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13 de novembre del 2016

Donald Trump, la escoria del neoliberalismo (1)





Original: Donald Trump, l’écume du néolibéralisme  ATTAC France
Traducción: David Hervás

La victoria en las presidenciales de EE.UU. de Donald Trump, el multimillonario caprichoso, racista y sexista, es síntoma de un sistema al borde del colapso. La globalización neoliberal conduce a nuestras sociedades directamente al abismo. Es urgente salir de la globalización por el camino del progreso social y ecológico, la solidaridad y la democracia.


La elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos es una victoria para la extrema derecha. Durante su campaña, Trump no ha cesado de multiplicar las declaraciones sexistas, las amenazas racistas contra la inmigración mexicana y el islam. Trump se ha proclamado el heraldo de una América blanca replegada sobre sí misma, reivindicando una identidad cerrada y excluyente en reacción contra el primer presidente negro de Estados Unidos.


Sin embargo, esta elección es también un amargo repudio de los defensores de la globalización neoliberal, cuyos estragos han proporcionado el principal combustible electoral de Donald Trump. Porque además de la designación de los inmigrantes como cabezas de turco, el multimillonario no dejó de denunciar el dominio de Wall Street sobre la economía y la política. Trump se presentó como el defensor de las poblaciones desatendidas que pagan el costo del laissez-faire (2) y del libre comercio. Sin embargo, podemos apostar que Donald Trump se pondrá del lado del mundo de  los negocios estadounidenses, del que procede. Las industrias extractivas se regocijan con la elección de un presidente que niega el cambio climático y desea denunciar el Acuerdo de París.


La victoria Donald Trump, por otra parte, ratifica la derrota de una izquierda vendida al neoliberalismo, en total desconexión con las preocupaciones de las poblaciones golpeadas por la crisis. Esta izquierda, representada Hillary Clinton en los EE.UU. y François Hollande en Francia, se está desintegrando. El éxito de la campaña Bernie Sanders había permitido hacerse oír a una voz alternativa. Al final, los votantes estadounidenses han tenido que elegir entre el statu quo neoliberal y el repliegue identitario.


Esta victoria choca con el movimiento altermundista y las fuerzas progresistas, cuyos valores son exactamente los contrarios de los de Donald Trump. Otra vía es posible: salir del neoliberalismo a través del progreso social y ecológico, la solidaridad y la democracia. La victoria de Trump es una confirmación de que la vía altermundista no es sólo deseable: es necesaria. La seguiremos con determinación reforzada, dado que es la única que permite bloquear el ascenso de la extrema derecha, y las amenazas que penden sobre el futuro de nuestras sociedades.








Nota 

(1) Neoliberalismo: modelo económico enmarcado dentro del liberalismo económico y del sistema capitalista. Sus defensores apoyan la liberalización del mercado fomentando el libre comercio a partir de la desregulación de los mercados. Además, promueven la privatización defendiendo la eficiencia de la administración privada frente a la pública. Por eso quieren minimizar la intervención del Estado tanto en lo que se refiere a los mercados como al gasto y la inversión pública.
El neoliberalismo es un modelo económico que se enmarca dentro de las doctrinas del liberalismo económico, a su vez dentro del sistema capitalista.

Quienes defienden al neoliberalismo, llamados neoliberales, muestran su claro apoyo a la liberalización en materia de economía, lo cual implica que los mercados sean totalmente abiertos, fomentando de este modo el libre comercio, a partir de una desregulación de los mercados.

Además, el neoliberalismo tiene otra característica fundamental que es la privatización, por la idea de que la administración privada es más eficiente y adecuada que la administración pública. Por eso, de este modo se “achica” la intervención del Estado tanto en lo que hace referencia a la regulación del mercado como así también al gasto e inversión pública en materia de caminos y rutas, educación, salud, etc.

... Via Definicion.mx: http://definicion.mx/neoliberalismo/
El neoliberalismo es un modelo económico que se enmarca dentro de las doctrinas del liberalismo económico, a su vez dentro del sistema capitalista.

Quienes defienden al neoliberalismo, llamados neoliberales, muestran su claro apoyo a la liberalización en materia de economía, lo cual implica que los mercados sean totalmente abiertos, fomentando de este modo el libre comercio, a partir de una desregulación de los mercados.

Además, el neoliberalismo tiene otra característica fundamental que es la privatización, por la idea de que la administración privada es más eficiente y adecuada que la administración pública. Por eso, de este modo se “achica” la intervención del Estado tanto en lo que hace referencia a la regulación del mercado como así también al gasto e inversión pública en materia de caminos y rutas, educación, salud, etc.

... Via Definicion.mx: http://definicion.mx/neoliberalismo/
El neoliberalismo es un modelo económico que se enmarca dentro de las doctrinas del liberalismo económico, a su vez dentro del sistema capitalista.

Quienes defienden al neoliberalismo, llamados neoliberales, muestran su claro apoyo a la liberalización en materia de economía, lo cual implica que los mercados sean totalmente abiertos, fomentando de este modo el libre comercio, a partir de una desregulación de los mercados.

Además, el neoliberalismo tiene otra característica fundamental que es la privatización, por la idea de que la administración privada es más eficiente y adecuada que la administración pública. Por eso, de este modo se “achica” la intervención del Estado tanto en lo que hace referencia a la regulación del mercado como así también al gasto e inversión pública en materia de caminos y rutas, educación, salud, etc.

... Via Definicion.mx: http://definicion.mx/neoliberalismo/

(2) laissez-faire: expresión francesa que significa «dejen hacer, dejen pasar», refiriéndose al libre mercado, y mínima intervención de los gobiernos. Fue usada por primera vez por Vincent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII, contra el intervencionismo del gobierno en la economía.
De forma completa, la frase es: Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même; «Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo».
Desde el ámbito jurídico del positivismo formal, esta frase se presenta como una aparente despolitización del Estado, para asegurar la libertad económica, política y social.

28 de juliol del 2016

Principio de precaución y la “evidencia científica sólida”




 

Escrito por Sandra Soutto

Frases como: "Más vale prevenir que curar", y "Primum non nocere", que significa lo primero es no hacer daño, ilustran perfectamente lo que significa el principio de precaución, utilizado tanto para la autorización y regulación del consumo de productos, como de sus procesos productivos en la Unión Europea (UE), su finalidad es prevenir cualquier peligro que pueda existir para la salud humana, animal o vegetal, y el medio ambiente, en virtud del artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

De acuerdo con los documentos filtrados por Greenpeace sobre las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP), que se negocia entre EEUU y la Comisión Europea (CE), el principio de precaución se está tratando como una "barrera no arancelaria" que debe ser eliminado. 

Este principio que rige la toma de decisiones ante la existencia de un riesgo, pretende evitar cualquier peligro que pueda existir sobre la salud o el medio ambiente, así como los costes necesarios para implementar políticas que permitan la resolución de los daños causados sobre dichos agentes, y en ningún caso se puede utilizar de forma arbitraria, ya que para su aplicación se deben dar las siguientes condiciones:

  1.     Identificación del riesgo y sus consecuencias.
  2.     Evaluación de los datos científicos disponibles.
  3.     Determinación del grado de incertidumbre.

Además, en la evaluación han de participar todas las partes implicadas, y deben ser revisadas en cuanto se disponga de nueva información científica.  De esta manera, en los casos en los que se adopte el principio de precaución, la carga de la prueba recae en el productor, fabricante o importador, quienes deberán demostrar la ausencia de peligro.

Sin embargo, existen otros criterios para evaluar los riesgos antes de tomar una decisión, como el basado en la evidencia científica sólida. Este es el criterio utilizado en EEUU, donde ante la ausencia de pruebas científicas concluyentes de un riesgo cierto, ya sea porque no se ha estudiado o porque no exista acuerdo entre los científicos, un producto puede ser  autorizado por el organismo regulador, sin que existan estudios que  avalen la ausencia de riesgo.

15 de maig del 2016

CETA: EL TAPADO DEL TTIP





El Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) se reunirá el próximo viernes 13 de mayo, para entre otras cosas, hacer balance de las negociaciones que se llevan a cabo con EEUU sobre la Asociación Transatlántica de Libre Comercio e Inversiones, también conocido por sus siglas en inglés como TTIP, cuya 13ª ronda ha concluido dejando textos pendientes de consolidar por no haber conseguido llegar a un acuerdo. 

Uno de los temas en discordia es el acceso al mercado de la contratación pública, los aranceles y el "mercado" de los servicios, donde EEUU protege su mercado nacional con mecanismos como el Buy American, frente a la UE, que pretende la apertura total del suyo, de manera que mercancías y capitales circulen libremente a través del Atlántico, para rebajar los precios y conquistar un mercado de 800 millones de consumidores.

Si como ha ocurrido en otros sectores finalmente se acuerda "el reconocimiento mutuo", en el mercado competirán productos similares con diferentes precios y calidades. Indudablemente ésta es una competencia suicida, ya que si el mercado europeo no es capaz de producir más barato, los productos estadounidenses arropados por las ayudas gubernamentales y las economías de escala de las multinacionales, hundirán la economía europea.

Será en la siguiente ronda de negociaciones, prevista para julio de 2016, donde se espera  avanzar en la consolidación de los textos, la regulación normativa y la contratación pública. 

