Por
Sandra Soutto. Economista
El
pasado martes
3
de febrero se publicó en el BOE una modificación normativa en
relación con las entidades de crédito que prestan el servicio de
colaboración en la recaudación de la AEAT (1),
en
la que el gobierno otorga un trato preferencial más a la banca.
Ahora
bien, para
valorar en su justa medida esta nota hemos
de tener en cuenta que, los
ingresos tributarios durante el 2013 ascendieron a 168.847 millones
de euros (2),
esta
modificación se
realiza
en consonancia con las conclusiones de la Comisión para la Reforma
de las Administraciones Públicas (3),
y que
regula
el ingreso en el Tesoro de las cantidades recaudadas que son
ingresadas
sólo a través de las entidades de crédito.
Digo
“sólo”, porque en la séptima legislatura(2000-2004), con el Sr.
Montoro como ministro de Hacienda, arguyendo la socorrida eficacia,
se eliminaron las ventanillas de caja que existían en las distintas
administraciones y delegaciones de la AEAT, gestionadas por la banca
pública, que por aquel entonces era Argentaria (4).
En ellas, los contribuyentes podíamos ingresar nuestras deudas con
el fisco y en pocas horas veíamos aplicado dichos ingresos a
nuestras deudas. De esta manera, habiendo pagado la deuda, si
necesitábamos un certificado, levantar los embargos a los que
hubiera dado lugar la gestión de su cobro (casas, vehículos,
acciones,...), o recuperar la libre disposición de los bienes
ofrecidos en garantía para la obtención del
aplazamiento-fraccionamiento de dicha deuda (avales, hipotecas,
prendas), lo teníamos sin mayor dilación. Entre otras cosas, porque
al estar la caja en la misma Delegación o Administración donde se
gestionaba el cobro del expediente la comprobación del ingreso
entrañaba menos dificultades.
Sin
embargo, de acuerdo con los argumentos esgrimidos por el gobierno, la
banca pública no resultaba eficiente (recordemos que desde el punto
de vista administrativo, la eficiencia se da cuando se utilizan menos
recursos para lograr un mismo objetivo, o al contrario, cuando se
logran más objetivos con los mismos o menos recursos), por lo que el
gobierno eliminó las ventanillas de cajas y redirigió la
recaudación de los ingresos a los bancos privados, a los que llama
entidades colaboradoras.
