Escrito por Sandra Soutto.
Economista y Técnico de Hacienda.
A veces la realidad supera la ficción,
y este es el caso del TiSA, conocido también por las siglas ACS, es el acuerdo
sobre el comercio de servicios, otro de los tratados de “libre comercio” que
negocia la Unión Europea (UE) a espaldas de la ciudadanía.
Cuadro1: Tratados de libre comercio. Elaboración propia.
Con este tratado, como ocurría con el
TTIP (tratado transatlántico de comercio e inversiones entre UE y EEUU), y con el TPP (tratado
transpacífico de comercio e inversiones), se pretende otorgar a las
multinacionales derechos ilimitados. En este caso para suministrar servicios
desde el exterior, de comercio electrónico, financieros, de telecomunicaciones y
entregas postales, lo que exigiría limitar las facultades de los gobiernos a
reglamentar, para impedir que las obligaciones y controles estatales puedan
limitar la obtención de beneficios a las multinacionales. Es decir, el TiSA pondría
a disposición de las multinacionales, herramientas jurídicas que le permitirían obtener
compensaciones económicas millonarias.
Cuadro2: Tratados
Desiguales. Textos de elaboración propia
Pero esto no es nuevo, ya que la
Organización Mundial del Comercio (en adelante OMC), en 1995 impulsó el Acuerdo
General de Servicios (AGCS ó GATS) para mercantilizar servicios como la
educación, la salud, el transporte, el acceso al agua y a la energía. Sin
embargo, la oposición de los países pobres a mercantilizar actividades
imprescindibles para la vida humana y la acción ciudadana han ralentizado las
privatizaciones a nivel mundial, hasta que en el 2012 un grupo liderado por países
ricos y poderosos, llamado “Really Good Friends of Services”, retomó las
negociaciones para acelerar las privatizaciones, evitando así a los países
pobres.
¿Qué son y qué representan para nosotros
los servicios?