por Maxime Combes
En momentos difíciles, se espera de una conferencia internacional que tome decisiones valientes y visionarias. Este no es el caso de la COP21, con un acuerdo muy por debajo del cambio de rumbo requerido. Al estado de urgencia climática, el acuerdo de París opone un bricolaje constituido por la suma de los egoísmos nacionales, tanto en materia de financiación como en los objetivos de reducción de las emisiones. No hace falta olvidar lo esencial: el acuerdo de París confirma un recalentamiento climático superior a 3°C, sin dotarse de los dispositivos para volver sobre una trayectoria inferior a 1,5°C o por lo menos a 2°C.
En momentos difíciles, se espera de una conferencia internacional que tome decisiones valientes y visionarias. Este no es el caso de la COP21, con un acuerdo muy por debajo del cambio de rumbo requerido. Al estado de urgencia climática, el acuerdo de París opone un bricolaje constituido por la suma de los egoísmos nacionales, tanto en materia de financiación como en los objetivos de reducción de las emisiones. No hace falta olvidar lo esencial: el acuerdo de París confirma un recalentamiento climático superior a 3°C, sin dotarse de los dispositivos para volver sobre una trayectoria inferior a 1,5°C o por lo menos a 2°C.
François Hollande
deseaba que se recordase la COP21 como el momento que desencadenó una «revolución
climática». En muchos de los puntos, el acuerdo de París se decanta por las opciones
más conservadoras y menos ambiciosas de entre las presentadas en el texto de
negociación. El acuerdo de París valida una cosa positiva: los 195 estados del
planeta están de acuerdo en mantener un marco internacional y multilateral –aunque
muy debilitado– de «gobernanza del clima»: para cambiar verdaderamente el
escenario, es urgente que las reglas y principios de organización de la
economía mundial y del comercio internacional sean sometidas al objetivo climático.
Análisis del texto sobre la base de los adjetivos
utilizados por Laurent Fabius y François Hollande.
El acuerdo de
París ¿es ambicioso?
- Ratificando las contribuciones nacionales
que conducen hacia un recalentamiento superior a 3°C, la COP21 se muestra
incapaz de desactivar la bomba climática.
- El objetivo de 1,5°C, que no es un objetivo obligatorio,
es incapaz de ocultar la ausencia de compromisos cifrados de reducción de
emisiones de gases de efecto invernadero para los años venideros (art. 2).
- No se menciona ninguna fecha para el pico de
las emisiones y el objetivo a largo plazo, esperado para 2050, se pospone para
la segunda mitad del siglo; la formulación del objetivo a largo plazo abre la
puerta a la utilización masiva de técnicas inapropiadas tales como el
almacenaje y el secuestro del carbono, la compensación de carbono y la geoingeniería.
Sin una hoja de ruta claramente establecida, sin
mención de los puntos de paso entre 2020 y 2050 fijados por el Panel
Internacional del Cambio Climático para volver sobre una trayectoria inferior a
2°C, el acuerdo de París pone en peligro el mero derecho a vivir de numerosas
poblaciones en todo el planeta.
El acuerdo de París
¿está dotado de medios suficientes?
- Ausencia de los 100.000 millones de dólares como
nivel mínimo de financiación en el acuerdo de París, relegados al texto de
decisión de la COP21, y por tanto, sometido a nuevos arbitrajes futuros, sin
fuerza vinculante y sin mejoras respecto a Copenhague .
- Carencia de transparencia y de previsibilidad
de la financiación para después de 2020: ninguna mención de los términos
«nuevos» y «adicionales» para sugerir financiaciones futuras, en contradicción con la
Convención, tan solo están los términos «adecuados» y «previsibles».
- Ausencia de reajustes en beneficio de la
adaptación.
Después de 25 años de negociación, y mientras que
no han desbloqueado nunca la financiación necesaria, los países ricos,
históricamente responsables del recalentamiento climático, intentan desentenderse
de sus responsabilidades.
El acuerdo de
París ¿hace «justicia climática»?
- Supresión de las referencias a los derechos
humanos y de las poblaciones indígenas, y a una transición justa en los
artículos del acuerdo de París, relegadas a los preámbulos.
- Claro debilitamiento del mecanismo de «pérdidas
y daños», ya que todo lo que implique responsabilidades jurídicas (liabilities) ha sido retirado de este
acuerdo.
El debilitamiento del mecanismo de pérdidas y
daños suena como una confesión de culpabilidad de los países responsables del caos
climático.
El acuerdo de
París ¿es universal?
- Los sectores de la aviación civil y del
transporte marítimo, responsables de cerca de 10 % de las emisiones mundiales (equivalentes a
las de Alemania y Corea del Sur) son eximidos de todo objetivo.
- Numerosas contribuciones de los Estados,
sobre todo de los países más desprovistos, dependen de financiación adicional
para llevar a cabo su transición energética y las políticas de adaptación: ésta
financiación no se ha incluido y no está garantizada en el futuro.
El Acuerdo de París no se dota de los medios para
ser universal y renuncia a atacar la máquina del calentamiento del planeta que
constituye la globalización económica y financiera.
El acuerdo de París
¿es jurídicamente vinculante?
- El acuerdo de París no transforma las
contribuciones nacionales en compromisos obligatorios y los mecanismos de
revisión de los compromisos son débilmente vinculantes.
- Ningún mecanismo sancionador es puesto en
marcha para sancionar a los Estados que no adopten compromisos suficientes, que
no los cumplan o que se negaran a revisarlos al alza.
Mientras que los acuerdos de liberalización de
comercio y de inversión sancionan a los países cuando no respetan sus reglas, no
hay nada de eso en la lucha contra las emisiones de gases de efecto de
invernadero.
El acuerdo de
París ¿es dinámico?
- Será imposible añadir en los años futuros
todo lo que no esté en el texto del acuerdo de París (100.000 millones de dólares
como nivel mínimo de financiación…).
- Están previstos inventarios (stocktaking) cada 5 años, pero la puesta
en marcha de las revisiones al alza queda pendiente de la interpretación del
texto y de la buena voluntad de los Estados.
El acuerdo de
París ¿es diferenciado?
- Con la puesta en marcha de las contribuciones
nacionales, los Estados han aceptado en Lima una auto-diferenciación en materia
de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero: cada país pone sobre
la mesa lo que desea.
- En materia de financiación, mientras que la
Convención-marco preveía que los países históricamente más emisores desbloquearan
la financiación necesaria para la adaptación y la mitigación en los países que lo
necesitasen, los Estados Unidos y sus aliados han intentado la
demolición de estos principios de la Convención.
El acuerdo de
París ¿es equilibrado?
- No hay ningún mecanismo claramente definido para
facilitar la transferencia tecnología, sobre todo para levantar las barreras al
acceso generadas por los derechos de propiedad intelectual.
- Se permite a los países, sobre todo a los más
emisores, utilizar mecanismos de compensación de carbono para alcanzar sus
objetivos, en detrimento de una reducción doméstica de las emisiones.
- Mantenimiento
de la referencia al «crecimiento económico» (art. 10)
Traducción: David Hervás
Fuente: https://france.attac.org/se-mobiliser/changeons-systeme-pas-climat/article/reaction-d-attac-france-a-l-accord-de-paris
Fuente: https://france.attac.org/se-mobiliser/changeons-systeme-pas-climat/article/reaction-d-attac-france-a-l-accord-de-paris