Ángel Sáez / Baandú Vila-real
15/10/2015.
Susan
George explica en Vila-real los peligros de dejar el poder en manos de las
multinacionales. En su cruzada contra el tratado ha reunido 3 millones de
firmas.
La doctora en Ciencias Políticas,
filósofa y escritora Susan George impartió ayer una didáctica conferencia en la
que con datos y argumentos contrastados fue desgranando el peligro que supone
para la libertad de los gobiernos de los países y para los ciudadanos la
aprobación del TTIP, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, que
negocian la Unión Europea y Estados Unidos. Un tratado de libre comercio que
supone una amenaza real para la democracia, ya que deja el poder de legislar y
juzgar en manos de las multinacionales. La charla abrió el ciclo de
Conferencias Blancas, organizado por el Centro Asociado de la UNED en la ciudad
con la colaboración del Ayuntamiento de Vila-real.
Pese a esta amenaza tan fuerte,
Susan George, que a sus 81 años desprende una energía contagiosa, dejó un
mensaje para la esperanza: "Podemos evitarlo a través de la campaña Drácula, porque el TTIP es como los
vampiros, cuando se expone a la luz el tratado muere". De ahí, dijo, la
importancia de explicar sus contenidos y consecuencias a la ciudadanía, ya que
todas las negociaciones se están haciendo de espaldas a la población.
"Hemos recogido ya más de 3
millones de firmas de 23 países y en
todos los países se ha cumplido la cuota exigida para que se pudiera convertir
en una iniciativa legislativa europea, a pesar de que la Unión Europea nos negó
el permiso para consultar a la ciudadanía". Y añade con seguridad:
"Podemos parar el tratado".
Para finalizar acaba con una cita
de Tony Benn, en su discurso de
despedida del Parlamento Británico: "En el transcurso de mi vida he
planteado cinco breves preguntas democráticas... [Preguntad a una persona
poderosa] ¿Qué poder ha obtenido? ¿De dónde lo obtuvo? ¿En interés de quién lo
ejerce? ¿Ante quién rinde cuentas? ¿Y cómo podemos desembarazarnos de usted? Si
no te puedes desembarazar de las personas que te gobiernan, no vives en un
sistema democrático".
MILLONES DE AGRICULTORES PERDERÍAN SU EMPLEO
Según indica Susan George, el
TTIP no es un tratado de comercio realmente. La excepción es la agricultura. A
su juicio, los aranceles europeos a los productos agroalimentarios existen y
están justificados, porque los norteamericanos están muy subvencionados y en el
caso de la soja y el maíz modificados genéticamente. "Si aceptamos lo que
nos piden, que bajemos los aranceles de los productos agrícolas, perderíamos
entre 2 y 3 millones de agricultores de los 13,8 millones que hay en la Unión
Europea", asegura. La experta dice que es imposible que los pequeños
agricultores compitan con la agroindustria norteamericana, que dispone de un
gran capital. "Es como si un bebé lucha en el ring contra un peso
pesado". Por ello, afirma que se deben dejar los aranceles tal y como están.
UN PELIGRO PARA LA SALUD Y EL MEDIO AMBIENTE
Las normas nacen de filosofías
diferentes en Estados Unidos y Europa, subraya Susan George. Así, en Norteamérica
una agencia regulatoria acepta casi siempre lo que el fabricante dice de su
producto y pasa a ser ley. En Europa, en cambio, existe el principio de
precaución: "Si no existe seguridad de que ese producto afecte a la salud
o el medio ambiente, se dice que no al fabricante, que es el que tiene que
demostrar que es seguro antes de que se apruebe su comercialización". Así,
con el TTIP las familias europeas sufrirían la llegada de alimentos genéticamente
modificados, ya que no se debe demostrar su peligrosidad para la salud. Susan
George pone un ejemplo: "En los últimos 40 años los países europeos han
rechazado 1.200 productos químicos
y Estados Unidos solo 5".
LA TOMA DEL PODER JUDICIAL
En su conferencia Susan George
puntualizó que actualmente ya existen 3 billones de dólares de inversión entre
Europa y Estados Unidos. "Pero estos inversores quieren más privilegios de
los que tienen y de eso va el tratado". "Y en particular quieren
cambiar la estructura judicial y que las disputas por problemas de inversiones
sean decididas por tribunales de arbitraje privados", resalta. Un sistema,
explica, que va solo en una dirección, los inversores pueden denunciar a los
estados pero no al revés. "Un sistema secreto en el que no tienen por qué
publicar los procesos y además los abogados, que son privados, pueden actuar de
abogados, árbitros o asesores de las empresas y estados".
Así, puso varios ejemplos de este
sistema de resolución de disputas entre inversores y estados. Ecuador contestó a una compañía petrolera que
no podía hacer exploraciones porque se trataba de una zona protegida. La
compañía denunció a Ecuador y este país tuvo que pagar una gran cantidad de
dinero que decidió un tribunal de arbitraje. En otro ejemplo y bajo otro
tratado, una empresa demandó a Egipto porque había subido el salario mínimo a
los trabajadores. "En el texto de los tratados las definiciones son muy
vagas y está el concepto de expropiación parcial. Por tanto, la empresa dijo
que le iba a costar pagar más a los trabajadores y que le estaban
expropiando", explica Susan George ante la incredulidad del auditorio. Son
conceptos difusos a juicio de los árbitros para saber si las expectativas legítimas
de negocio de la empresa se han cumplido. Otro concepto vago, añade, es el de
trato justo y equitativo.
ATAQUE A LA CAPACIDAD DE LEGISLAR
DE LOS ESTADOS
Por otro lado, Susan George
asegura que el TTIP es un ataque a la capacidad de legislar de los Estados ya que
permite a las compañías estar presentes en el proceso en el que se elaboran las
normas para imponer sus intereses. "Esto es especialmente peligroso en la
lucha contra el cambio climático. Si se aprueba el tratado y un gobierno decide
limitar las emisiones de las empresas, se vería ante un alud ingente de
demandas. Es una amenaza al poder legislativo de los países porque pueden ser
muy caros estos procesos judiciales, algo peligroso para los países pequeños y
más pobres".
Una medida que afecta a todos. Así,
si el Ayuntamiento de Vila-real quiere construir un edificio público estaría
impedido de contratar a empresas locales y tendría que abrir la licitación a
empresas extranjeras de cualquier condición. "El tratado se aplicaría a
todos los niveles de gobierno, estatal, autonómico y local", puntualiza.
Por ejemplo, Eslovaquia quiso recuperar el servicio público de sanidad y las
empresas le demandaron por 30 millones de euros. "Estos tratados son
irreversibles una vez aprobados ya que suponen unas grandes dificultades para
revertir lo que se ha privatizado", comenta Susan George.
NEGOCIACIÓN EN SECRETO Y DE ESPALDAS A LA POBLACIÓN
Finalmente, Susan George indicó
que todas las negociaciones sobre el TTIP se están realizando de espaldas a la
población, sin consular a la sociedad civil y con mucha desinformación hacia
los gobiernos. "Existe una coincidencia de intereses entre la comisión y
los círculos empresariales". "Se han realizado ya 127 reuniones
preparatorias en las que los negociadores estaban presentes por las empresas y
solo en el 7% estuvo presente la sociedad civil".
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