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8 de gener del 2017

Una economía local, justa y sostenible debe decir NO al CETA.





DÍA EUROPEO DE ACCIONES DESCENTRALIZADAS CONTRA EL CETA


El tratado económico y comercial entre la Unión Europea y Canadá, (CETA por sus siglas en inglés), se encuentra en la fase final de su proceso de ratificación, ya que el próximo 24 de enero, antes de la ratificación en el Parlamento Europeo, la Comisión de Comercio Internacional (INTA) decidirá sobre el CETA. Por ello, y con la finalidad de incidir sobre dichas votaciones las campañas europeas NO al TTIP, CETA, TiSA, entre ellas No al TTIP-Comarques de Castelló, convocan movilizaciones para este 21 de enero de 2017.

Durante la primera quincena de febrero, el tratado deberá ser ratificado por el pleno del Parlamento Europeo mediante una votación de sí o no a la totalidad del texto, no caben enmiendas. Si se ratifica, el 90% del mismo se podrá aplicar de forma provisional antes de que lo ratifiquen los distintos parlamentos nacionales y regionales. 

Sin embargo, el CETA es cuestionado por amplios sectores de la sociedad civil a ambos lados del Atlántico, al no ofrecer garantías reales sobre los derechos humanos y la protección del medio ambiente. Algunos de los motivos son:
  • El modelo económico basado en energías fósiles y sucias que impone el CETA hará imposible cumplir con los acuerdos adoptados en la lucha contra el cambio climático.
  • El CETA no protege los derechos laborales, ni la salud, ni la seguridad ni el desarrollo sostenible, pero es ejecutivo a la hora de proteger al inversor, al que no le reconoce ninguna obligación.
  • El CETA no permitirá implementar políticas que reduzcan las desigualdades, ya que limita seriamente la capacidad de los gobiernos estatales, regionales y locales para crear, expandir y regular los servicios públicos, incluso para revertir liberalizaciones y privatizaciones fracasadas.
  • Al alargar la vida de las patentes, el CETA provocaría un aumento del precio de los medicamentos, de las semillas, de productos culturales y de la investigación.
  • Con el CETA nuestra privacidad y nuestros datos se convertirán en una mercancía .
  • El nivel de competencia que impone el CETA expulsaría del mercado a agricultores, pequeños empresarios y profesionales, transformando nuestra alimentación, los procesos de producción, las compras públicas e impidiendo el desarrollo sostenible.
  • El CETA impedirá la aplicación de políticas destinadas a la consecución del pleno empleo y la estabilidad de precios, ya que una mayor liberalización de los mercados financieros hará que las economías sean más vulnerables a las crisis financieras.
  • Informes independientes sobre los impactos económicos de la aplicación del CETA predice que se perderán puestos de trabajo tanto en la Unión Europea como en Canadá, y que las ganancias generadas por este modelo de comercio serán sobre todo para los propietarios del capital, con el consiguiente aumento de la desigualdad.
  • Con el CETA se legaliza un sistema de justicia paralela exclusivo para que las multinacionales puedan defender sus beneficios demandando a los gobiernos, llamado ICS.
  • El CETA consolidará la influencia de los grupos de presión empresariales (lobbies) en la elaboración de las políticas públicas, a través de su participación en los órganos de toma de decisión, lo que perjudicaría la adopción de políticas de interés público.

Por todo esto y mucho más, el sábado 21 de enero de 2017 a las 19h saldremos, desde la plaza María Agustina de Castelló de la Plana, a manifestar nuestro rechazo al CETA, y a reivindicar un modelo basado en la economía local, justa y sostenible.


¡STOP CETA! ¡STOP TiSA! ¡STOP TTIP!


5 de desembre del 2016

¿En qué medida cumple el CETA los diez principios progresistas del S&D sobre acuerdos comerciales?






Cuando el Parlamento Europeo se prepara para votar el crucial acuerdo sobre comercio e inversión (CETA) entre la Unión Europea y Canadá , el grupo de los socialistas y demócratas del Parlamento Europeo (S&D) ha publicado un listado con los diez principios progresistas para una nueva era de acuerdos comerciales. Estos principios propugnan un sistema de comercio internacional más justo cuyos acuerdos prioricen la protección pública y la transparencia por encima del poder corporativo. A continuación se analiza en qué medida cumple el CETA con estos diez principios.

