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28 de juliol del 2016

Principio de precaución y la “evidencia científica sólida”




 

Escrito por Sandra Soutto

Frases como: "Más vale prevenir que curar", y "Primum non nocere", que significa lo primero es no hacer daño, ilustran perfectamente lo que significa el principio de precaución, utilizado tanto para la autorización y regulación del consumo de productos, como de sus procesos productivos en la Unión Europea (UE), su finalidad es prevenir cualquier peligro que pueda existir para la salud humana, animal o vegetal, y el medio ambiente, en virtud del artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

De acuerdo con los documentos filtrados por Greenpeace sobre las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP), que se negocia entre EEUU y la Comisión Europea (CE), el principio de precaución se está tratando como una "barrera no arancelaria" que debe ser eliminado. 

Este principio que rige la toma de decisiones ante la existencia de un riesgo, pretende evitar cualquier peligro que pueda existir sobre la salud o el medio ambiente, así como los costes necesarios para implementar políticas que permitan la resolución de los daños causados sobre dichos agentes, y en ningún caso se puede utilizar de forma arbitraria, ya que para su aplicación se deben dar las siguientes condiciones:

  1.     Identificación del riesgo y sus consecuencias.
  2.     Evaluación de los datos científicos disponibles.
  3.     Determinación del grado de incertidumbre.

Además, en la evaluación han de participar todas las partes implicadas, y deben ser revisadas en cuanto se disponga de nueva información científica.  De esta manera, en los casos en los que se adopte el principio de precaución, la carga de la prueba recae en el productor, fabricante o importador, quienes deberán demostrar la ausencia de peligro.

Sin embargo, existen otros criterios para evaluar los riesgos antes de tomar una decisión, como el basado en la evidencia científica sólida. Este es el criterio utilizado en EEUU, donde ante la ausencia de pruebas científicas concluyentes de un riesgo cierto, ya sea porque no se ha estudiado o porque no exista acuerdo entre los científicos, un producto puede ser  autorizado por el organismo regulador, sin que existan estudios que  avalen la ausencia de riesgo.

9 de desembre del 2014

Consecuencias del TTIP sobre la Salud.



por  Sandra Soutto



La UE tiene la obligación legal de proteger la salud pública en todas sus políticas y actividades, incluida la legislación que regula el mercado interior europeo de bienes y servicios. “

Con esta frase la Comisión Europea manifiesta lo prioritario que es para los órganos europeos la protección de la salud pública y lo hace constar en su página web. (1) De acuerdo con la OMS (Organización Mundial de la Salud), los sistemas sanitarios de cada país deberá velar por la salud en los hogares, los lugares de trabajo, los lugares públicos, las comunidades, el medio ambiente físico y psicosocial, en el sector de la salud y en otros afines, y lo define de forma muy similar a la salud, en el preámbulo de su Constitución (2) dice:

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»

Es decir, los sistemas sanitarios constituyen uno de los más importantes indicadores que nos permite analizar el estado de desarrollo de un país y el nivel del estado de bienestar que en el pueda existir. No debemos analizarlos de forma aislada ya que están estrechamente ligados al sistema fiscal, político y educativo, del país. No obstante, para la OMS estos sistemas han de mantener unos principios comunes a todos los países, que son:
  • Universalidad: dar cobertura a toda la población.
  • Equidad en la distribución de los recursos.
  • Coste eficiente: proporcionar el mayor nivel de salud al menor coste posible.
  • Mantener una atención integral: higiene y salud mental.
  • Prevención: asistencia primaria y terciaria para patologías agudas y crónicas.
  • Flexibilidad, para adaptarse a las necesidades de la población, y
  • Participación ciudadana en la planificación y gestión del sistema.

Veamos que nos dicen las estadísticas publicadas por la OCDE para el 2014 (3) sobre el porcentaje del PIB que ha dedicado cada país al gasto sanitario (público y privado).