Nuño Jiménez Walter
La
ley estrella del PP, ha devenido en soledad parlamentaria, pero
también el Consejo de Estado le ha dado la espalda a la eliminación
de la asignatura de educación para la ciudadanía, como así
recomienda el Consejo de Europa, al igual que la incorporación de una tercera hora de Educación Física a la que esta ley hace caso omiso,
incluso va más allá al eliminar de facto la Educación Física de
los planes de 2º de bachillerato.
Esta
ley, sancionada dos días antes de la celebración de la fiesta
nacional, es quizá, la ley más antipatriota que haya podido
existir, por no apoyarla ningún partido más que el que gobierna,
por ir contra el ámbito competencial del Estado de las Autonomías,
no dejandolas proponer contenidos ni continuar con la inmersión en
su lengua autóctona, por ir contra el espíritu democrático, en
especial respecto a las direcciones de los centros, y por ir contra
los tiempos que corren, en un momento en que los seminarios se vacían
por una laicidad que consagra la constitución, mientras la nueva ley
incorpora la religión como asignatura equiparada a matemáticas para
la media final que da acceso a la carrera escogida o a una beca, con
un marcado sesgo ideológico propio de tiempos pretéritos, mezclando
lo moral con lo estríctamente académico.