                                                                                
1.      Beneficios para muchos y no solo para unos pocos
El primer objetivo de los acuerdos comerciales debe ser beneficiar al espectro más amplio posible de ciudadanos. Los acuerdos comerciales deben contribuir al crecimiento económico sostenible y al empleo en la Unión Europea y en los países socios.

Según la Comisión Europea, el CETA supondrá para la UE un crecimiento del PIB a largo plazo de entre 0,02% y 0,03%. Esto ha hecho que surjan dudas sobre si el CETA conllevará algún beneficio y mucho menos si conllevará beneficios para muchos. Según un estudio independiente es probable que el CETA incremente la desigualdad y suponga la pérdida de 200.000 empleos en toda la UE, todo ello sin que se hayan implementado políticas de reciclaje para los trabajadores o se haya preparado a las economías para este cambio. En lugar de crear empleo y un crecimiento económico sostenible, es probable que el CETA aumente la precaria situación en la que ya se encuentran muchas personas.

Es más, los arbitrajes de aplicación en materia de inversión del CETA, el Sistema Judicial de Inversiones (ICS), permite que las empresas multinacionales cuestionen y posiblemente obstaculicen a aquellos estados cuya legislación protege tanto el medio ambiente como los estándares sanitarios y laborales. Además, la ciudadanía no podrá formar parte del jurado de arbitraje.


2.      Una política que se base en valores
Además de bienes y servicios, la Unión Europea debe exportar sus valores, en particular, en términos de estándares laborales, sociales y medioambientales. Debe incluirse un capítulo de comercio y desarrollo sostenible, incluyendo los derechos laborales centrales de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y las disposiciones sobre responsabilidad social corporativa, en todos los acuerdos comerciales de la Unión Europea. Los eurodiputados y las eurodiputadas seguirán presionando para que se apliquen estas disposiciones.

Los capítulos del CETA sobre desarrollo y empleo sostenible son idealistas, inejecutables y no incluyen compromisos concretos, todo ello hace que sea imposible exigir responsabilidad a las multinacionales o a los Gobiernos. De hecho,  es probable que debido al marco del CETA sobre cooperación en materia legislativa entre Canadá y la UE disminuyan los estándares medioambientales ya que se centra en la liberación del mercado para fomentar su acceso en vez de respetar y defender la protección medioambiental.

Es más, a pesar de que las autoridades canadienses han prometido ratificar los principales convenios laborales de la OIT, el CETA en sí no proporciona ningún mecanismo adicional para la protección de los derechos laborales. Si alguna de las partes incumple los derechos laborales, a lo único que pueden aspirar aquellas personas que se vean afectadas es a recomendaciones no vinculantes. Además, si los estados mejoran los estándares laborales se les puede demandar en un tribunal de arbitraje en materia de inversión. (Ver también principios 9 y 10).


3.      Transparencia y participación de los ciudadanos
Las negociaciones deben desarrollarse de forma abierta y transparente, todo lo que sea posible. No debe haber vuelta atrás en nuestros logros sobre transparencia, por los que tanto hemos luchado, en las negociaciones actuales. El Consejo debe publicar automáticamente todos los mandatos negociadores nuevos y previamente adoptados, y el proceso de elaboración de políticas debe basarse en un diálogo significativo con la sociedad civil, los sindicatos y la OIT (Organización Internacional del Trabajo).

El CETA se negoció en secreto entre 2009 y 2014. La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo (INTA) recibió una copia confidencial del acuerdo en septiembre de 2014, solo unas semanas antes de su firma. La UE y Canadá solo publicaron sus mandatos de negociación en diciembre de 2015, más de un año después de que concluyesen las negociaciones. Ambas partes han ignorado en gran medida las recomendaciones hechas por la sociedad civil y los sindicatos de trabajadores, asimismo han rechazado una participación pública real. Algunos comentaristas definen el CETA como uno de los acuerdos comerciales menostransparentes que ha firmado la UE en los últimos años.

