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16 de novembre del 2016

Los acuerdos comerciales tóxicos como el TTIP han dado oxígeno a Trump, pero podemos derrotarlos a ambos



Nick Dearden, Global Justice Now

Traducción: David Hervás




Acuerdos de comercio a favor de las multinacionales como el acuerdo entre los EEUU y la UE (TTIP) ha sido cínicamente explotados por Donald Trump para ganar la presidencia de los Estados Unidos. Ha utilizado esos acuerdos para demostrar que el sistema político ha sido corrompido por el mundo de los negocios. Pero Donald Trump no va a detener esta corrupción corporativa, sino que la va a empeorar.

El TTIP ya está muerto: le han dado muerte los millones de activistas europeos y estadounidenses que han hecho campaña en contra de ella durante los últimos 3 años. Esta campaña ha sido protagonizada por personas que creen en una sociedad abierta, igualitaria y democrática donde se incluye la diversidad y se respetan los derechos de todos. Nos opusimos al TTIP porque iba a ser malo para la gente común, cualesquiera que sean sus orígenes. Nos opusimos porque iba a erosionar aún más nuestra democracia y entregar el poder a los más ricos, es decir, a hombres de negocios como Donald Trump.

Son precisamente los multimillonarios como Donald Trump quienes se han lucrado con acuerdos como TTIP durante décadas. Donald Trump ha hecho su fortuna gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), que ha devastado a las comunidades, ha bajado los salarios y privatizado los servicios públicos.

A pesar de su retórica, Trump cree plenamente en la desregulación, las privatizaciones y en poner los beneficios privados por delante de la gente. No es de extrañar que las cotizaciones de las acciones de algunas de las corporaciones más letales del mundo se hayan disparado tras la elección de Trump. Su política económica no ayudará a la clase trabajadora. Trump es una fuerza divisiva que destruirá a las comunidades y les hará más difícil defenderse de los intereses comerciales que representa. Las políticas de Trump no se basan en un comercio más justo, sino en la explotación de países extranjeros, con riesgo de tensiones internacionales y la exportación de los problemas económicos hacia otros países. Son precisamente estas políticas las que dieron origen a las guerras mundiales del siglo XX.

Los acuerdos comerciales como TTIP y CETA han dado oxígeno a Trump. La mejor manera de derrotarlo es eliminar ese oxígeno, deteniendo estos acuerdos comerciales y construyendo una economía democrática que funcione para todos.

Sabemos que los políticos ahora tienen más miedo de oponerse a acuerdos opuestos como el CETA, que actualmente está pendiente de ratificar por el Parlamento Europeo. Esta es exactamente la lección equivocada que debemos sacar de la elección de Trump. Para derrotar a las políticas de racismo y odio representadas por Trump y la extrema derecha en Europa, hacemos un llamamiento a los políticos para que apoyen políticas económicas que beneficien a la mayoría de las personas, que erradiquen la pobreza, creando empleos decentes, servicios públicos de buena calidad y que detengan cambio climático. El primer paso que deben tomar es votar para detener el CETA en las próximas semanas.

  
Esta declaración la pueden suscribir las organizaciones escribiendo a:  kevin.smith@globaljustice.org.uk



13 de novembre del 2016

Donald Trump, la escoria del neoliberalismo (1)





Original: Donald Trump, l’écume du néolibéralisme  ATTAC France
Traducción: David Hervás

La victoria en las presidenciales de EE.UU. de Donald Trump, el multimillonario caprichoso, racista y sexista, es síntoma de un sistema al borde del colapso. La globalización neoliberal conduce a nuestras sociedades directamente al abismo. Es urgente salir de la globalización por el camino del progreso social y ecológico, la solidaridad y la democracia.


La elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos es una victoria para la extrema derecha. Durante su campaña, Trump no ha cesado de multiplicar las declaraciones sexistas, las amenazas racistas contra la inmigración mexicana y el islam. Trump se ha proclamado el heraldo de una América blanca replegada sobre sí misma, reivindicando una identidad cerrada y excluyente en reacción contra el primer presidente negro de Estados Unidos.


Sin embargo, esta elección es también un amargo repudio de los defensores de la globalización neoliberal, cuyos estragos han proporcionado el principal combustible electoral de Donald Trump. Porque además de la designación de los inmigrantes como cabezas de turco, el multimillonario no dejó de denunciar el dominio de Wall Street sobre la economía y la política. Trump se presentó como el defensor de las poblaciones desatendidas que pagan el costo del laissez-faire (2) y del libre comercio. Sin embargo, podemos apostar que Donald Trump se pondrá del lado del mundo de  los negocios estadounidenses, del que procede. Las industrias extractivas se regocijan con la elección de un presidente que niega el cambio climático y desea denunciar el Acuerdo de París.


La victoria Donald Trump, por otra parte, ratifica la derrota de una izquierda vendida al neoliberalismo, en total desconexión con las preocupaciones de las poblaciones golpeadas por la crisis. Esta izquierda, representada Hillary Clinton en los EE.UU. y François Hollande en Francia, se está desintegrando. El éxito de la campaña Bernie Sanders había permitido hacerse oír a una voz alternativa. Al final, los votantes estadounidenses han tenido que elegir entre el statu quo neoliberal y el repliegue identitario.


Esta victoria choca con el movimiento altermundista y las fuerzas progresistas, cuyos valores son exactamente los contrarios de los de Donald Trump. Otra vía es posible: salir del neoliberalismo a través del progreso social y ecológico, la solidaridad y la democracia. La victoria de Trump es una confirmación de que la vía altermundista no es sólo deseable: es necesaria. La seguiremos con determinación reforzada, dado que es la única que permite bloquear el ascenso de la extrema derecha, y las amenazas que penden sobre el futuro de nuestras sociedades.








Nota 

(1) Neoliberalismo: modelo económico enmarcado dentro del liberalismo económico y del sistema capitalista. Sus defensores apoyan la liberalización del mercado fomentando el libre comercio a partir de la desregulación de los mercados. Además, promueven la privatización defendiendo la eficiencia de la administración privada frente a la pública. Por eso quieren minimizar la intervención del Estado tanto en lo que se refiere a los mercados como al gasto y la inversión pública.
El neoliberalismo es un modelo económico que se enmarca dentro de las doctrinas del liberalismo económico, a su vez dentro del sistema capitalista.

Quienes defienden al neoliberalismo, llamados neoliberales, muestran su claro apoyo a la liberalización en materia de economía, lo cual implica que los mercados sean totalmente abiertos, fomentando de este modo el libre comercio, a partir de una desregulación de los mercados.

Además, el neoliberalismo tiene otra característica fundamental que es la privatización, por la idea de que la administración privada es más eficiente y adecuada que la administración pública. Por eso, de este modo se “achica” la intervención del Estado tanto en lo que hace referencia a la regulación del mercado como así también al gasto e inversión pública en materia de caminos y rutas, educación, salud, etc.

... Via Definicion.mx: http://definicion.mx/neoliberalismo/
El neoliberalismo es un modelo económico que se enmarca dentro de las doctrinas del liberalismo económico, a su vez dentro del sistema capitalista.

Quienes defienden al neoliberalismo, llamados neoliberales, muestran su claro apoyo a la liberalización en materia de economía, lo cual implica que los mercados sean totalmente abiertos, fomentando de este modo el libre comercio, a partir de una desregulación de los mercados.

Además, el neoliberalismo tiene otra característica fundamental que es la privatización, por la idea de que la administración privada es más eficiente y adecuada que la administración pública. Por eso, de este modo se “achica” la intervención del Estado tanto en lo que hace referencia a la regulación del mercado como así también al gasto e inversión pública en materia de caminos y rutas, educación, salud, etc.

... Via Definicion.mx: http://definicion.mx/neoliberalismo/
El neoliberalismo es un modelo económico que se enmarca dentro de las doctrinas del liberalismo económico, a su vez dentro del sistema capitalista.

Quienes defienden al neoliberalismo, llamados neoliberales, muestran su claro apoyo a la liberalización en materia de economía, lo cual implica que los mercados sean totalmente abiertos, fomentando de este modo el libre comercio, a partir de una desregulación de los mercados.

Además, el neoliberalismo tiene otra característica fundamental que es la privatización, por la idea de que la administración privada es más eficiente y adecuada que la administración pública. Por eso, de este modo se “achica” la intervención del Estado tanto en lo que hace referencia a la regulación del mercado como así también al gasto e inversión pública en materia de caminos y rutas, educación, salud, etc.

... Via Definicion.mx: http://definicion.mx/neoliberalismo/

(2) laissez-faire: expresión francesa que significa «dejen hacer, dejen pasar», refiriéndose al libre mercado, y mínima intervención de los gobiernos. Fue usada por primera vez por Vincent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII, contra el intervencionismo del gobierno en la economía.
De forma completa, la frase es: Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même; «Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo».
Desde el ámbito jurídico del positivismo formal, esta frase se presenta como una aparente despolitización del Estado, para asegurar la libertad económica, política y social.

