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10 de febrer del 2015

LA CURIOSA “COLABORACIÓN” DE LA BANCA EN LA RECAUDACIÓN DE IMPUESTOS EN ESPAÑA.







Por Sandra Soutto. Economista


El pasado martes 3 de febrero se publicó en el BOE una modificación normativa en relación con las entidades de crédito que prestan el servicio de colaboración en la recaudación de la AEAT (1), en la que el gobierno otorga un trato preferencial más a la banca. Ahora bien, para valorar en su justa medida esta nota hemos de tener en cuenta que, los ingresos tributarios durante el 2013 ascendieron a 168.847 millones de euros (2), esta modificación se realiza en consonancia con las conclusiones de la Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas (3), y que regula el ingreso en el Tesoro de las cantidades recaudadas que son ingresadas sólo a través de las entidades de crédito.

Digo “sólo”, porque en la séptima legislatura(2000-2004), con el Sr. Montoro como ministro de Hacienda, arguyendo la socorrida eficacia, se eliminaron las ventanillas de caja que existían en las distintas administraciones y delegaciones de la AEAT, gestionadas por la banca pública, que por aquel entonces era Argentaria (4). En ellas, los contribuyentes podíamos ingresar nuestras deudas con el fisco y en pocas horas veíamos aplicado dichos ingresos a nuestras deudas. De esta manera, habiendo pagado la deuda, si necesitábamos un certificado, levantar los embargos a los que hubiera dado lugar la gestión de su cobro (casas, vehículos, acciones,...), o recuperar la libre disposición de los bienes ofrecidos en garantía para la obtención del aplazamiento-fraccionamiento de dicha deuda (avales, hipotecas, prendas), lo teníamos sin mayor dilación. Entre otras cosas, porque al estar la caja en la misma Delegación o Administración donde se gestionaba el cobro del expediente la comprobación del ingreso entrañaba menos dificultades.

Sin embargo, de acuerdo con los argumentos esgrimidos por el gobierno, la banca pública no resultaba eficiente (recordemos que desde el punto de vista administrativo, la eficiencia se da cuando se utilizan menos recursos para lograr un mismo objetivo, o al contrario, cuando se logran más objetivos con los mismos o menos recursos), por lo que el gobierno eliminó las ventanillas de cajas y redirigió la recaudación de los ingresos a los bancos privados, a los que llama entidades colaboradoras.

2 de novembre del 2014

NO SE TRATA DE AHORRAR SINO DE GASTAR MEJOR.




 
Sandra Soutto.


Viene siendo habitual oir cosas como estas:

Si un hogar puede ahorrar consumiendo menos, el sector público también lo puede hacer.”

Pero ésto, no es más que una falacia, ya que el Estado no es como un hogar. Puesto que los ingresos que percibe una familia no dependen del gasto que realice. En cambio, los ingresos del Estado sí.

Veamos que pasa cuando reducimos el gasto público. 

De acuerdo con las experiencias vividas recientemente, los recortes en el gasto público se centraron en reducir: los salarios, las prestaciones, las ayudas, las subvenciones,....

 ¿Y qué efectos ha tenido sobre nuestra economía?

Al disponer de menos ingresos, los hogares y las empresas redujeron su consumo y su inversión respectivamente, cayó la actividad económica y se redujo la recaudación pública (IRPF, Impuesto Sociedades,...). Por ejemplo, recordemos que los recortes en los sueldos de los funcionarios provocaron una disminución de su consumo y las tiendas empezaron a quedarse con productos sin vender. Entonces, las empresas, que ahora, ya no necesitaban producir la misma cantidad de productos, encontraron que  sus plantillas estaban sobredimensionadas y empezaron a reducirlas. 

Además, en el País Valenciano llovió sobre mojado, ya que los recortes se sumaron a los impagos a proveedores acumulados por la Generalitat Valenciana, haciéndose más patente aquí el círculo vicioso que encadena más recortes con menos consumo e inversión, y estos con más desempleo y menos recaudación fiscal, y esta con nuevos recortes.

Es decir, una reducción del gasto público supone una reducción de la actividad económica y de la recaudación pública.


También se dice:

     Si un hogar puede ahorrar más ingresando más, el sector público también.”