Pero, como ya se ha dicho, el próximo viernes 13 el Consejo de Asuntos Exteriores también se reúne para estudiar la forma de ratificar y de cómo poner en práctica el Acuerdo Económico y Comercial negociado con Canadá, conocido por sus siglas CETA, para el otoño que viene. Otro tratado de "libre comercio" muy parecido al TTIP, de cuyas negociaciones nada hemos sabido hasta que finalizaron con el acuerdo de 26 de septiembre de 2014, actualmente pendiente de ratificación por los estados participes del acuerdo.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro para los ciudadanos europeos y canadienses si el Consejo decide ratificar el CETA y autoriza su puesta en práctica de forma provisional, ya que promoverá la proliferación de otros tratados de similares características, que ni son libres ni de comercio, como hemos podido comprobar con las filtraciones de documentos a las que hemos tenido acceso recientemente, y por la amarga experiencia que nos ha dejado el NAFTA (otro tratado de comercio e inversiones para América del Norte), que ha producido importantes pérdidas de puestos de trabajo en los Estados implicados (México, Canadá y EEUU), la apropiación de importantes partidas del gasto presupuestario canadiense, a través del pago de indemnizaciones millonarias propiciado por un sistema de resolución de conflictos instrumentado por las grandes multinacionales. Mientras que en México ha producido el éxodo de millones de trabajadores agrícolas hacia la temporalidad y la precariedad, con el consiguiente aumento de los flujos migratorios, de la explotación de mujeres y niños a través de las maquilas, completándose el triste panorama con el pavoroso y mortífero auge del crimen organizado al Sur del Río Bravo.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro, si el Consejo europeo de Asuntos Exteriores hipoteca los derechos reconocidos por las Naciones Unidas y los Tribunales Internacionales a favor de los inversores extranjeros, que no son otros  que las multinacionales.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro si se adoptan resoluciones que impidan a los Estados garantizar los derechos humanos de sus ciudadanos y se impulsa un modelo económico competitivo que favorece la concentración de la riqueza y de los recursos en pocas manos, la explotación de los más desfavorecidos y el deterioro del medio ambiente.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro si se menoscaban nuestros derechos laborales, el derecho a un trabajo decente, a una sanidad pública y universal, a una educación de calidad al alcance de todos, a la soberanía alimentaria..., en definitiva, a la soberanía de nuestros pueblos.

Pero este viernes 13 puede ser un gran día si Estados como Grecia, Rumanía o Bélgica se oponen al CETA, como han manifestado públicamente sus dirigentes. Si lo hacen habrán dicho "sí, pero..." y abrirán una grieta en el muro en el que las demandas de millones de ciudadanos europeos se han ido estrellando desde que empezó la campaña contra el TTIP y el CETA.

Este viernes 13 puede ser un gran día si no se ratifica el CETA, pero habrá que seguir luchando y explicar que estos tratados ni son de comercio, ni son libres: son una transferencia de poder a las empresas multinacionales.

Sandra Soutto

17 de juliol del 2015

POR QUÉ ESTAR CONTRA EL TTIP




















Javier Méndez- Vigo Hernández.

El TTIP no debe entenderse como un acuerdo entre dos socios comerciales competidores, sino como un asalto a las sociedades europeas y estadounidense por parte de las corporaciones transnacionales con el objetivo de abrir y desregular mercados de ambos lados del Atlántico” [John Hilary, El Acuerdo Transantlántico sobre comercio e inversión]


 

Nos encontramos en la Eurozona, una Europa capitalista donde la libertad de mercado es un fetiche y donde la propiedad privada se ha convertido en un principio ontológico. Esta Unidad Monetaria, que no es ni pretende serlo (de momento) un Estado, se rige por unos principios económicos que van en contra de las clases populares. Principios que durante los Años Gloriosos (aquellos del pacto keynesiano de postguerra) la socialdemocracia (aquella de los Willy Brandt, Olof Palme) quisieron reformar y poner un “rostro humano” a dicho capitalismo.

Crisis del Estado de Bienestar


Pero a raíz de la crisis del 73 (la crisis del Petróleo) la situación va a cambiar. Ya en aquella época -que en el Estado español coincidió con la salida de una dictadura férrea- se pondría de moda un término, eslogan e incluso fetiche. Mientras que en España se construye un Estado del Bienestar débil y recodos franquistas, tanto el Eurocomunismo como la socialdemocracia europea convencen al Movimiento Obrero de la necesidad de la Austeridad (los Berlinguer/Carrillo; pero también el Canciller socialdemócrata alemán). Defender esto dentro de las filas del Movimiento Obrero no hizo más que abrir las puertas a una nueva ortodoxia, a una nueva ideología económica: el neoliberalismo.

Si tuviéramos que sintetizar algunos principios anotaríamos los siguientes: 1) Desregulación de los mercados, en particular el mercado de trabajo (en el fondo una regulación a favor del empresariado), 2) una rebaja total del salario de los trabajadores, que se realiza transformando las relaciones sociales e introduciendo la flexibilidad laboral, 3) un ataque a los sindicatos como agentes sociales llegando a desprestigiarlos y criminalizarlos.

Al lado de esto no hay que olvidar un hecho clave en el último tercio del siglo XX: la derrota del estalinismo que trajo como consecuencia las guerras (de nuevo) a las puertas de la Unión Europea: tan solo citar las guerras en la Yugoslavia postitista que conllevaron la destrucción de la misma, la desintegración de la URSS; y ya en este siglo la implantación de un Régimen nazi (apoyado por la UE) en Kiev.

La verdad es que con estas situaciones se cimentan ya las base de esta Europa basada en la desregulación y con muy poco respecto para con las decisiones de los pueblos. Sin sindicatos fuertes, con un movimiento obrero totalmente atomizado y con la aparición del precariado o trabajador pobre, era preciso que la Europa Capitalista intentara poner la puntilla tanto al movimiento obrero como a todas sus conquistas sociales.


Y con estas nos encontramos con el TTIP