11% del total del volumen de metano producido. En un plazo de 20 años, el metano es 86 veces más potente como gas invernadero que el CO2, por lo que la quema de combustibles fósiles no convencionales podría ser más perjudicial para el clima que el mismo carbón.
- Las técnicas de extracción causan un efecto destructivo e irrevocable en los ecosistemas y entornos locales.
- Las actividades relacionadas con los combustibles fósiles no convencionales utilizan una cantidad desproporcionada de recursos primarios fundamentales: tierra, agua y aire.
- Esta industria requiere un gran número de vehículos de transporte, por lo que sus proyectos suponen una carga adicional para la economía europea como, por ejemplo, la depreciación de infraestructuras públicas (carreteras, puentes, etc.). La mayoría de las carreteras de la Unión Europa no se han diseñado para soportar el peso adicional de los "megacamiones" o "trenes de carretera" que utiliza esta industria, especialmente en las zonas rurales.
- Un importante número de habitantes, incluyendo a quienes viven exclusivamente de la agricultura, se verá afectado por este tipo de explotación. La extracción generaría un incremento de la pobreza.
- Promover políticamente estas actividades es completamente contradictorio con la creciente necesidad de sistemas económicos locales basados en el patrimonio cultural y natural, así como en las energías renovables.
- Las actividades relacionadas con los combustibles fósiles no convencionales implican un modelo de industrialización a gran escala, que tiene enormes consecuencias para la planificación regional y afecta a un gran número de zonas densamente pobladas y medioambientalmente delicadas, tal como se ha podido observar en Estados Unidos, Canadá y Australia.
Las autoridades europeas ya han publicado estudios que demuestran
estos riesgos, y son conscientes de que numerosas investigaciones
científicas revisadas por expertos alertan sobre los múltiples y
preocupantes impactos vinculados a esta industria. A pesar de ello,
algunos responsables políticos parecen haberse puesto de acuerdo para
ignorar todos estos hechos significativos. Del mismo modo, la opinión de
las poblaciones directamente afectadas se está ignorando brutalmente.
La situación jurídica actual en la Unión Europea no garantiza la
exigencia de estudios de impacto ambiental para la investigación y
explotación de combustibles fósiles no convencionales, lo que representa
una violación permanente de los principios de la política europea de
medio ambiente, los objetivos de planificación regional y los valores
democráticos europeos fundamentales. Este requerimiento básico habría
supuesto la elaboración de estudios de referencia previos al inicio de
nuevos proyectos y garantizaría una mayor participación de las
comunidades locales en los procesos de toma de decisiones.
El marco sobre combustibles fósiles no convencionales anunciado por
la Comisión Europea es simplemente un conjunto de recomendaciones no
vinculantes que, incluso, contradice los resultados de la evaluación de
impacto que requieren las acciones legislativas como esta. Gracias a la
acción conjunta del Sr. Barroso y países como el Reino Unido, Polonia,
la República Checa y Hungría, la Unión Europea está abriendo sus puertas
a una industria altamente contaminante y escasamente regulada. Las
promesas de "desarrollar un marco europeo para la extracción de
hidrocarburos no convencionales de manera segura y sin riesgos" no se
van a mantener.
Los grupos de ciudadanos y organizaciones medioambientales
interesados han expresado en múltiples ocasiones estos argumentos,
apoyados con pruebas, particularmente en relación con la Resolución Korbach
. Sin embargo, parece que nuestros políticos no quieren o no están preparados para tomar en consideración estos razonamientos.
Esto constituye una grave ausencia de democracia y una señal clara de
que la balanza se está inclinando a favor de beneficios cortoplacistas
inciertos y perjudiciales para el medioambiente, a costa de la salud
pública y del medio ambiente sostenible a largo plazo. Además, hemos
observado que existe corrupción a nivel local, las comunidades locales
se han visto atrapadas en la angustia y la inseguridad por la violación
de derechos humanos y la represión –como ocurrió recientemente en
Pungesti (Rumanía), Zurawlow (Polonia) y Barton Moss (Reino Unido)– y la
confianza en la Unión Europea se está desvaneciendo a gran velocidad.
Estas circunstancias deben ser tomadas en cuenta en la revisión de la
Directiva EIA, así como en las negociaciones sobre el acuerdo de libre
comercio con Canadá (CETA) y con Estados Unidos (TAFTA). Estas
negociaciones se están llevando a cabo con absoluto secretismo, y el
Parlamento Europeo, el Consejo Europeo y la Comisión Europea no pueden
tolerarlo. La comisión ha anunciado un "marco no vinculante" sobre el
gas de esquisto. ¿Qué flexibilidad se tendrá a la hora de valorar la
enorme presión de los inversores y de la industria energética?
Respecto al CETA y el TAFTA, resulta cada vez más evidente que están
poniendo su mira en el Reglamento de registro, evaluación, autorización y
restricción de sustancias químicas (REACH), a pesar de que es la
herramienta para evitar que las industrias puedan hacer lo que quieran,
especialmente en el sector químico, que elabora productos para la
industria minera. También observamos que el reglamento de arbitraje
entre empresas y Estados, promovido por la Carta Europea de la Energía, resulta muy adecuado para los inversores. Los
inversores pueden oponerse a la legislación medioambiental simplemente
porque representa un obstáculo a sus inversiones y, por tanto, a sus
beneficios. Todo esto puede dar lugar a:
- Pagos considerables por compensaciones económicas a las empresas, cubiertos por los presupuestos particulares de los Estados miembro.
- Un sistema de libre comercio basado en la Carta Europea de la Energía, que favorezca totalmente al sector privado y a los inversores, por encima del interés público y de la soberanía de los Estados miembros.
Por todas las razones anteriormente mencionadas, instamos
solemnemente a los miembros del Consejo Europeo, Comisarios y miembros
del Parlamento Europeo a que actúen ya, en el interés superior de la
población de sus Estados y de toda la ciudadanía europea. Negar los
hechos descritos significaría que los responsables políticos europeos
están dispuestos a aceptar los efectos perjudiciales de la fractura
hidráulica en un futuro inmediato y para las próximas generaciones.
Miembros del Parlamento Europeo, ustedes deben actuar con decisión y
claridad para evitar que la ley de Evaluación de Impacto Ambiental sea
ambigua. Es necesario que se realicen estudios de impacto ambiental para
todo el ciclo de vida de los pozos, y estos deberían realizarse antes
de iniciar cualquier actividad de exploración o construcción
(construcción de plataformas, perforación, cimentación, entubado, toma
de registro, etc.). Teniendo en cuenta sus múltiples consecuencias, el
uso de técnicas de fracking en la investigación y explotación de las
fuentes de energía de combustibles fósiles debería estar sujeto a
evaluaciones de impacto ambiental obligatorias.
Miembros del Consejo Europeo, Sr. Presidente de la Comisión Europea, y
Comisarios y Jefes de Estado y ministerios afectados, ustedes deberían
actuar decididamente para eliminar cualquier mecanismo de arbitraje
entre inversores y Estados (ISDS) del CETA y del TAFTA porque echan por
tierra nuestros sistemas jurídicos y pueden utilizarse en contra de las
leyes promulgadas sobre los objetivos de política medioambiental, las
metas sobre cambio climático y energía, la protección a los consumidores
y los principios jurídicos de la Unión Europea, y con la excepción del
reglamento REACH, que, en todo caso, debería fortalecerse.
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