Cuando el Parlamento Europeo
se prepara para votar el crucial acuerdo sobre comercio e inversión (CETA)
entre la Unión Europea y Canadá , el grupo de los socialistas y demócratas del
Parlamento Europeo (S&D) ha publicado un listado con los diez principios progresistas para una nueva era de acuerdos comerciales. Estos
principios propugnan un sistema de comercio internacional más justo cuyos
acuerdos prioricen la protección pública y la transparencia por encima del
poder corporativo. A continuación se analiza en qué medida cumple el CETA con
estos diez principios.
1. Beneficios para muchos y no solo para unos pocos
El primer objetivo de los
acuerdos comerciales debe ser beneficiar al espectro más amplio posible de
ciudadanos. Los acuerdos comerciales deben contribuir al crecimiento económico
sostenible y al empleo en la Unión Europea y en los países socios.
Según la Comisión Europea,
el CETA supondrá para la UE un crecimiento del PIB a largo plazo de entre 0,02%
y 0,03%. Esto ha hecho que surjan dudas sobre si el CETA conllevará algún
beneficio y mucho menos si conllevará beneficios para muchos. Según un estudio independiente es probable que el CETA incremente la desigualdad y suponga
la pérdida de 200.000 empleos en toda la UE, todo ello sin que se hayan
implementado políticas de reciclaje para los trabajadores o se haya preparado a
las economías para este cambio. En lugar de crear empleo y un crecimiento
económico sostenible, es probable que el CETA aumente la precaria situación en
la que ya se encuentran muchas personas.
Es más, los arbitrajes de
aplicación en materia de inversión del CETA, el Sistema Judicial de Inversiones
(ICS), permite que las empresas multinacionales cuestionen y posiblemente
obstaculicen a aquellos estados cuya legislación protege tanto el medio
ambiente como los estándares sanitarios y laborales. Además, la ciudadanía no
podrá formar parte del jurado de arbitraje.
2.
Una política que se base en
valores
Además de bienes y
servicios, la Unión Europea debe exportar sus valores, en particular, en
términos de estándares laborales, sociales y medioambientales. Debe incluirse
un capítulo de comercio y desarrollo sostenible, incluyendo los derechos
laborales centrales de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y las
disposiciones sobre responsabilidad social corporativa, en todos los acuerdos
comerciales de la Unión Europea. Los eurodiputados y las eurodiputadas seguirán
presionando para que se apliquen estas disposiciones.
Es más, a pesar de que las
autoridades canadienses han prometido ratificar los principales convenios
laborales de la OIT, el CETA en sí no proporciona ningún mecanismo adicional
para la protección de los derechos laborales. Si alguna de las partes incumple
los derechos laborales, a lo único que pueden aspirar aquellas personas que se
vean afectadas es a recomendaciones no vinculantes. Además, si los estados
mejoran los estándares laborales se les puede demandar en un tribunal de
arbitraje en materia de inversión. (Ver también principios 9 y 10).
3.
Transparencia y
participación de los ciudadanos
Las negociaciones deben
desarrollarse de forma abierta y transparente, todo lo que sea posible. No debe
haber vuelta atrás en nuestros logros sobre transparencia, por los que tanto
hemos luchado, en las negociaciones actuales. El Consejo debe publicar
automáticamente todos los mandatos negociadores nuevos y previamente adoptados,
y el proceso de elaboración de políticas debe basarse en un diálogo
significativo con la sociedad civil, los sindicatos y la OIT (Organización
Internacional del Trabajo).
El CETA se negoció en
secreto entre 2009 y 2014. La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento
Europeo (INTA) recibió una copia confidencial del acuerdo en septiembre de
2014, solo unas semanas antes de su firma. La UE y Canadá solo publicaron sus
mandatos de negociación en diciembre de 2015, más de un año después de que
concluyesen las negociaciones. Ambas partes han ignorado en gran medida las
recomendaciones hechas por la sociedad civil y los sindicatos de trabajadores,
asimismo han rechazado una participación pública real. Algunos comentaristas
definen el CETA como uno de los acuerdos comerciales menostransparentes que ha firmado la UE en los últimos años.