28 de juliol del 2016

Principio de precaución y la “evidencia científica sólida”




 

Escrito por Sandra Soutto

Frases como: "Más vale prevenir que curar", y "Primum non nocere", que significa lo primero es no hacer daño, ilustran perfectamente lo que significa el principio de precaución, utilizado tanto para la autorización y regulación del consumo de productos, como de sus procesos productivos en la Unión Europea (UE), su finalidad es prevenir cualquier peligro que pueda existir para la salud humana, animal o vegetal, y el medio ambiente, en virtud del artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

De acuerdo con los documentos filtrados por Greenpeace sobre las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP), que se negocia entre EEUU y la Comisión Europea (CE), el principio de precaución se está tratando como una "barrera no arancelaria" que debe ser eliminado. 

Este principio que rige la toma de decisiones ante la existencia de un riesgo, pretende evitar cualquier peligro que pueda existir sobre la salud o el medio ambiente, así como los costes necesarios para implementar políticas que permitan la resolución de los daños causados sobre dichos agentes, y en ningún caso se puede utilizar de forma arbitraria, ya que para su aplicación se deben dar las siguientes condiciones:

  1.     Identificación del riesgo y sus consecuencias.
  2.     Evaluación de los datos científicos disponibles.
  3.     Determinación del grado de incertidumbre.

Además, en la evaluación han de participar todas las partes implicadas, y deben ser revisadas en cuanto se disponga de nueva información científica.  De esta manera, en los casos en los que se adopte el principio de precaución, la carga de la prueba recae en el productor, fabricante o importador, quienes deberán demostrar la ausencia de peligro.

Sin embargo, existen otros criterios para evaluar los riesgos antes de tomar una decisión, como el basado en la evidencia científica sólida. Este es el criterio utilizado en EEUU, donde ante la ausencia de pruebas científicas concluyentes de un riesgo cierto, ya sea porque no se ha estudiado o porque no exista acuerdo entre los científicos, un producto puede ser  autorizado por el organismo regulador, sin que existan estudios que  avalen la ausencia de riesgo.

17 de juliol del 2015

POR QUÉ ESTAR CONTRA EL TTIP




















Javier Méndez- Vigo Hernández.

El TTIP no debe entenderse como un acuerdo entre dos socios comerciales competidores, sino como un asalto a las sociedades europeas y estadounidense por parte de las corporaciones transnacionales con el objetivo de abrir y desregular mercados de ambos lados del Atlántico” [John Hilary, El Acuerdo Transantlántico sobre comercio e inversión]


 

Nos encontramos en la Eurozona, una Europa capitalista donde la libertad de mercado es un fetiche y donde la propiedad privada se ha convertido en un principio ontológico. Esta Unidad Monetaria, que no es ni pretende serlo (de momento) un Estado, se rige por unos principios económicos que van en contra de las clases populares. Principios que durante los Años Gloriosos (aquellos del pacto keynesiano de postguerra) la socialdemocracia (aquella de los Willy Brandt, Olof Palme) quisieron reformar y poner un “rostro humano” a dicho capitalismo.

Crisis del Estado de Bienestar


Pero a raíz de la crisis del 73 (la crisis del Petróleo) la situación va a cambiar. Ya en aquella época -que en el Estado español coincidió con la salida de una dictadura férrea- se pondría de moda un término, eslogan e incluso fetiche. Mientras que en España se construye un Estado del Bienestar débil y recodos franquistas, tanto el Eurocomunismo como la socialdemocracia europea convencen al Movimiento Obrero de la necesidad de la Austeridad (los Berlinguer/Carrillo; pero también el Canciller socialdemócrata alemán). Defender esto dentro de las filas del Movimiento Obrero no hizo más que abrir las puertas a una nueva ortodoxia, a una nueva ideología económica: el neoliberalismo.

Si tuviéramos que sintetizar algunos principios anotaríamos los siguientes: 1) Desregulación de los mercados, en particular el mercado de trabajo (en el fondo una regulación a favor del empresariado), 2) una rebaja total del salario de los trabajadores, que se realiza transformando las relaciones sociales e introduciendo la flexibilidad laboral, 3) un ataque a los sindicatos como agentes sociales llegando a desprestigiarlos y criminalizarlos.

Al lado de esto no hay que olvidar un hecho clave en el último tercio del siglo XX: la derrota del estalinismo que trajo como consecuencia las guerras (de nuevo) a las puertas de la Unión Europea: tan solo citar las guerras en la Yugoslavia postitista que conllevaron la destrucción de la misma, la desintegración de la URSS; y ya en este siglo la implantación de un Régimen nazi (apoyado por la UE) en Kiev.

La verdad es que con estas situaciones se cimentan ya las base de esta Europa basada en la desregulación y con muy poco respecto para con las decisiones de los pueblos. Sin sindicatos fuertes, con un movimiento obrero totalmente atomizado y con la aparición del precariado o trabajador pobre, era preciso que la Europa Capitalista intentara poner la puntilla tanto al movimiento obrero como a todas sus conquistas sociales.


Y con estas nos encontramos con el TTIP



4 de març del 2015

Campanya NO TTIP a les comarques de Castelló

 

Des del passat 2 de desembre de 2014 diferents associacions i organitzacions de la societat castellonenca van decidir unir esforços, en una única campanya, per a lluitar contra els tractats internacionals de comerç i inversió, com el TTIP, el CETA o el TiSA, que negocia la UE a esquena de la ciutadania. (1)

Totes juntes pretenen impedir que les multinacionals establertes en el país se salten la legislació nacional, per a demandar  al govern davant  tribunals privats, quan aquest prenga decisions que puguen impedir l'obtenció dels beneficis que esperaven. És a dir, volen impedir que es generalitzen casos com els de el Castor, en el qual el govern ha pagat 1.400 milions d'euros en concepte d'indemnització a ESCAL (empresa majoritàriament participada per ACS). (2), i lluiten per preservar el medi ambient, contra el canvi climàtic, de manera que no es generalitzen tècniques d'extracció d'hidrocarburs com el fracking, ni s'aixequen les moratòries i prohibicions aconseguides .



També reivindiquen el nostre dret a la informació: que no se'ns oculten els assajos clínics, que se'ns permeta triar els aliments que consumim, ja que en aquests tractats s'està negociant eliminar l'etiquetatge obligatori de la presència de transgènics en els productes, així com la supressió de les  denominacions d'origen, perjudicant seriosament la  producció artesanal i local. En altres paraules, amb aquests tractats no sabrem d'on vénen els aliments que consumim ni com estan fets, ni que dir de la carn, ja que s'
està negociant aixecar les prohibicions sobre hormones de creixement i fàrmacs per a l'engreix de bestiar com la ractopamina, així com  elevar el nivell tolerable en els aliments de pesticides tòxics, que danyen la salut i el medi ambient. Però també, defensen el principi de precaució (3) que permet impedir la distribució de productes que puguen comportar un perill per a la salut o fins i tot procedir a la seua retirada del mercat, en cas que les dades científiques no demostren l'absència de riscos per a la salut humana, animal o vegetal, o per al medi ambient.

Les associacions que integren la campanya, conscients que actualment a Espanya tenim una taxa de desocupació major que EUA durant la gran depressió (4), també, reivindiquen uns serveis públics de qualitat, ja que un dels principals objectius de les multinacionals, sobretot les del sector sanitari, és fer-se amb la gestió de la sanitat a través d'aquests tractats, així com amb la gestió de l'aigua i de l'educació, o la eliminació dels medicaments genèrics, la qual cosa provocarà una pujada important dels preus dels medicaments, de l'aigua que deixaria de ser un ben comú, i del cost de l'ensenyament. I a més la Campanya reivindica la protecció dels drets laborals, en una lluita sense quarter contra la precarietat, la pobresa i la desigualtat.

Moltes d'aquestes associacions lluiten contra aquest tipus de tractats des de fa alguns anys, com ATTAC (Associació per a la tributació de les transaccions financeres i l'acció ciutadana), l'origen de la qual va estar en la lluita contra l'AMI, un altre acord econòmic internacional negociat en secret en l'OCDE i l'OMC que constituïa una amenaça per a la democràcia (5) i es va intentar imposar a la ciutadania a la fi dels anys noranta. Així com, Ecologistes en Acció, advertint-nos dels perills que comporta per al medi ambient l'augment desmesurat del tràfic comercial que comportaria l'augment de l'emissions de CO2, i l'eliminació de les moratòries i restriccions de tècniques d'extracció d'hidrocarburs com el fracking.

És més, algunes d'elles van presentar durant les Quartes Jornades Anticapitalistes de Castelló,  una xarrada explicant les amenaces que suposa el TTIP per a les nostres vides (12 de novembre de 2014), preludi de l'actual campanya contra aquests tractats internacionals de comerç i inversions, els vídeos de les quals podeu visualitzar en aquesta pàgina.

