Nick Dearden, Global Justice Now
Traducción: David Hervás
Acuerdos de comercio
a favor de las multinacionales como el acuerdo entre los EEUU y la UE (TTIP) ha
sido cínicamente explotados por Donald Trump para ganar la presidencia de los
Estados Unidos. Ha utilizado esos acuerdos para demostrar que el sistema
político ha sido corrompido por el mundo de los negocios. Pero Donald Trump no
va a detener esta corrupción corporativa, sino que la va a empeorar.
El TTIP ya está
muerto: le han dado muerte los millones de activistas europeos y
estadounidenses que han hecho campaña en contra de ella durante los últimos 3
años. Esta campaña ha sido protagonizada por personas que creen en una sociedad
abierta, igualitaria y democrática donde se incluye la diversidad y se respetan
los derechos de todos. Nos opusimos al TTIP porque iba a ser malo para la gente
común, cualesquiera que sean sus orígenes. Nos opusimos porque iba a erosionar
aún más nuestra democracia y entregar el poder a los más ricos, es decir, a hombres
de negocios como Donald Trump.
Son precisamente los
multimillonarios como Donald Trump quienes se han lucrado con acuerdos como
TTIP durante décadas. Donald Trump ha hecho su fortuna gracias al Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (NAFTA), que ha devastado a las comunidades, ha
bajado los salarios y privatizado los servicios públicos.
A pesar de su
retórica, Trump cree plenamente en la desregulación, las privatizaciones y en poner
los beneficios privados por delante de la gente. No es de extrañar que las cotizaciones
de las acciones de algunas de las corporaciones más letales del mundo se hayan
disparado tras la elección de Trump. Su política económica no ayudará a la
clase trabajadora. Trump es una fuerza divisiva que destruirá a las comunidades
y les hará más difícil defenderse de los intereses comerciales que representa.
Las políticas de Trump no se basan en un comercio más justo, sino en la
explotación de países extranjeros, con riesgo de tensiones internacionales y la
exportación de los problemas económicos hacia otros países. Son precisamente
estas políticas las que dieron origen a las guerras mundiales del siglo XX.
Los acuerdos
comerciales como TTIP y CETA han dado oxígeno a Trump. La mejor manera de
derrotarlo es eliminar ese oxígeno, deteniendo estos acuerdos comerciales y
construyendo una economía democrática que funcione para todos.
Sabemos que los
políticos ahora tienen más miedo de oponerse a acuerdos opuestos como el CETA, que
actualmente está pendiente de ratificar por el Parlamento Europeo. Esta es
exactamente la lección equivocada que debemos sacar de la elección de Trump.
Para derrotar a las políticas de racismo y odio representadas por Trump y la
extrema derecha en Europa, hacemos un llamamiento a los políticos para que
apoyen políticas económicas que beneficien a la mayoría de las personas, que
erradiquen la pobreza, creando empleos decentes, servicios públicos de buena
calidad y que detengan cambio climático. El primer paso que deben tomar es
votar para detener el CETA en las próximas semanas.
Esta declaración la pueden suscribir las organizaciones escribiendo a: kevin.smith@globaljustice.org.uk