8 de febrer del 2018

La ofensiva globalizadora contra los servicios. TiSA

  

Escrito por Sandra Soutto.
Economista y Técnico de Hacienda.


A veces la realidad supera la ficción, y este es el caso del TiSA, conocido también por las siglas ACS, es el acuerdo sobre el comercio de servicios, otro de los tratados de “libre comercio” que negocia la Unión Europea (UE) a espaldas de la ciudadanía. 
  
Cuadro1: Tratados de libre comercio.  Elaboración propia.


Con este tratado, como ocurría con el TTIP (tratado transatlántico de comercio e inversiones entre UE y EEUU), y con el TPP (tratado transpacífico de comercio e inversiones), se pretende otorgar a las multinacionales derechos ilimitados. En este caso para suministrar servicios desde el exterior, de comercio electrónico, financieros, de telecomunicaciones y entregas postales, lo que exigiría limitar las facultades de los gobiernos a reglamentar, para impedir que las obligaciones y controles estatales puedan limitar la obtención de beneficios a las multinacionales. Es decir, el TiSA pondría a disposición de las multinacionales, herramientas jurídicas que le permitirían obtener compensaciones económicas millonarias. 
 Cuadro2: Tratados Desiguales.  Textos de elaboración propia

Pero esto no es nuevo, ya que la Organización Mundial del Comercio (en adelante OMC), en 1995 impulsó el Acuerdo General de Servicios (AGCS ó GATS) para mercantilizar servicios como la educación, la salud, el transporte, el acceso al agua y a la energía. Sin embargo, la oposición de los países pobres a mercantilizar actividades imprescindibles para la vida humana y la acción ciudadana han ralentizado las privatizaciones a nivel mundial, hasta que en el 2012 un grupo liderado por países ricos y poderosos, llamado “Really Good Friends of Services”, retomó las negociaciones para acelerar las privatizaciones, evitando así a los países pobres. 


¿Qué son y qué representan para nosotros los servicios?