Artículo escrito por Juan Bautista Esteve
Ramos,
Técnico informático y programador.
El 14 de diciembre de 2017, en
el congreso de Estados Unidos han votado acabar con la neutralidad en la red, en una votación ajustada y, además,
viciada el día anterior por la cantidad de bots que aparecieron en la red dando
su beneplácito a la medida, para contrarrestar la protesta en la red que se
había organizado, y convirtiendo así la lucha en la red en algo fuera de lugar
y sin garantías a la que no se debía hacer caso.
Definición de La neutralidad
de red, según la wikipedia: es
el principio por el cual los proveedores de servicios de internet y los
gobiernos que regulan Internet deberían tratar a todo tráfico de datos que
transita por la red por igual, sin discriminarlo o cobrar al usuario de manera
diferente según el contenido, página web, plataforma, aplicación, tipo de
equipamiento utilizado para el acceso o modo de comunicación.
En resumen lo que viene a decir
es que no importa qué es lo que hagas, escribas, digas, o expongas en la red,
este principio de neutralidad te otorga el derecho a no ser espiado en tus
transacciones y a no cobrarte servicios por tal o cual motivo que se les ocurra
a los proveedores de internet o al gobierno. Ejemplificándolo de otro modo: ¿a
que no permites que entren en tu casa a vigilarte? Pues lo mismo con tus datos
de transmisión.
Pero va más lejos que la simple
violación de privacidad del usuario. La destrucción de la neutralidad de la red
beneficia en sobremanera a las empresas de telecomunicaciones, por el control
total que tienen de la información, y los cobros que recibirán de las empresas
que quieran dar un acceso rápido a los usuarios de internet; así como a las
grandes empresas, ya que se quitan de un plumazo toda la competencia pequeña,
las cuales no podrán pagar los costos de las empresas de telecomunicaciones y
quedarán destinadas al ostracismo tecnológico, al no disponer de velocidad de
red suficiente para ser competitivos en el mercado de la red.
Para muestra un botón:
Como se puede ver en la imagen, los coches pequeños seríamos los usuarios normales y las
empresas sin recursos. Con ello se acaba con la libre competencia en internet y
al abuso de ciertos estamentos económicos con los usuarios finales, ya sea
monetariamente o vulnerando derechos fundamentales de privacidad y/o libertad de
expresíon.
Como
se puede ver en la imagen, las tasas de internet ya no se venderán según la
velocidad que alcance la línea, sino sobre que servicios quieres recibir a
velocidad óptima, siendo más caro según tus intereses en la red, y acabando de
un plumazo con nuevas formas de negocio que pudieran competir con las
existentes.
Pero vayamos aún más allá: imagínese la persona lectora un país sin neutralidad en la red, con el gobierno
controlando todos los datos que una persona proporciona, consciente o
inconscientemente, por la red, y con un botón para decidir por ella lo que va a ver o no, o si va a ver
algo. O aún peor, que pudiera usar toda la información que tiene sobre esa
persona en su contra. Por ejemplo, informando públicamente de cosas personales
para perjudicarla en una entrevista de trabajo, o simplemente acusándola de
traidora o de ladrona y encerrándola.
Hoy por hoy esos datos no
deberían ser tomados en cuenta sin orden judicial por medio, pero estamos en
una situación en que las propias empresas de telecomunicaciones vigilarían tus
datos, ya no por espionaje, sino para asegurarse que pagas la tarifa adecuada,
y por tanto podrían ser tomadas en cuenta sin pasar por un juzgado mediante,
eliminando de un plumazo la tan necesaria tutela judicial efectiva. Otro
derecho que desaparece.
Sin embargo, en China empiezan a
hacerse experimentos para eliminar la moneda de sus vidas, pagando “por la
cara”. Hay empresas que tienen expendedoras de reconocimiento facial para que
sus trabajadores compren con su cara, descontándoselo directamente del sueldo.
Un peligroso precedente que puede llevar al control total de las empresas y los
gobiernos sobre todo lo que hacemos, sin garantías que nos protejan de la
censura que esas mismas empresas y gobiernos pueden establecer. No hay que irse
tan lejos como china para ver este tipo de tecnología en marcha. A día de hoy
el iPhone ya hace publicidad de su nuevo terminal con reconocimiento facial. Si
a eso añades la base de datos de reconocimiento facial que, también, China ha
decidido hacer de sus ciudadanos, para identificar a los disidentes, entramos
en una peligrosísima espiral que nos lleva a una distopía muy dura. Muy al
estilo de 1984.
Naturalmente, tanto Estados
Unidos como China exponen motivos de progreso, seguridad y confort para sus
ciudadanos. El progreso y confort de los ciudadanos ha venido por los grandes
avances que se han llevado gracias a la Neutralidad en la red. Terminar con
ella sólo incentiva retroceso y oligopolios controlados. La seguridad es ese
detalle al que siempre se alude para recortar libertades. La seguridad no
existe. Dar más seguridad es pagar con derechos algo que no vas a recibir.
Aquí en España tenemos algo
llamado Ley Mordaza, de la que nos aseguraron que no harían uso excesivo, y ya
llevamos unas cuantas detenciones de autores de todo tipo que no interesaban a
los mandatarios.
De momento lo de china es un
experimento. De momento lo de EEUU aún está por salir adelante (ya se ha
presentado un recurso). España sigue estando dentro de regulación europea, y,
de momento, en Europa se ha firmado proteger la neutralidad en la red. Pero los
lobbies de las empresas tienen tentáculos grandes, y ya si no viene por
iniciativa propia podrían intentar imponer el fin de la neutralidad de la red a
través de alguno de los tratados de libre comercio (eufemismo para lo que es un
tratado con preferencias oligárquicas) que intentan colar en nuestra indefensa
sociedad.
El hecho de que todas nuestras
transacciones y nuestra vida casi por completo pasen por la red de redes es
algo muy atractivo para las empresas que viven de esto. Pero controlarlo al
nivel que se pretende podría terminar con el paraíso tecnológico que
disfrutamos, igual que de novedosas herramientas que estamos desarrollando
(como el blockchain), al no disponer
de la herramienta básica para su funcionamiento: el uso anónimo de su red.
Como sociedad, no tenemos la
ética y la madurez suficiente para desprendernos de la protección que aporta un
derecho tan importante como la neutralidad en la red.
Para finalizar, como curiosidad,
en 2010 se firmó el Manifiesto por una
red Neutral aquí en España, que debería ser tenido en cuenta y
recordado. Decía así:
Los
ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto
manifestamos:
1- Que Internet
es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual
implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin
discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.
2- Que
las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y
productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos
previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha
permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define
el estado de la red actual.
3- Que
todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y
ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de
la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.
4- Que
Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo
social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su
naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.
5- Que
para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de
datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin
favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.
6– Que
la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación
de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a
criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.
7– Que
dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede
convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.
8– Que
dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a
acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su
relación comercial con la operadora.
9– Que algunos
operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de
acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de
las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés
de quienes la usan, no de quienes la proveen.
10– Que
la respuesta ante esta amenaza para la Red no puede ser la inacción: no hacer
nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a
cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y
la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.
11– Que
es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e
inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet
de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y
libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que
cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de
Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione
su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