24 d’abril del 2016

TTIP: Declaración de la Sociedad Civil sobre la nueva propuesta de la UE para la Cooperación Reguladora.







 

Estimada Comisaria Malmström,


Las organizaciones abajo firmantes queremos expresar nuestra profunda preocupación con la nueva propuesta de la UE sobre cooperación reguladora horizontal (fechada el 21 de marzo de 2016) en las negociaciones del TTIP entre la UE y EEUU. La consideramos un peligro para la toma de decisiones democráticas y la regulación en nombre del interés público.

El nuevo documento de posición de la UE sobre “cooperación reguladora y buenas prácticas reguladoras”, ofrece una idea de cómo los negociadores esperan abolir las futuras barreras no arancelarias y barreras técnicas al comercio. Aunque no está clara la forma que tomará tal cooperación, entendemos que la citada propuesta conllevará diversos cambios en los procesos de elaboración de leyes, tanto en la UE como en EEUU.

Esta es nuestra valoración crítica de la nueva propuesta de la UE.

  1. La propuesta permite a EEUU ejercer una influencia indebida en una etapa muy temprana del proceso de toma de decisiones, antes incluso de que cualquier iniciativa pueda ser tenida en cuenta por organismos democráticamente elegidos, tales como el Consejo o el Parlamento Europeo. Si nos atenemos a la experiencia pasada, tal enfoque puede tener un impacto perjudicial sobre la regulación en beneficio del interés público. De la misma manera, menoscaba la democracia.
  2. La propuesta facilita a los grandes grupos empresariales las herramientas que hace tiempo vienen demandando para influir en la legislación, incluido un mecanismo mediante el cual las alianzas empresariales transatlánticas pueden aportar sus propias preferencias al programa de trabajo de la cooperación reguladora. La creación de un grupo consultivo amplio, con la presencia de organizaciones de la sociedad civil, no evita la institucionalización del derecho a hacer lobby.
  3. La nueva propuesta identifica claramente a la Comisión Europea y a las agencias reguladoras estadounidenses como controladores y actores responsables para la cooperación reguladora transatlántica. La cuestión de cómo esto funcionará en la práctica se pospone hasta después de la ratificación del TTIP y, por tanto, a un momento en el que la atención pública sobre este asunto habrá disminuido. Esto implica una inaceptable toma del poder por la Comisión, refuerza el impacto de EEUU sobre la regulación en la UE y debilita el papel del Parlamento Europeo. Incluso aunque esta propuesta ya no contenga oficialmente un Organismo de Cooperación Reguladora (OCR), sus funciones aún persisten.
  4. La propuesta otorga inmensos poderes a las autoridades reguladoras (la Comisión Europea en el caso de la UE) para decidir sobre el progreso de la cooperación reguladora, incluida la selección de las áreas en las que ambas partes pretenden trabajar conjuntamente.
  5. La nueva propuesta implica la importación de elementos del sistema regulador de EEUU a la UE, entre los cuales se encuentra un papel reforzado de las evaluaciones de impacto mediante análisis coste-beneficio en la fase de planificación legislativa, sin que exista un equilibrio entre el criterio comercial y las cuestiones sociales y medioambientales. Esto podría llevar a la rebaja o retraso de legislación importante de interés público.
Teniendo en cuenta estos cinco puntos, le pedimos que pare y finalice la negociación del TTIP, ya que consideramos que los acuerdos de comercio no son el foro adecuado para decidir sobre las leyes que afectan a nuestros intereses como ciudadanos y ciudadanas.

10 d’abril del 2016

Evasiones panameñas: el rol ignorado de los tratados de libre comercio "made in USA"



Por Jean Gadrey

Los llamados "Papeles de  Panamá" por el momento parecen minimizar la evasión fiscal estadounidense. Hay diversas razones que explican esto que no tienen nada que ver con un mítico complot de la CIA. Una de ellas es que la evasión fiscal practicada por las firmas y los  ciudadanos ricos estadounidenses, puede hacerse… sin abandonar el país, beneficiándose de paraísos fiscales internos como los estados de Delaware o de Wyoming. Otras buenas explicaciones son proporcionadas por Marina Walker Guevara, la directora adjunta del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que ha coordinado la investigación periodística sobre esta fuga masiva de documentos (que no han  sido todavía  todos escrutados, de forma que nuevas revelaciones son probables).

Se puede, sin embargo,  establecer un vínculo entre este asunto de Panamá y la influencia de las lobbies financieros estadounidenses. Casi nadie habla de ello, y sin embargo, desde hace años, estos lobbies han conseguido que los sucesivos gobiernos estadounidenses, comenzando por el de George W. Bush (pero también de Barack Obama y Hillary Clinton, esta última como Secretaria de Estado, que han rematado la faena sin pestañear), presionaran a los pequeños estados de América Central para firmar dos tratados  de libre comercio directamente inspirados en el  NAFTA (acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México, vigente desde 1994).

El primero es el tratado CAFTA, que, al contrario que  el NAFTA, no es citado nunca en los debates actuales en torno al tratado transatlántico o TTIP, o de su primo con Canadá, el CETA, ni tampoco sobre el tratado de liberalización de los servicios o TiSA. El segundo, todavía más desconocido, es justamente un acuerdo firmado con… Panamá.

El CAFTA, o para escribirlo entero el CA-DRFTA, es un acuerdo firmado entre Estados Unidos y cinco «pequeños» países de América central (Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua), más la República Dominicana. Es efectivo desde 2009. Su nombre oficial es el «Central America-Dominican Republic Free Trade Agreement».

LIBRE INTERCAMBIO CON PANAMÁ (TPA) = AMPLIFICACIÓN ORGANIZADA DE LA EVASION FISCAL

El segundo acuerdo, efectivo desde octubre 2012, pero  negociado bajo la administración Bush, está más directamente ligado al escándalo de los "Papeles de Panamá". Llamado en  ingles, el «United States/Panamá Trade Promoción Agreement (TPA)», es presentado así por la administración estadounidense: «un amplio acuerdo de  libre comercio que elimina los aranceles y suprime las barreras en los servicios de los EEUU, comprendidos los servicios financieros».

¿Por qué tanta insistencia estadounidense en firmar un acuerdo «comercial» con un solo país tan pequeño (3,5 millones de habitantes, una economía en un  80 % terciaria y un PIB de 44 mil millones de dólares en 2014 ¡contra los 18.290 mil millones de Estados Unidos, o sea 400 veces más !)? Las explicaciones han sido proporcionadas por el colectivo Public Citizen durante el debate que ha precedido la adopción de este tratado. Ninguna buena razón económica o relativa al empleo estaba detrás, aunque los partidarios del tratado no hayan tenido otra cosa en la boca.

La única razón verdadera: Panamá era conocido ya como (traduzco un breve extracto del texto en inglés) «uno de los más importantes paraísos fiscales del mundo, donde 400.000 firmas extranjeras y numerosos individuos afortunados utilizan su sistema fiscal  dual, su secreto bancario y sus leyes tramposas, para evitar de pagar sus impuestos. Panamá está incluido también en la lista del Departamento de Estado de destinos preferente de las operaciones de blanqueo de dinero de los cárteles mexicanos y colombianos». Y sin embargo, todo esto no era suficiente  para «proteger la evasión»: este acuerdo proporcionaba una dosis adicional de «libertad».

22 de febrer del 2016

280 organizaciones de Europa, Canadá y EEUU denuncian la inclusión de privilegios a los inversores extranjeros en TTIP



Ante la duodécima ronda de negociaciones del TTIP, 280 organizaciones de la sociedad civil europea, con el apoyo de grupos canadienses y de los EE.UU., han reclamado a la Comisión Europea y al Representante de Comercio de los EE.UU. la eliminación del Mecanismo de Resolución de Disputas entre Inversores Extranjeros y Estados (ISDS), y también, la eliminación de su sustituto, el llamado Sistema de Tribunal del Inversor (el ICS), del TTIP, del CETA y de cualquier otro tratado de comercio. Esta cuestión vuelve a la mesa de negociaciones después de un compás de espera de dos años.

Los firmantes de esta declaración condenan 'la redenominación' de la Comisión Europea del viejo ISDS, ya que el ICS también confiere un enorme poder para sancionar a los gobiernos nacionales cuando legislen con la intención de proteger la salud pública, el medio ambiente y la sociedad.

Las principales preocupaciones que motivaron a 145.000 encuestados a decir no al ISDS en la consulta abierta por la Comisión Europea sobre el TTIP permanecen sin resolver con el ICS: 

·  Tanto el ISDS como el ICS dan derechos exclusivos a los inversores extranjeros discriminando a los inversores nacionales y a la ciudadanía, sin que se haya demostrado que esto beneficie a la sociedad en su conjunto.

·  Tanto el ISDS como el ICS pueden forzar a los gobiernos a gastar miles de millones de euros de los contribuyentes para compensar a los inversores extranjeros por decisiones gubernamentales e incluso sentencias judiciales tomadas en beneficio de la salud pública, de los trabajadores, del medio ambiente y de cualquier otra política de interés público. Ni el ISDS ni el ICS permiten que prevalezca el interés público sobre el privado.

·   Ni el ISDS ni el ICS están sometidos a principios democráticos ni a control público, ni tampoco los parlamentos podrán legislar en contra de las decisiones que adopten a través de estos mecanismos.

· Tanto el ISDS como el ICS socavan la jurisdicción de los tribunales de los estados europeos, ya que los inversores extranjeros pueden saltárselo.

·  Ni el ISDS ni el ICS  tienen en cuenta que los sistemas legales europeos, canadiense y de los EE.UU. son perfectamente capaces de resolver las disputas con los inversores extranjeros aplicando las mismas leyes que se aplican al resto de la sociedad.

Fundamentalmente, el ICS es peor para los Estados miembros que la actual práctica impuesta por los tratados de inversión, de los cuales un Estado miembro puede retirarse, no afectando al resto de la Unión Europea, para la cual seguiría siendo vigente el tratado. Con el TTIP y con el CETA esto no sería posible para un Estado miembro, a no ser que decida abandonar la Unión Europea. 

Si se firma el TTIP, el mecanismo de resolución de disputas entre inversor extranjero y Estado (ISDS/ICS) permitirá que, entre 47,000 y 51,495 filiales estadounidenses en Europa ataquen las políticas sociales de la UE y de sus estados miembros.







LISTA DE ORGANIZACIONES ADHERIDAS:
 https://drive.google.com/folderview?id=0B5yvo-v5WdmrZGREbVB6UUo1Mk0&usp=sharing

26 d’abril del 2015

El TTIP o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba



Imágen:'Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb', de Stanley Kubrick.


Santiago Galán. ATTAC España.

“La fluorización de nuestros preciados fluidos corporales, la mas grave amenaza comunista de todos los tiempos” argüía el general Ripper, mientras se fumaba un puro y bebía un vaso de agua de lluvia con hielo, en el cenit de su cordura y locuacidad, ante un descolocado Capitan Mandrake en Dr. Strangelove, uno de los relatos más esclarecedores de la guerra fría…

Como la esperanza será lo último que perdí, perfectamente podría encontrarme dentro de unos años contemplando una visión de Kubrik sobre una proyección retrospectiva de los efectos que tuvo el TTIP en los campos de batalla europeos.


Lo cierto es que a pie de calle, según una encuesta que he realizado, poca gente sabe lo que es el TTIP, lo cual choca con la aplastante lógica de que es aquello que va a tener una mayor repercusión sobre cuestiones como la economía, la sanidad, la alimentación, la salud, la política, la justicia y, al fin y al cabo, sobre la práctica totalidad de nuestra realidad cotidiana y mundana. A más de un pensador crítico neo-cartesiano le sonará a la clásica teoría de la conspiración de investigación friki-perroflauta, antítesis del principio de parsimonia o navaja de Ockham.


Esta conspiración judeo-masónica tiene todos los ingredientes de éxito de ventas: Una trama oscura con forma de acuerdo comercial que afecta a cientos de millones de personas a ambos lados del Atlántico, su negociación se realiza en secreto, sus consecuencias alcanzan a todos los niveles de la sociedad, la economía, la política… Las filtraciones son continuas alimentando el cotilleo, entonces… ¿por qué en la calle no se habla de ello? Tras sesudas reflexiones llego a la siguiente conclusión: Porque apenas sale en la tele o en la portada de los prestigiosos tabloides de nuestro país aunque, afortunadamente, parece que esto está cambiando.


