Javier
Méndez- Vigo Hernández.
“El Estado moderno, tanto de
un país totalitario como de un democrático, tiene demasiado
poder, y
seguramente hacemos bien en tenerle miedo” Anthony Burgess
Antes de comenzar este artículo
para dilucidar determinados “claroscuros” hacia una propuesta
permítaseme recurrir al Diccionario
de la Real Academia
para delimitar cierta terminología:
Prestación: Cosa
o servicio que alguien recibe o debe recibir de otra persona en
virtud de un contrato o de una obligación legal
Subsidio:
Prestación pública
asistencia
de carácter económico y de duración determinada
Derechos fundamentales: Los
que por ser inherentes a la dignidad
humana y por
resultar necesarios para el libre desarrollo de la personalidad,
suelen ser reconocidos por las constituciones modernas asignándoles
un valor jurídico.
Hay que decir para terminar que
los derechos fundamentales tienen su origen en las Revoluciones
burguesas, que tienen su fundamento filosófico en el gran axioma
ético kantiano: “el
ser humano tiene dignidad, no precio”
Axioma que se olvida cotidianamente.
Una vez delimitada la
terminología hay que decir que esta no es la primera crisis
del capitalismo, ni que tampoco será la última. Pero si hay que
tener en cuenta que, desde que comenzó el asalto
al Estado de Bienestar (crisis
del 73), quizás sea
la más profunda entre otras cosas porque inciden dos hechos
fundamentales desde mi punto de vista: a) la
desaparición de los derechos sociales,
y b) por la pertenencia
al Euro, ya que esto
último supone la pérdida de autonomía por parte de los Estados. No
tenemos Banco Central y por consiguiente no podemos hacer
determinadas políticas como fueron la devaluación
de la moneda.
