Fue el viernes 27 de septiembre, hacia las 5 de la tarde, que España dio por terminado el proceso de ratificación del CETA. Momento en que los senadores presentes en el segundo pleno del día (después de aprobar la aplicación del artículo 155 de la Constitución española en Cataluña), emitieron sus votos sin apenas debate, sin representantes del gobierno, y sin casi medios de comunicación, porque todos estaban pendientes de lo que se decía en el Parlament de Catalunya. (A ver si nos enteramos, ni España es soberana, ni Cataluña ha declarado la independencia ).
¿Qué es el CETA?
CETA son las siglas en inglés de Comprehensive Economic and Trade Agreement, el acuerdo económico y comercial global que firmaron la UE y Canadá el 30 de octubre de 2016, con la adición de un instrumento interpretativo nacido del bloqueo del parlamento valón, que no veía en este tratado nada que garantizara el futuro de la economía local de sus gobernados, porque dudaba de la compatibilidad del CETA con la legislación europea, en especial, lo que se refiere al sistema de arbitraje para la resolución de disputas entre inversor extranjero y estados, instrumentado para proteger las inversiones (actualmente una consulta está pendiente de resolución en el Tribunal de Justicia de la UE).
Su ratificación empezó el 15 de febrero, con la aprobación del Parlamento Europeo, desde entonces algunos estados lo han ratificado, pero el procedimiento no acabará hasta que lo hayan ratificado todos los estados miembros de la UE.
En España la ratificación empezó el 29 de junio de 2017, día en que el Congreso de Diputados lo aprobó. Mientras tanto el CETA se aplica provisionalmente desde el 21 de septiembre de 2017, y de forma parcial (casi todo el tratado).
Un poco de historia.