La unitat sorgida de la lluita contra aquests tractats injustos, ens ha portat a la construcció d'un cavall, similar al de Troia, ja que de la mateixa manera que van penetrar els aqueus a Troia ocults en el ventre del cavall, del ventre dels  Tractats una vegada aprovats i ratificats sorgirà una onada de privatitzacions i de reduccions de drets i garanties dels ciutadans, un tsunami d'una dimensió tal que  les polítiques d'austeritat imposades per la Troika semblaran una simple broma. A través d'aquest magnífic cavall, es pretén que la societat visualitze amb claredat els perills que ens portaran aquests tractats i com amenacen les nostres vides. Però aquesta unitat només compta amb els recursos de les associacions que la integren,  ja que la campanya no disposa de finançament exterior de cap tipus, i aprofitem per a agrair l'ajuda desinteressada de tota les persones que col·laboren en aquesta campanya. Seguim arreplegant signatures contra el TTIP (https://stop-ttip.org/firmar/), impartint xarrades, distribuint material i construint un gran cavall. Si vols participar acosta't aquest divendres 6 de març al carrer Jacinto Benavente, 20 de Castelló de la Plana, o escriu-nos a la adreça de correu electrònic: attaccastello@gmail.com.


20 de novembre del 2014

Consecuencias del TTIP sobre los derechos laborales y sociales


 Sandra Soutto.

La Comisión Europea, en su web, define el TTIP de la siguiente forma: El TTIP tiene como objetivo eliminar las barreras comerciales entre los Estados Unidos y la Unión Europea (suprimir aranceles, normativa innecesaria, restricciones a la inversión, etc.) y simplificar la compraventa de bienes y servicios entre estos dos espacios. Eliminar esas barreras supondrá crecimiento económico, creación de empleos y una disminución de los precios.

Además, dice: “la economía europea podría beneficiarse con 119.000 millones de euros al año y la estadounidense con unos 95.000 millones de dólares.” Es decir, cada familia europea podría obtener una media de 545€ de ingreso extra. Y la creación de ciento de miles de empleos, concretamente, de 1.300.000 empleos en la UE y 144.000 en España (frente a los 26 millones y 5,4 millones de parados que hay respectivamente en ambos estados). Pero no dice cuanto tiempo es necesario para obtener dicho resultado, y si ajustamos los cálculos para un horizonte temporal amplio (de 10 a 20 años), las cifras de puestos de trabajo que se crearían serían ridículas. Por otra parte, un estudio independiente de Tufts University estimó que podrían llegar a perderse un millón de empleos directos, lo que se ajusta a la experiencia vivida con otros tratados como el NAFTA (Tratado de Libre Comercio e Inversión entre EEUU, Canadá y México).

Este tipo de tratados pretenden que las mercancías y los capitales circulen libremente entre los estados implicados, y proteger las inversiones extranjeras que se realicen en los mismos. Por ello se suprimen barreras y aranceles, se armoniza la reglamentación existente buscando los puntos comunes, que no son otros que los mínimos comunes de las distintas materias, creando un marco jurídico que socava los principios de la democracia. Entre los principios que rigen estos tratados nos encontramos con:
  1. El principio de igualdad se pierde entre las relaciones de poder, ya que al proteger las inversiones se protege más a las transnacionales que a las empresas locales.
  2. El estado receptor no puede discriminar al inversor extranjero, al que deberá darle un trato justo y equitativo.
  3. Los inversores nacionales no pueden recibir ayudas del estado que les ponga en mejor posición que al inversor extranjero, es decir, lo que se de a los nacionales se deberá de dar también a las transnacionales.
  4. De acuerdo con el principio de no discriminación, de existir un acuerdo que beneficie más a los inversores de un estado, estas mismas condiciones deberán hacerse extensivas al resto de inversores de otros estados. Esta es la llamada cláusula de nación más favorecida, incorporada en todos los tratados bilaterales.
  5. Los inversores podrán demandar a los estados no sólo por incumplimientos del tratado, sino también por incumplimientos contractuales provocados por decisiones políticas emanadas de los órganos de gobierno de dicho estado, por ejemplo, cualquier medida de protección del medio ambiente, de regulación financiera o de relaciones laborales. Esto se conoce como la cláusula paraguas.
  6. Las expropiaciones directas o indirectas, o la paralización de una explotación hecha a un inversor extranjero deberá ser indemnizado de forma ágil y eficaz, tanto por el gasto ocasionado como por lo dejado de ganar (daño y lucro cesante).
Los efectos son evidentes, se favorece al comercio transnacional frente al local, provocando una pérdida de puestos de trabajo relacionados con las pequeñas y medianas empresas locales. La oferta de bienes y servicios se concentra en unos pocos, desapareciendo la competencia en favor de los oligopolios; entonces los precios suben y los salarios bajan, porque son pocas las empresas que han de ponerse de acuerdo para fijar los precios.

