Sandra Soutto. Economista
Desde sus comienzos la Eurozona se ha definido como un sistema disfuncional
marcado desde sus inicios por el desequilibrio de las balanzas por
cuenta corriente de los diferentes estados que la integran. Dicho
desequilibrio, una vez instaurada la moneda única, ya no podía ser
corregido automáticamente con la fluctuación del tipo de cambio.
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En
este sistema, estados como Alemania, que tienen una balanza por
cuenta corriente con superávit, son normalmente excedentarios, por lo
que necesitan vender sus productos al resto de los estados miembros.
En el caso de Alemania, ella misma ha proporcionado la financiación
necesaria a dichos estados para mantener la demanda que requiere su
oferta. En cambio, estados que presentan saldos de la balanza por
cuenta corriente negativos, como es el caso de España, compraron los
productos alemanes mediante préstamos de dinero alemán, de esta
manera los saldos financieros positivos se compensaron con los saldos
por cuenta corriente negativos.(1)