Tampoco es completamente cierto, ya que cuando un hogar obtiene mayores ingresos, solo si no incrementa su consumo en igual medida, puede ahorrar. En cambio, desde que España ya no puede emitir su propia moneda, le cuesta mucho obtener ingresos

En un hogar, cualquier miembro del mismo puede salir a buscar otro trabajo o hacer horas extras, pero un Estado no. Y cuando éste pretende aumentar sus ingresos incrementando los impuestos lo hace a costa de los ahorros de  hogares y empresas, que deberán reducir su consumo para poder pagar sus impuestos. Por tanto, como en el caso anterior, cuando el Ayuntamiento ahorra recortando gastos lo que consigue es reducir la actividad económica, y con ello la recaudación pública.

En definitiva, los recortes en el gasto público y el aumento de impuestos no suponen una automática e inevitable reducción del déficit fiscal, más bien puede que éste aumente, puesto que la reducción del gasto reduce los trasvases de recursos del sector público a hogares y empresas, y si además, se aumentan los impuestos, la actividad económica caerá al caer el consumo y la inversión.

No debe olvidarse el efecto de los presupuestos restrictivos sobre las expectativas, ya que un presupuesto restrictivo tiene el mismo efecto que tendría el publicar en el Boletín Oficial del Estado el reconocimiento de que estamos en crisis promulgando la austeridad.  La precaución ante la crisis empujará a los hogares a no consumir, buscando ahorrar para solventar necesidades futuras. Las empresas no invertirán al no tener claro que vayan a obtener beneficios. Algunas, incluso tendrán serias dificultades de solvencia al no poder vender sus productos, despedirán a sus trabajadores y no podrán pagar sus impuestos. De esta manera, entre los impagos provocados por la disminución de la actividad económica y los impuestos que no se devengarán por el cierre de empresas, más el aumento de las prestaciones por desempleo, provocado por el crecimiento del desempleo, aumentará el déficit fiscal. 

Es decir, es la escasez de demanda la que ocasiona las altas tasas de desempleo, amparadas en un déficit público pequeño, respecto de los deseos de ahorro de familias y empresas.

Por consiguiente, si la pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos afecta directamente a la actividad económica, ya que las empresas no podrán mantener su nivel de producción al no encontrar demandantes suficientes de sus productos, el problema no es que el gasto público sea excesivo, sino que su distribución no es la adecuada, pues se ha de dirigir a la generación de actividad económica, a crear empleo y garantizar las necesidades de la ciudadanía, buscando la justicia social (disminuyendo la desigualdad, y erradicando la pobreza y la precariedad laboral). 

Entones, ¿qué buscan las políticas económicas dirigidas a reducir el gasto público?   

Si al recortar el gasto público obtengo más paro, más pobreza y más desigualdad, una reducción del gasto público sólo busca imponer un determinado modelo social, dónde los más ricos son cada vez más ricos y los más pobres son cada vez más pobres. Y si queremos revertir estas políticas, el déficit fiscal es una necesidad económica.


¿Qué deben hacer nuestros Ayuntamientos?

Lo prioritario es :
  • Recuperar los servicios externalizados (como las notificaciones, la recaudación, la gestión del agua, el transporte...), con la finalidad de garantizar a la ciudadanía unos servicios dignos. 
  • Incorporar nuevos modelos de gestión a los servicios ofertados por el Ayuntamiento que garanticen la justicia social (disminución de la pobreza y la desigualdad)

  • Crear empleo público y garantizado en la prestación de servicios socialmente útiles y respetuosos con el medio ambiente. Hay que tener en cuenta que las actividades que generan más empleo son intensivas en trabajo humano (energía endosomática), y normalmente no son producidas por el mercado al no ser rentables económicamente para el sector privado. Además, el producto final de este trabajo puede ser un bien público.

Con los programas de empleo garantizado nuestro Ayuntamiento podrá ofrecer empleo a cualquier persona que quiera y pueda trabajar, sin importar su experiencia, su cualificación, su edad, su sexo, su renta, su religión, su origen...Es decir, nadie mejor que nuestro Ayuntamiento para saber que trabajos son los más necesarios en nuestra comunidad (servicios sociales, atención a dependientes, sanitarios, educativos, limpieza y rehabilitación de fachadas, transportes...), por lo que de él dependería asignar a cada desempleado un puesto de trabajo adecuado a sus habilidades. Tengamos en cuenta que estos trabajos son de baja cualificación, pero en el caso de que alguno de los demandantes de empleo precisara formación, también se la podría proporcionar la autoridad municipal, facilitando a cada trabajador el adecuado desarrollo de las tareas asignadas. En definitiva se trata de programas de empleo activo.

En cuanto a la cuantía de los salarios, estos deberán permitir unas condiciones de vida digna, y deberían ser uniformes para evitar la competencia, e impedir que disminuyan. El salario así configurado podría constituir el salario mínimo interprofesional.

Con el trabajo garantizado, se reducirían las personas desempleadas en la localidad y las distintas prestaciones que pudieran percibir por su condición de parados. Pero además, estas personas ahora empleadas colaborarían directamente en la reactivación de la economía a través del consumo, y aumentaría la recaudación pública. Este tipo de programas no tiene grandes costes (ver Eduardo Garzón Espinosa, "Coste y financiación del Empleo Garantizado"), pero en todo caso, debería ser el Estado quien lo financie a través de las correspondientes transferencias que nuestros municipios deben percibir del Estado y de las correspondientes autonomías.

 ¿Y los ingresos?

Sin olvidar que nuestros municipios deben percibir del Estado las correspondientes transferencias presupestarias, lo que debería ser la fuente principal de sus ingresos, analizaré algunas cuestiones tributarias necesarias para luchar contra la injusticia fiscal y social.
  
En cuanto a los ingresos hemos de recordar que una tributación justa se consigue cuando cada ciudadano contribuye según su capacidad económica en los gastos de su comunidad. Por lo que cualquier reforma tributaria que se acometa deberá de hacerse bajo el principio de progresividad, de manera que el que más tenga más aporte, y por ende sobre impuestos directos (IBI, Vehículos,...que entre otros signos de riqueza, deberían tener en cuenta los niveles de ingresos de los hogares y las potencias de los vehículos respectivamente). Dejando la imposición indirecta (Imp. sobre la construcción) y las tasas,  para incentivar o no determinadas conductas, como puede ser: incentivar la rehabilitación de viviendas para mejorar su eficiencia energética, mediante deducciones y exenciones, o también, penalizar las agresiones al medio ambiente y a cualquier actividad especulativa susceptible de crear burbujas financieras (como la sufrida en el sector de la construcción).

En este sentido es urgente gestionar las viviendas vacías que existen en el municipio, a fin de que las entidades financieras y sociedades, que poseen la mayor parte de estas viviendas, las movilicen a través de los fondos sociales de vivienda, o similares, para promover la vivienda social en alquiler, y a su vez, que nos permita disponer de un censo de viviendas vacías .

Una posibilidad sería la prevista por la Ley Reguladora de Haciendas Locales, aprobada por el PP en 2002, para los casos de las viviendas desocupadas, que aunque presenta algunos inconvenientes (como la definición de lo qué es exactamente una vivienda vacía, cuestión esta muy fácil de resolver si tenemos en cuenta lo ya legislado en otras autonomías, o simplemente contraponiéndolo al de vivienda habitual regulado en el impuesto sobre la renta de las persosnas físicas), permite aplicar un recargo de hasta el 50% en el IBI, como ha regulado la Junta de Andalucía (Decreto-Ley 6/2013, de 9 de abril, de medidas para asegurar el cumplimiento de la Función Social de la Vivienda).

Dicha gestión, también se podría impulsar a través de la tasa de basuras, como se ha implementado en Vitoria (Ordenanza Fiscal municipal reguladora de la Tasa de Basuras, que aplica una tarifa mayor a los inmuebles con uso de "vivienda" en los que no figure ninguna persona empadronada a 1 de enero, fecha de devengo de la tasa).

Una pieza clave para la reactivación de la economía es la financiación, por eso es necesario impulsar una banca pública que cumpla funciones análogas a las que desempeño el Banco de Crédito Local entre 1925 y 1991 a través de la concesión de créditos a tipos de interés estables y baratos a las entidades locales. Tampoco debemos olvidar que a través del ICO (Instituto de Crédito Oficial), se puede obtener crédito a más bajo coste que emitiendo deuda, oportunidad que se debería aprovechar mientras nos lo permita la autoridad monetaria europea.

Pero todo esto no servirá de nada si no evitamos que la Unión Europea nos imponga los tratados de libre comercio e inversiones que esta negociando en secreto, y a espaldas de la ciudadanía, ya que afectan directamente a la capacidad de las entidades locales de gestionar sus servicios públicos y atacan las políticas municipales que establecen la preferencia para contratar con empresas y trabajadores locales. CETA, TTIP y TISA,  son las siglas con las que se conocen algunos de estos tratados, que constituyen un atentado a la democracia y a los derechos de la ciudadanía (laborales, medioambientales, sanitarios, privacidad...), por eso es necesario impulsar una moción contra cada uno de ellos y declarar la oposición a la aplicación del TTIP, del CETA y del TISA  en todos los municipios de España.



 

25 de maig del 2014

BANKIA PÚBLICA, BANCA PÚBLICA






Bajo control democrático y con finalidad social.

El Gobierno nacionalizó BFA-Bankia en mayo de 2012 para evitar que quebrara y, tras salvarla con una enorme cantidad de dinero público, ha empezado a privatizarla. La entidad reúne los depósitos y el negocio bancario de siete antiguas cajas de ahorros: Caja Madrid, Bancaja, la Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha vendido un 7,5% de las acciones que poseía, aunque sigue siendo el accionista mayoritario, y su intención es desprenderse del resto de las acciones que posee a lo largo de los próximos dos años. Afirman que el objetivo es recuperar el dinero público empleado en evitar la quiebra de la entidad y que, además, sería “la guinda” que mostraría que el sistema financiero español está saneado, tal y como afirma nuestro ministro de Economía, Luis de Guindos, dentro de la campaña general para convencernos de que la economía está saliendo de la crisis y que, de ahora en adelante, todo marchará viento en popa. Pero ¿quién gana y quién pierde con la privatización de Bankia?

Privatizar es saltar de la sartén al fuego

Nacionalizarla ha costado 22.424 millones de euros con la entrada del Estado en el capital de la entidad de la que se convierte en accionista mayoritario. Sin embargo, las ayudas públicas ascienden a 147.810 millones en concepto de capital, avales, adquisición de activos del Sareb (el “banco malo”), compra de títulos, créditos fiscales y préstamos del Banco Central Europeo (BCE). Esa cantidad equivale casi a la tercera parte del presupuesto de todas las administraciones públicas y la Seguridad Social para 2013.

Bankia dice que podrá ir devolviendo esas ayudas porque ya está teniendo ganancias. En 2013, sus beneficios netos han sido de 172 millones, según los datos entregados en la Junta General de Accionistas del mes de marzo, que no coinciden con los 509 millones proclamados un mes antes. Dichos beneficios se basan en las ayudas públicas, en ingresos por ventas que no se repetirán, en el expolio de los preferentistas y en la reducción de las provisiones por morosidad, a pesar de que esta última ha aumentado. De hecho, la entidad cada vez tiene menos depósitos y da menos crédito, su fuente principal de ingresos regulares.

En otras palabras, la privatización ni garantizará que el Estado recupere el dinero empleado en sanearla ni que se acaben las ayudas públicas, sino que éstas seguirán siendo imprescindibles para que la entidad sea rentable para sus accionistas.

Tampoco se evitarán nuevos riesgos privatizándola, más bien todo lo contrario. Ahora mismo, el patrimonio neto de la entidad sin los activos fiscales —que sólo se convertirán en dinero efectivo si en el futuro hay suficientes beneficios— es de 3.021 millones de euros, mientras su valor en Bolsa es de 18.554 millones de euros (11 de marzo 2014). Semejante desfase entre su valor real y el que tiene en Bolsa sólo augura futuras caídas en el precio de las acciones.

¿Por qué debemos sostener con dinero público un negocio privado? Si Bankia no es viable sin el apoyo público pues que sea definitivamente pública. De esa forma, sí se podría sanear la entidad, preservar los ahorros depositados y emplearlos de forma segura y beneficiosa para el conjunto de la sociedad, y no en beneficio de una minoría de grandes accionistas y gestores.

La querella presentada por Izquierda Unida contra BFA-Bankia y los 32 exconsejeros de dichas entidades, que se suma a otras presentadas de manera previa, plantea una exigencia de garantías y avales a los denunciados para cubrir, tanto el coste que el rescate bancario ha tenido para el Estado, como para cubrir el coste de las preferentes. En total, el monto exigido rondaría los 27.000 millones de euros que, de concederse, serían un enorme obstáculo a la privatización de la entidad.

Hay que impedir la privatización de Bankia. Si la permitimos será como saltar de la sartén al fuego, pues habremos desperdiciado una enorme cantidad de dinero público en beneficio de los grandes accionistas privados que acaben dominando la entidad, y no evitaremos futuras crisis. Y, además, perderemos a oportunidad de poner una parte de los ahorros de la sociedad al servicio de un verdadero desarrollo social.

Una Banca pública, con finalidad social y bajo control democrático. Por todo eso, reclamamos la nacionalización definitiva y completa de BFA-BANKIA. Así mismo, exigimos que se detenga y se revierta el proceso de privatización del resto de entidades nacionalizadas. Bankia, con dichas nacionalizadas, debe constituir un banco público de carácter estatal, cuya gestión esté participada por el Estado, las comunidades y los ayuntamientos, bajo unas normas de gestión democráticas y transparentes, que sea un servicio público vinculado a las políticas económicas y sociales de las administraciones.

Una Banca pública, con finalidad social y bajo control democrático

Por todo eso, reclamamos la nacionalización definitiva y completa de BFA‐BANKIA. Así mismo, exigimos que se detenga y se revierta el proceso de privatización del resto de entidades nacionalizadas. Bankia, con dichas nacionalizadas, debe constituir un banco público de carácter estatal, cuya gestión esté participada por el Estado, las comunidades y los ayuntamientos, bajo unas normas de gestión democráticas y transparentes, que sea un servicio público vinculado a las políticas económicas y sociales de las administraciones públicas. Esta medida posibilitaría que la gestión de los ahorros de la sociedad depositados en estas entidades esté dirigida a la atención de las necesidades sociales, el desarrollo de unos servicios públicos de calidad, acordes con la necesidades reales, y de un sector público productivo, que contribuya decisivamente a la erradicación del desempleo. Este banco público partirá de tres medidas fundamentales:

a) Tras la realización de una auditoría pública, realizada por técnicos de la administración no vinculados a las entidades financieras privadas, se procederá a tomar las medidas necesarias para sanear la entidad. Los primeros en asumir las consecuencias de su situación deben ser los accionistas y bonistas. Los siguientes, los acreedores. A partir de la información suministrada por la auditoría se establecerá qué deuda devolver y qué deuda se considera ilegítima y, por tanto, no se devolverá, forzando una quita de la deuda. La devolución del resto se reestructurará de forma que no impida el desarrollo de la sociedad.

b) Cese inmediato de los actuales directivos de BFA-BANKIA. Se abrirá una investigación judicial para depurar las responsabilidades de los directivos.

c) Se respaldarán las medidas legales oportunas para defender los derechos de todos los pequeños accionistas forzosos que hayan sido engañados en beneficio de las entidades financieras para que suscribieran productos financieros de alto riesgo.

A partir de ahí, el banco se dotará de una estructura de gestión y control democráticos, y se regirá por una política de servicio público a la comunidad, fundada en 10 puntos básicos:
  1. Elección democrática y transparente de todos los integrantes de su consejo de administración, y limitación de los salarios de todos los directivos al salario de un trabajador público equivalente. Es inaceptable que en un banco público, su presidente y su primer ejecutivo estén ganando 500.000 euros anuales cada uno. Incompatibilidad para formar parte de la dirección si se ha formado parte de los consejos de administración de otras entidades financieras durante los últimos 10 años.
  2. Obligación de rendir cuentas anual y públicamente, en los parlamentos de las diferentes comunidades y central, en un lenguaje asequible para todos los ciudadanos.
  3. Su gestión y control serán transparentes y participados por los sectores sociales como fórmula para lograr la eficiencia y la lucha contra el fraude.
  4. Cierre de las sucursales que la entidad sigue manteniendo abiertas en paraísos fiscales.
  5. El parque de viviendas vacías en manos de las entidades que ahora constituyen el nuevo Banco Público que reúnan las características adecuadas, así como las de la SAREB, pasará a engrosar un parque público de viviendas, que se alquilarán a precios asequibles mediante una empresa pública de alquiler. Así mismo, los suelos en manos de dichas entidades, también se incorporarán al patrimonio público para su utilización con fines dotacionales o de vivienda protegida.
  6. Condonación de la deuda a todas las personas desahuciadas por falta de recursos, aplicando la dación en pago con carácter retroactivo. En los casos de familias que se vean amenazadas por el desahucio por imposibilidad de pagar las cuotas de su vivienda, se les aplicará la dación en pago incorporando la vivienda al parque público y podrán seguir viviendo en ella a cambio de una renta asequible.
  7. La entidad se vinculará también a sus territorios, pasando su actuación a estar coordinada con las diferentes administraciones, incluidos los Ayuntamientos, formando parte de sus planes de desarrollo económico y social. Su prioridad será que los ahorros de la sociedad se gestionen en beneficio de la sociedad, con criterios de eficiencia económica y social. La obra social de las antiguas cajas que crearon estos bancos, cuya utilidad social se acredite en un proceso en el que participarán el conjunto de sindicatos y colectivos sociales, se incorporará mediante un proceso adecuado a los servicios sociales de las diferentes administraciones. Todas las participaciones en empresas de las entidades financieras pasarán a manos públicas. Además, la banca pública sería el cauce para la gestión del cobro de los impuestos, lo que abarataría sustancialmente el proceso.
  8. Actuará de prestamista para el sector público aplicando el mismo interés que se le imponga desde el Banco Central Europeo, más un pequeño incremento para cubrir los costes de gestión.
  9. Detener los despidos de trabajadores y trabajadoras, tanto de la parte financiera como de su obra social y fundaciones. Es necesario defender los puestos de trabajo, en condiciones dignas, además de que existan medios para una atención adecuada a los impositores de la entidad. Los trabajadores de la banca pública se incorporarían al sector público.
  10. Defensa de unas plantillas en condiciones dignas y acordes con las necesidades, así como del número de sucursales necesarias, para un atención adecuada y evitar la exclusión financiera de las familias más humildes.

