Escrita por Sandra Soutto

En
ATTAC, el sábado 9 de julio debatimos el documento, “Mas recortes innecesarios para el Estado Español? Soberanía monetariapara construir otra Europa”, publicado hace unos meses en este
blog y en la web de ATTAC España. Tarde, pero ha llegado, tranquilo
y lleno de conocimiento, para compartir y ayudar a las personas.
El
documento recibió algunas enmiendas que se resolvieron en un debate
en el que se explicó, qué es el dinero, qué son los impuestos y la
recaudación tributaria, el Banco Central, la banca, la deuda, y
algunas cosas más. Pero el debate más intenso fue sobre los
impuestos, cuyo pago es eludido con frecuencia por una sociedad
insatisfecha, y cuya ubicación temporal respecto del gasto nos
permitió disfrutar de grandes argumentaciones con ilustraciones
incluidas.
Recordando
la historia reciente del Estado Español, en la que era emisor de su
propia moneda, y gastaba sin apenas impuestos, se contrapuso la
situación actual del Estado, sin soberanía monetaria, donde se hace
la recaudación tributaria necesaria para financiar el gasto.
Entonces,
en la pizarra se dibujaron los flujos de los ingresos y de los gastos
preguntando:
“¿Qué fue primero el gasto o el ingreso?
Con
este esquema se ilustra como influye la posición y la capacidad de
visión del sujeto que contesta a la pregunta, según sea parcial o
total. Como en el cuento hindú “Tres ciegos y un elefante”, en el cual cada sabio ciego definía al
elefante de distinta forma porque había tocado una parte distinta
del animal, y carecía de una visión total del mismo: el que toco la
cola decía que era una cuerda, el que toco la barriga decía que era
como un tambor con cuatro patas y de piel con pelo para fuera, y el
que tocó la cabeza pensó que era un tronco con dos mantas y dos
lanzas frías y duras. Estas diferencias llevaron a un debate que se
hacía interminable, pero como eran sabios decidieron recurrir a otro
sabio que si había visto al elefante para que les describiera el
animal y resolviera las diferencias, y así fue.
En
el caso de los impuestos, es necesario gastar antes de recaudar, ya
que no será posible atender al pago de impuestos si no disponemos
del dinero que nos exige el Estado. Por tanto, el Estado necesita
gastar para poder recaudar los impuestos.
Entonces,
se pinto en la pizarra la representación contable de gastos e
ingresos, en un momento determinado:
El
esquema es sencillo, con el comprobamos que sin gasto no hay ingreso,
ya que el gasto que efectúa el Estado es el que determina lo que
éste puede ingresar por impuestos. Además, unicamente el Estado
puede proporcionar los activos líquidos netos que la economía
necesita.
Incluso
desde el punto de vista presupuestario se planifica y se ejecuta el
gasto de un año con una estimación de los ingresos para ese año,
ya que los datos de la recaudación tributaria no estarán
disponibles hasta pasados al menos dos años.
Indudablemente
los impuestos son muy importantes en el contexto de la soberanía
monetaria y para la MMT, por lo que se en numeraron las funciones
de los impuestos:
-
Darle valor a la moneda, creando la necesidad de tener dinero para pagar los impuestos.
-
Controlar la inflación y el nivel de la actividad económica, retirando dinero de la circulación.
-
Control del fraude, que como el ITF o el impuesto sobre el patrimonio se desarrollan para controlar los movimientos de capitales.
-
Incentivar o desincentivar conductas, ya sea grabando bienes y servicios cuando se pretenda disuadir de su consumo, o concediendo deducciones para favorecer el desarrollo de algún sector económico,
-
Distribuir rentas y riqueza, manteniendo la progresividad de los mismos para que pague más el que más tiene.
Es
decir, los impuestos constituyen una potente herramienta de política
económica que permite a los Estados desarrollar una determinada
estructura social y productiva. El hecho de que no sirva para
financiar el gasto no sólo no impide su uso para otros fines, sino
que los hace imprescindibles para la consecución de fines como los
enumerados.
Por
tanto, es el gobierno el responsable de las políticas que se
implementan en el Estado, así como de la firma de los tratados
internacionales que les obligan a aplicar las políticas de
austeridad, ya que son los representantes designados por el
gobierno los que aceptan las condiciones acordadas en dichos
tratados.
En
cuanto a la deuda pública, ésta no constituiría un problema
mientras se mantenga la soberanía monetaria, es decir, la
deuda debe ser emitida y pagada en su propia
moneda, como ocurre con Japón, y nunca como ocurre con los
países del llamado “tercer mundo” que contraen deuda en otra
divisa, principalmente en dolares, ya sea por voluntad propia o por
imposiciones del FMI. Y además, se debe exigir en las condiciones
de emisión de la propia deuda pública, que todos los
litigios que surjan respecto de ella deban ser
resueltos en tribunales de la nación emisora,
en ningún caso debe admitirse la resolución por tribunales
extranjeros o cualquier otra institución
internacional, como el CIADI,
un organismo de arbitraje
intergubernamental autónomo del
Banco Mundial.