13 d’abril del 2015

Bajo el TTIP, más de 75.000 empresas podrán doblegar la voluntad de los gobiernos

 Por Verónica Gómez
Comisión Internacional de ATTAC España

Hasta la fecha, es preocupante el bajo perfil de las noticias relacionadas con el TTIP en los medios de comunicación, el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión que están negociando la Unión Europea y los EEUU en el secretismo más absoluto y cuyos objetivos podrían tener un impacto dramático en la calidad de vida de los ciudadanos y la democracia.
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El TTIP pretende la creación de una zona de libre comercio e inversión que englobaría la Unión Europea y EE.UU. Uno de sus focos de interés está en eliminar las “barreras” a la libre circulación de productos y servicios, que no es otra cosa que la degradación de las normas, salvaguardas y estándares sociales y medioambientales que se han conseguido a la lo largo de luchas generacionales. Sin embargo, este artículo no se va a centrar en esta cuestión de hondo calado y mayor impacto, sino en el segundo foco de interés del TTIP: la creación de procesos paralelos totalmente al margen de los parlamentos, la ciudadanía y el control democrático, que otorgan un poder inusitado a las multinacionales en detrimento del interés general y la soberanía de los gobiernos para regular a favor del interés público.

Para ello cuentan con dos estrategias. La primera es la creación del “Consejo de Cooperación Regulatoria Transatlántica”. Este instituto transnacional, y sin precedente histórico, tiene como propósito que un puñado de funcionarios y representantes de las corporaciones se sienten a la mesa para que, a puerta cerrada y totalmente al margen del debate público y el interés general, se siga desregulando en aquellos sectores donde no se haya alcanzado un acuerdo tras finalizar las negociaciones del TTIP. Más allá todavía, el objetivo es que todas las nuevas normas y regulaciones sean supervisadas primero desde su impacto sobre el comercio y deban ir acompañadas de un informe que asegure que los legisladores no adoptan medidas que van en detrimento de los grandes negocios. Es decir, medidas perfectamente legítimas para salvaguardar la salud pública, proteger el medioambiente, apoyar a las empresas nacionales frente a las extranjeras, apoyar a las PYMES, luchar contra la crisis, o promover modelos productivos alternativos, podrían ser rechazadas o “suavizadas” para asegurarse de que las grandes corporaciones siguen haciendo negocio. Mientras tanto, aquellas medidas que favorezcan a éstas, se presentarían como un acuerdo sin espacio para ninguna modificación. Por lo tanto, este consejo tiene el poder de substraer las nuevas propuestas normativas del debate público, modificarlas en el mejor interés de las multinacionales, y presentarlas justo después, como el resultado lógico de acuerdos previamente alcanzados entre los lobbies, autoridades de EEUU y la Unión Europea y un grupo de funcionarios no responsables frente a la ciudadanía.

Por si esto no fuera suficiente, el TTIP incluye el ISDS, un mecanismo que otorga a las corporaciones el poder de demandar a los gobiernos de un país cada vez que aprueben una ley que contravenga sus intereses, fuera de su sistema legal y en tribunales ad hoc, donde 3 abogados privados deciden, arbitrando normalmente a favor de las multinacionales, y obligando a los gobiernos a pagar demandas millonarias con el  dinero de los sufridos contribuyentes. Así viene ocurriendo en los 10 últimos años. Vattenfall demandó al gobierno alemán por querer desmantelar dos de sus plantas nucleares tras el accidente de Fukushima por 3.700 millones €, Philip Morris a Uruguay por lanzar una campaña para reducir el consumo de tabaco, 2.000 millones $, Argentina recibió más de 40 demandas (1.000 millones $) por congelar los intereses de los servicios de agua y electricidad para que fueran asequibles en época de crisis, y así un largo de etcétera. Bajo el TTIP más de 75.000 transnacionales podrían usar el ISDS para doblegar la voluntad de los gobiernos e impedir leyes a favor del interés público.

García Bercero (1) , aseguró a su homólogo estadounidense que los documentos de las negociaciones no serían públicos hasta pasados 30 años, y hay razones de sobra para que así sea, el TTIP supondría el final del modelo social europeo y  un golpe de estado por parte de las corporaciones que terminaría de hacer añicos nuestras ya precarias democracias.

Publicado en Nueva Tribuna http://www.nuevatribuna.es/

Notas:
(1) Ignacio García Bercero, funcionario español al frente de los negociadores europeos, en una carta dirigida a su L. Daniel Mullaney, jefe negociador estadounidense, que puede leerse aquí: http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2013/july/tradoc_151621.pdf 

POSTS EN NUESTRO BLOC SOBRE EL TTIP :

ATTAC, asociación sin ánimo de lucro, denuncia que el pasado 5 de noviembre fue publicada en el BOE la Ley 21/2014, de 4 de noviembre, por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, y la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, en virtud de la cual la reproducción total o parcial, así como la descarga del material de esta página es susceptible de ser gravado por un canon a cobrar por CEDRO, en contra de nuestra voluntad, y por tanto solicitamos su inmediata derogación.          
 
ATTAC Castelló no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.