Con el CETA se pretende desregular los servicios públicos, las compras públicas, el derecho a la propiedad intelectual, la alimentación y la agricultura. El CETA no creará empleos, al
contrario, e ignora los desafíos climáticos y sociales. Marca una etapa
suplementaria en el desmantelamiento de los servicios públicos
indispensables para la cohesión social. Introduce a las multinacionales de las dos orillas del Atlántico en el corazón de los
mecanismos reguladores y les da la posibilidad de impugnar la
soberanía ciudadana, fiscalizando el trabajo de los cargos electos. Pone en práctica la lógica del TTIP y facilita la entrada de este.
El CETA ataca a los servicios públicos
1- En la contratación pública
1- En la contratación pública
- La apertura de las compras públicas europeas a las empresas canadienses y viceversa, supondrá la prohibición a las políticas de protección al comercio local.
- Exigiría nuevas obligaciones y procedimientos técnicos que dificultaría el acceso de las PYMEs al comercio.
- En la selección de ofertas prevalecería el criterio de coste sobre el desarrollo local y la transición ecológica.
- El agua, la energía, la salud y los servicios sociales, serán mercancías e impondrá la irreversibilidad de las privatizaciones
Con el CETA las multinacionales podrán demandar a los gobiernos cuando no consigan un gran beneficio:
- A través de tribunales privados, que supondrán unos costes millonarios tanto para el inversor extranjero como para el Estado receptor de la inversión.
- Con estos mecanismos se pretende expropiar el Gasto de los Presupuestos Públicos.
"El CETA es una forma
encubierta que tienen las empresas estadounidenses para oponerse a las normas y
regulaciones de Europa a través de sus subsidiarias en Canadá." Council of Canadians.
3- En la agricultura y
minería nos podríamos encontrar con:
- Importación masiva de 65.000 toneladas de carne bovina y 75.000 toneladas de carne porcina canadiense al año.
- Pérdida de las denominaciones de origen, por ejemplo los cítricos valencianos, sólo se podrá denominar en español, ni francés ni inglés (se las queda Canadá), vinos y quesos.
- Drástica reducción de controles sobre productos fitosanitarios.
4- Se dejaría en manos del sector privado las decisiones
importantes sobre regulaciones, a través de organismos externos para realizar evaluaciones sobre
las normas de los productos, y crearían un órgano de Cooperación Regulatoria que
fiscalizaría la creación de normas por las instituciones, donde serían oídas
las multinacionales.
5- Gobiernos
elegidos democráticamente pueden ser paralizados por las clausulas de
“paralización (o statu
quo)” y “trinquete",
que impiden legislar con nuevas normas ni tampoco permitirán modificar las anteriores.
6- Contaminación y salud:
- Se abriría la importación masiva de los combustibles fósiles de mayor impacto en el cambio climático: arenas y gravas bituminosas, gas de esquisto (fracking).
- Podrían levantarse las prohibiciones al fracking y a la minería a cielo abierto.
- El 75% de las mineras del mundo cotizan a la bolsa de Toronto. El CETA les abriría las puertas de Europa.
- Recordemos el caso de la mina de Corcoesto en Galicia frenada por la oposición popular. La empresa también es canadiense.
“No sirve de nada frenar el TTIP o quitar la cláusula ISDS, si no
se tumba también el CETA” Maude Barlow