John Hilary
La Unión europea
ha sido pillada intentando socavar cualquier resultado significativo de las negociaciones
sobre clima de la ONU en París, dando instrucciones a sus representantes para
bloquear la discusión de dos mecanismos claves que podrían ayudar combatir los
efectos de calentamiento global: la introducción de medidas para reducir los
impactos medioambientales negativos del comercio global, y la transferencia de
tecnología para ayudar a los países más pobres en su lucha en contra cambio climático.
Cuando las
negociaciones de la COP21 entran en su semana final, la filtración de un documento interno de la UE, revela que los gobiernos europeos han dado instrucciones a
sus representantes para bloquear cualquier discusión sobre medidas para
combatir el cambio climático que pudieran suponer una “restricción al comercio
internacional”. Mientras los delegados del Sur han pedido una mayor flexibilidad
en los acuerdos de comercio con el fin de proteger sus frágiles ecosistemas, la
UE insiste que las negociaciones de París no tienen que permitir a terceros países
que limiten el comercio y las oportunidades de inversión para las empresas
europeas que quieran penetrar en mercados nuevos en todo el mundo.
Además, la UE ha dado
instrucciones a sus representantes para impedir que la ONU impulse en un futuro
ningún grupo de trabajo sobre comercio y el cambio climático, o que establezca relaciones
formales con la Organización de Comercio Mundial en su calidad de organismo
internacional encargado de supervisar las reglas de comercio global. En cuanto
al asunto de la transferencia de tecnología, que podría ayudar a los países más
pobres a atenuar el cambio climático, la UE alienta a sus representantes para que
bloqueen cualquier amenaza al régimen existente de derechos de propiedad
intelectual, que favorece el control corporativo de la tecnología.
La Asociación
Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) que está siendo negociada entre
la UE y los EEUU ejemplifica la contradicción entre la retórica de Europa en cambio
climático y libre comercio. La Comisión Europea ha admitido que el TTIP
representa un peligro para la biodiversidad, los recursos naturales y el medio
ambiente. En su evaluación de impacto oficial, publicada al inicio de las negociaciones,
la Comisión admite que con el escenario más ambicioso perseguido en el TTIP, se
prevé verter millones de toneladas extra de CO2 a la atmósfera. En ningún
momento los gobiernos europeos consideraron esto una razón para replantearse el
acuerdo.
Al contrario, la
UE está presionando por un capítulo dedicado a la energía en el TTIP que incluya
un aumento masivo en importaciones de gas y petróleo de los EEUU, incluyendo petróleo
canadiense proveniente de arenas bituminosas, conocido por estar entre los más
sucios y más de intensivos en carbono de todos combustibles fósiles. La
reciente revelación de que la Comisario de Comercio de la UE Cecilia Malmström
sólo ha dado acceso a dicho capítulo de energía a las compañías petroleras
y gasistas, muestra el desprecio que la UE tiene para todos aquellos que
estamos intentando evitar la catástrofe climática.
Cualquiera que sea
la redacción final del capítulo de energía, la última propuesta de Malmström se
ha hecho a costa de los esfuerzos para proteger el medio ambiente de un cambio
climático fuera de control. El nuevo sistema de tribunal de inversiones que la
Comisaria de Comercio ha diseñado para el TTIP concederá a las empresas de los EEUU
el poder de demandar a los países europeos sobre cualquier decisión política
futura que pudiera afectarles, incluyendo los controles medioambientales que se
diseñen para impedir un aumento de las emisiones de gases con efecto
invernadero.
Ya tenemos sólidas
pruebas de la amenaza que tales demandas pueden significar. Bajo disposiciones
similares en el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA), el gigante
energético Lone Pine ha demandado al gobierno canadiense 250 millones de
dólares por la moratoria en el fracking
en el río San Lorenzo, que según dicha compañía infringe su “valioso derecho a la
minería de petróleo y gas”. El informe oficial encargado por el gobierno de
Reino Unido al inicio de las negociaciones del TTIP advierte que Gran Bretaña
será incluso más proclive que Canadá a tales ataques de empresas de EEUU.
El problema no se
limita al TTIP. La UE está siguiendo una agenda hostil al asunto climático en
muchos otros acuerdos de comercio, como en las negociaciones secretas hacia un
acuerdo de servicios (TiSA) que la Comisión Europea actualmente está manteniendo
con otros veinte países en Ginebra. Los capítulos filtrados de medio ambiente y energía
de aquel acuerdo fueron publicados por WikiLeaks la semana pasada, y revelan
cómo se puede socavar cualquier acuerdo sobre el clima que salga de París. No
es de extrañar que la UE tenga tanto interés en suprimir cualquier mención del
asunto.
La UE sabe que no
puede mantener la ficción de ser un “dirigente global” en la lucha contra
calentamiento global mientras impulsa una nueva generación de tratados de libre
comercio hostiles al clima. Aún así, en vez de corregir su hipócrita posición, la UE ha pedido a sus representantes que bloqueen cualquier
discusión en París.
Los gobiernos de
Europa van a condenar a las comunidades más vulnerables del mundo a un cambio
climático fuera de control antes que iniciar un debate sincero sobre el tema. ¡Qué
vergüenza!
Traducción: David Hervás,
ATTAC
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