Traducción: Sandra Soutto, Javier Méndez-Vigo Hernández y David Hervás.
La Renta Básica Universal
reapareció en Francia en el debate político con ocasión de la elección
presidencial, mientras que en el país, de los más ricos del planeta, la pobreza
se extiende. Las prestaciones sociales mínimas son muy bajas
y no han sido revalorizadas significativamente desde principio del quinquenio
de François Hollande. La Renta de Solidaridad Activa (RSA)
es de 535,17€ al mes para una persona sola, 802,76€ con un niño, y 214,06€ por
niño suplementario. Incluso si es compatible con la ayuda oficial al alquiler
de la vivienda, el total se mantiene por debajo del umbral de la pobreza
equivalente a 1000€ al mes. La Renta de Solidaridad Activa para una pareja sin
niño de 802,76€ es inferior a dos veces la Renta de Solidaridad Activa para una
sola persona, debido a su no individualización.
Y más de un tercio de quienes tienen derecho a percibir la Renta de Solidaridad
Activa no recurren ella, mientras los jóvenes entre 18 y 25 años son casi
excluidos del sistema. Las desigualdades han aumentado mientras el desempleo
crecía fuertemente y aparecían las prácticas de la uberización .
Las políticas públicas construidas sobre la teoría de la oferta (regalos sin
contrapartida, a las grandes empresas) agravaron la situación de millones de
personas. Actualmente, la situación es insostenible en Francia y en la Unión
Europea. En Francia, 8,8 millones de personas viven con menos de 1000 euros al
mes, según las estadísticas el número de personas desempleadas está entre 3,5
millones y 6 millones, y de los desempleados, un número muy grande son parados
de larga duración que no perciben ningún subsidio.

Las
asociaciones de parados y los sindicatos son sensibles a la idea de Renta
Básica Universal para resolver una parte de los problemas. La idea también
encuentra eco creciente en la sociedad a medida que crece la percepción de un
trabajo deshumanizado. Y Benoît Hamon lo hizo uno de los temas principales de
su campaña. Pero, más allá de esto, si se examinan detenidamente las diferentes
propuestas se encuentran muchas imprecisiones tanto sobre el fondo como sobre
la financiación.
Llamada
también renta incondicional, renta de existencia, renta social, subsidio
universal, renta de ciudadanía, renta vitalicia, esta reivindicación está ahora
con el espíritu de la época, pero esta idea no es nueva. Los comienzos se
encuentran en la Utopía de Tomás Moro
(1516) y en La justicia agraria de Thomas Paine (1795). Del 1795 al 1834, la
ley de pobres llamada de Speenhamland
instauró en Inglaterra una renta mínima pagada por las parroquias que provocó
la caída de los salarios. Su supresión dio el pistoletazo de salida al mercado
de trabajo y del capitalismo industrial, como lo demostró Karl Polanyi. En los
años 30, en Francia, Jacques Duboin, creador de la revista La
Grande Relève , propuso una renta universal. Después
de la Segunda Guerra mundial, pensadores liberales retoman la idea de una renta
básica. Pero, después de varias décadas, es presentada como una solución tanto
por economistas liberales (Friedrich Hayek, Milton Friedman, Robert Solow,
Herbert Simon) como por una parte de la izquierda progresista (Philippe Van
Parijs, Yoland Bresson, Jean Marc Ferry, André Gorz, Tony Negri). Para la BIEN (Red Mundial por la Renta
Básica), la Renta Básica Universal, es concebida como un incitador a las
actividades no mercantiles, a condición de que su importe sea suficiente para
escapar al chantaje en el empleo y permitir al individuo repartir su tiempo
entre actividades libres y trabajo heterónomo asalariado o subordinado.
Sin
embargo, todo el mundo no pone los mismos contenidos en ella. Hay quien ve una
ocasión inesperada de liquidar definitivamente toda forma de socialización, de
individualizar los riesgos vinculados particularmente al desempleo y de
privatizar los servicios públicos; otros, pensando que estaríamos ante la
imposibilidad de erradicar el desempleo, incluso que estaríamos en una nueva
era marcada por el fin del trabajo, encuentran la solución en la renta
universal para luchar contra la miseria y las desigualdades sociales.
¿Pero
no es un falso dilema, incluso una estafa? Para permitirnos comprender mejor los
retos hemos puesto en primer lugar las cuestiones filosóficas, políticas y
económicas que son planteadas a través de la Renta Básica Universal.
Proseguiremos estudiando las diferentes propuestas y su posible financiación.
Por fin, reflexionaremos sobre el proyecto de sociedad que está en juego, en
particular en cuanto a la autonomía de las mujeres. Presentaremos además cinco
cuestiones en forma de recuadros: el sentido doble del valor vinculado al
trabajo, las experiencias de la renta universal en el mundo, el helicóptero
monetario, una comparación entre renta de básica y salario vitalicio, y la
elección entre renta familiar o renta individual.
Este debate esta compuesto de cuatro partes, incluidas las conclusiones, las que se pueden leer pinchando en: