La reciente publicación del Word Energy Outlook 2014[1]
por la Agencia Internacional de Energía (AIE en adelante) el pasado 12 de
noviembre, ha confirmado lo que se venía anunciando desde hace años [2]:
ha llegado ya el inevitable agotamiento de los recursos energéticos no
renovables baratos, principalmente los combustibles fósiles. Esto plantea un
escenario futuro con una oferta decreciente de energía que no podrá cubrir una
demanda de energía creciente en los próximos años.
“El
sistema energético mundial corre el peligro de no colmar las esperanzas y
expectativas puestas en él” [3], dice el primer párrafo del resumen ejecutivo. Y no es para menos, si observamos los siguientes
escenarios futuros de producción de las distintas fuentes de energía no
renovables, todos ellos sacados de informes oficiales: