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21 de juliol del 2014

A barriga llena, corazón contento

 



por Eparquio Delgado (1)

¿Qué es lo que desearías para tus hijos/as? Aunque cada familia tiene sus valores, la mayoría estaríamos de acuerdo en lo básico: que nuestros hijos/as crezcan sanos, que sepan resolver las dificultades que se encuentren en la vida, que sean buenas personas y, en definitiva, que sean felices. Cualquiera que lea el preámbulo de la LOMCE (Ley Orgánica 8/2013 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa) puede compartir su espíritu en gran medida. Yo también pienso que “el aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio”, que “el sistema educativo debe contar con los mecanismos necesarios para reconocer [el talento] y potenciarlo” y que “el reto de la una sociedad democrática es crear las condiciones para que los alumnos y alumnas puedan adquirir y expresar sus talentos”. ¿Cómo iba a ser de otra forma?

Esta semana he conocido por la prensa que “los colegios canarios podrán impartir “Educación Emocional” desde el curso 2014-2015”. La asignatura, denominada EMOCREA (Educación Emocional y para la Creatividad), pretende valorar los aspectos emocionales y creativos en la educación integral del alumno, lo que resulta realmente interesante. Muchas personas pensamos que la educación no debe estar enfocada solamente a la adquisición de conocimientos teóricos, sino que también debe enseñar al alumnado valores democráticos, herramientas para enfrentarse a los problemas de la vida cotidiana y aprendizajes dirigidos a aumentar su bienestar y la gestión de los conflictos. En ese sentido, la incorporación de una asignatura como EMOCREA puede ser un buen paso.

¿A QUÉ BIENESTAR ASPIRAMOS?

No creo que la mayoría pueda sostener hoy en día que eso que llamamos felicidad o bienestar se pueda reducir al consumo de bienes materiales, pero tampoco parece asumible que pensemos que se puede (y se debe) buscar el bienestar emocional sin cubrir al menos las necesidades básicas. Ni felices por tener un coche más grande ni bienestar desde la precariedad y la pobreza. En ese sentido, antes de introducir una asignatura como EMOCREA en el currículum académico, sería lógico saber si la inmensa mayoría del alumnado tienen sus necesidades materiales cubiertas. Es ahí cuando la hipocresía sale a la luz.