Una propuesta para el sector bancario

Ese sería el primer paso para una propuesta integral sobre el sector bancario. Se ha convertido a las cajas en chivos expiatorios de la situación de todo el sector y, de paso, se ha aprovechado la crisis para completar la conversión de las cajas en bancos privados. Pero el conjunto del sector ha necesitado enormes ayudas públicas, lo que ha tenido graves consecuencias para el sector público cuya deuda también ha crecido alimentada por el rescate bancario, y está suponiendo recortes del gasto social y nuevas privatizaciones. Los bancos han recibido ayudas públicas en diferentes conceptos —capital, avales,compra de títulos, esquemas de protección de activos, garantías ofrecidas por el FROB en las entidades privatizadas, créditos fiscales, adquisición de activos y participación en el Sareb, etcétera—por importe de 314.110 millones de euros hasta finales de 2013. A ello se suman los préstamos del BCE adeudados a esa fecha por un total de 206.760 millones. Gracias a ese respaldo público y a la garantía estatal proporcionada para garantizar los depósitos inferiores a 100.000 euros, la banca privada ha evitado una quiebra general.

Además, en la medida que el BCE tiene prohibido prestar a los Estados, le han brindado una excelente fuente de financiación a los bancos privados: tomar crédito del BCE, actualmente al 0,25% y prestar a los gobiernos a un tipo de interés muy superior. Una parte sustancial de los beneficios de la banca española provienen ya de los diferentes títulos de deuda soberana que posee. En el período 2000‐2013, las Administraciones Públicas han abonado 141 mil millones de euros más de gastos financieros que los que hubieran pagado financiándose directamente desde el BCE. En 2013 hemos pagado de más, una cifra similar a la que el Estado ha dedicado a prestaciones por desempleo, 29 mil millones de euros.

Igual que la energía o el agua, por citar sólo dos servicios básicos, la gestión del ahorro de la sociedad es vital y debe transformarse en un servicio público, guiado por el interés social y con la máxima transparencia, lo cual es incompatible el funcionamiento de un banco privado, que implica que su único objetivo es el máximo beneficio para sus accionistas, y que es fuente de especulación, falta de transparencia y crisis recurrentes, cuyas consecuencias pagamos la mayoría de la sociedad. Por eso hacemos una propuesta integral para el sector bancario, por la que pelear en los próximos años, de la que la formación de una banca pública con las entidades actualmente nacionalizadas sólo sería un primer paso y que se fundaría en estas cinco medidas:
  1. Nacionalización de forma integral y definitiva del resto de las cajas de ahorros y sus bancos participados, a fin de convertirlos en el pilar central de una banca pública. Rechazamos la política de sanear entidades con dinero público para posteriormente privatizarlas.
  2. Las ayudas públicas que se hayan facilitado al resto de entidades bancarias (incluidos los préstamos del BCE), deben dar lugar a la participación del Estado en la propiedad de dichas entidades y a la entrada de representantes públicos en los consejos de administración de las mismas. Una medida que supondría la nacionalización del sector bancario rescatado para constituir una verdadera banca pública, controlada democráticamente y con una finalidad social, y que funcione de forma coordinada a nivel estatal.
  3. Realización de una auditoría pública. No se transferirá ni un solo euro público más a ninguna entidad hasta que se complete una auditoría pública y transparente de las cuentas de todas las entidades financieras españolas que permita establecer un plan de saneamiento efectivo. La auditoría incluirá a las grandes empresas, dado que ellas son las responsables de la mayor parte de la deuda. La auditoría la realizará un organismo público formado por técnicos no vinculados a los órganos directivos de las entidades financieras, bajo supervisión democrática y sus resultados serán públicos y expuestos de forma asequible para todos los ciudadanos; se crearán los cauces para que los impositores puedan manifestar su opinión ante el hecho que de que estas entidades, que gestionan sus ahorros, se vendieran a otras entidades privadas sin contar con su opinión. Esta investigación ha de servir para establecer el estado real de los balances de los bancos y grandes empresas, así como quiénes son los acreedores de dichas deudas y quiénes se han beneficiado de la política de sobre endeudamiento practicada durante los años de auge económico.
  4. Decretar una moratoria en el pago de la deuda. Hasta que no esté terminada la auditoría se decretará una moratoria en el pago de la deuda pública, la cual también tendrá que ser sometida a una auditoría por el mismo procedimiento y con los mismos criterios que la realizada a las entidades financieras. Dicha auditoría permitiría establecer la situación real de la misma y quienes se han beneficiado con el proceso de endeudamiento para, en función de ello, establecer su legitimidad, lo que serviría de criterio para establecer una quita forzosa que acabe con el sobre endeudamiento de las Administraciones Públicas.
  5. Se establecerá un control efectivo del movimiento de capitales y se intervendrán las sucursales o filiales de bancos españoles en paraísos fiscales, a fin de evitar que las grandes fortunas eludan sus responsabilidades fiscales y sociales.
Plataforma por la Banca Pública, 28 de abril de 2014 


FIRMA este manifiesto  contra el proceso privatizador bancario del sector nacionalizado, y remite el manifiesto firmado con tu identificación antes del 15 de junio de 2014 a la dirección de correo electrónico:     bancapublica@bancapublica.info



3 de febrer del 2014

Instituto Público de Crédito Andaluz: una herramienta política.





Fernando Moreno Bernal.  ATTAC  Andalucía.

Andalucía es la única comunidad autónoma en España que gobernada en coalición por PSOE-IU tiene en su programa la necesidad de dotarse de un instrumento financiero propio vinculado a las necesidades de financiación de la sociedad, empresas y administraciones públicas del territorio. 
El pasado 13 de diciembre de 2013 el Parlamento andaluz aprobó el Informe del grupo de trabajo para analizar y formalizar la creación de un Instituto Público de Crédito Andaluz (IPCA) Informe elaborado tras oír los argumentos de Agentes sociales, económicos, académicos y expertos a propuestas de los tres Grupos Políticos presentes en la Cámara.

En un breve resumen podemos decir que IU defiende una Banca Pública ya; PSOE una Agencia financiera del tipo ICO reforzado, que evolucione en el tiempo cuando este consolidado hacia una banca pública; y el PP, en su voto particular, no ve la necesidad de crear un organismo nuevo pero si reformar la gestión actual de los Fondos de apoyo a las empresas y sector productivo centralizándolos y coordinándolos mejor. Tanto PP como PSOE hablan de la necesidad de utilizar y reforzar los mecanismos de colaboración público-privado. 

15 de novembre del 2013

15 de novembre: 15 anys d'ATTAC



Manu Chao- Politik Kills















Enric Pastor.ATTAC-PV


El 15 de novembre farà 15 anys que ATTAC va fer el seu acte fundacional a França.

Que jo sàpiga, cap moviment de les característiques d'ATTAC ha aconseguit tant en tan poc de temps i amb tan pocs mitjans. La "caboteria" d'un grup de gent que va apuntar-se a la crida feta per un grup depersones del món del periodisme, amb Ignacio Ramonet al seu davant com a "imaginador" de la idea, junt amb un grapat de gent del món dels sindicats alternatius, de la cultura, de la universitat, dels moviments socials i persones de a peu que pensava que calia ja rebelar-se contra la "dictadura dels mercats" que Ramonet denunciava al seu article seminal de novembre del 98, va fer el miracle laic.