1 de juny del 2014

50 preguntas y respuestas sobre el Tratado de Libre Comercio (TTIP)




por Alberto Garzón Espinosa, del Consejo Científico de ATTAC España, y Desiderio Cansino Pozo


1. ¿Qué es un tratado de libre comercio?
Un tratado de libre comercio es un acuerdo que se firma entre dos o más países y que tiene como objetivo ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países firmantes. Para ello se busca la reducción o eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias que existen en un determinado momento entre espacios económicos. Es decir, busca la reducción o eliminación de los impuestos a la importación y de la regulación relativa a la comercialización internacional de bienes y servicios. Cuando el acuerdo se firma entre dos países es conocido como acuerdo bilateral mientras que cuando se firma entre más de dos países se denomina acuerdo multilateral. En el mundo hay más de 3.000 acuerdos internacionales de inversión, la mayoría de ellos bilaterales.

2. ¿Cuándo se ha empezado a negociar el tratado entre EEUU y la UE?
El 28 de noviembre de 2011 durante encuentro entre líderes europeos y estadounidenses se creó el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento (HLWG, por sus siglas en inglés). Este grupo tenía como objetivo estudiar las políticas necesarias para incrementar el comercio y la inversión entre EEUU y la UE, haciendo recomendaciones a los diferentes gobiernos. En junio de 2013 la Unión Europea y los Estados Unidos anunciaron el inicio de negociaciones para llegar efectivamente a un Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), también conocido simplemente como Tratado de Libre Comercio (TLC). Las conversaciones comenzaron finalmente durante el mes de julio de 2013, y se prevé que se pueda aprobar finalmente durante 2014.

3. ¿Por qué no me he enterado antes?
Aunque la Comisión Europea ha insistido en que la negociación es transparente, lo cierto es que el proceso de negociación es prácticamente secreto. No se conocen detalles concretos de las negociaciones y sólo algunos documentos filtrados desde las propias instancias europeas han permitido ir desgranando los pilares del futuro acuerdo. El negociador principal de la parte europea reconoció en una carta pública que todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante al menos treinta años. Concretamente aseguró que esta negociación sería una excepción a la Regla 1049/2001 que establece que todos los documentos de las instituciones europeas han de ser públicos[1]. Asimismo, el comisario De Gucht aseguró en el Parlamento Europeo que la negociación del TLC debía tener grado de confidencialidad y negó la función de negociación al Parlamento[2]. Lo que supone un ataque más a la ya escasa democracia en el seno de la Unión Europea.

4. ¿Entonces qué principio guía la redacción del documento?
Son los intereses económicos de las multinacionales los que están dictando las negociaciones. De hecho, la Comisión Europea se embarcó en más de 100 encuentros cerrados con lobistas y multinacionales para negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los participantes resultaron ser grandes empresas[3].

5. ¿Quién apoya este TLC en España?
Dado que no hay debate público, es muy difícil conocer la opinión de la ciudadanía o de las organizaciones civiles. Sin embargo, la mayoría de los partidos del Congreso de los Diputados sí se han posicionado ya. El acuerdo firmado en junio de 2013 entre el Partido Popular y el Partido Socialista en el Congreso recogía una petición expresa al Gobierno para «apoyar un rápido comienzo de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea ambicioso y naturalmente beneficioso»[4].

6. Al menos podremos votar los ciudadanos…
No, dado que la aprobación final del TLC corresponde al Parlamento Europeo. Sólo en caso de que las autoridades nacionales quisieran consultar a sus ciudadanos podríamos participar de forma directa en la decisión. Sin embargo, el 6 de mayo de 2014 el Congreso de los Diputados rechazó la convocatoria de un referéndum sobre el TLC, como proponía Izquierda Unida, con los votos en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD.