Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris poder. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris poder. Mostrar tots els missatges

15 de maig del 2015

Poder y política en los tiempos de la crisis




Alejandro Nadal Egea.  Consejo Científico de ATTAC
 

La idea de que el mercado libre surge ‘naturalmente’ (y su corolario que cualquier intervención estatal sobre las relaciones de mercado es ‘artificial’) es falsa y peligrosa. La realidad es que el mercado es una criatura del poder del estado. Los arquitectos de la nueva generación de acuerdos comerciales lo saben bien.

Hoy se están negociando en secreto los dos acuerdos comerciales más grandes de la historia del neoliberalismo: el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP) y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP). Son acuerdos extraños porque después de la gran orgía de liberalización comercial de los años noventa es difícil concebir qué más se puede hacer para “abrir las puertas del libre comercio”. La retórica sobre “desatar las fuerzas del crecimiento económico” se antoja anacrónica en el contexto de una globalización neoliberal que desembocó en el estancamiento y la crisis. Y es que los nuevos acuerdos no tienen casi nada que ver con el “libre comercio” y casi todo con el objetivo de acrecentar y consolidar el poder de las corporaciones gigantes que dominan la economía del planeta.

La separación entre poder y política es hoy más clara que nunca. El poder de las grandes corporaciones es real, mientras que la política se deja para asuntos más o menos secundarios de la vida pública. Los partidos pueden o no debatir temas triviales, pero las grandes corporaciones son las dueñas del poder y lo hacen sentir a través de su control sobre sus espacios de rentabilidad en materia de salud, alimentación o medio ambiente.

23 de febrer del 2015

Creación monetaria y la crisis en Europa


Alejandro Nadal. Consejo científico de ATTAC


Las negociaciones entre Syriza y el grupo de ministros de finanzas del Eurogrupo han desembocado en una extensión de cuatro meses del programa de rescate. El mayor número de concesiones de importancia correspondió al gobierno griego. El primer ministro Alexis Tsipras tendrá que explicar a sus electores que el programa de austeridad no se puede aniquilar en unos cuantos días. De todos modos, por las negociaciones que vienen, la moneda (debe ser un euro) todavía está en el aire.
.
Lo que está en juego no es poca cosa. En las últimas semanas los intentos de intimidación por parte de los halcones de la austeridad fiscal se multiplicaron. El objetivo era doblegar a los líderes del nuevo gobierno griego y forzarlo a aceptar continuar con el nefasto ‘memorándum’ firmado por el anterior gobierno en Atenas. Dicho documento contiene las medidas de austeridad (por ejemplo, superávit primario de 4.5 por ciento a partir de 2016) y demás elementos de la condicionalidad (reducciones de salarios, pensiones y privatizaciones a marchas forzadas justo cuando los precios de activos están en el piso).
.
El programa de austeridad y reformas estructurales que le ha sido impuesto a Grecia sólo ha logrado intensificar la depresión económica. El colapso ha sido brutal y la deuda como proporción del PIB ha crecido (alcanzó ya 170 por ciento). Nadie piensa que el programa de ajuste llevará a Grecia a reducir el nivel de su deuda a 120 por ciento para 2020).

El debate en el que se encuentra enfrascada la Unión Europea y la eurozona es ahora de naturaleza política. Lo que está en juego es el tipo de proyecto social que se va a construir en Europa. Y por ese motivo, más que nunca, urge un análisis de economía política sobre los orígenes y naturaleza de la crisis en Europa. Sólo así se puede alcanzar más claridad en el deslinde de responsabilidades y en las nuevas reglas para controlar la voracidad del capital financiero. Y solamente con un análisis más certero se podrá convencer al electorado a redibujar el paisaje político de Europa, paso necesario para abrir vías alternativas para el desarrollo social.
.
Hasta ahora ha seguido dominando una visión simplista y equivocada sobre los orígenes de la crisis. La mejor expresión se encuentra en los enunciados de los ministros de finanzas de Alemania y Holanda, Schäuble y Dijsselbloem (hoy jefe del Eurogrupo): los bancos prestaron a los griegos los ahorros de los demás y ahora hay que pagar esa deuda. 
.
Pero esta visión está equivocada. La idea de que los bancos son unos simples intermediarios está basada en una teoría macroeconómica equivocada y en un análisis erróneo sobre el funcionamiento del sistema bancario. Nos referimos a la teoría sobre “fondos prestables” y al análisis que atribuye a los bancos el simple papel de intermediarios entre ahorradores y demandantes de “capitales”.

.
La teoría de los fondos prestables (TFP) es admitida en toda la teoría macroeconómica del establishment, aunque sean muy pocos los autores que explícitamente lo reconocen. Fue creada en 1934 por Dennis Robertson y ha sido objeto de fuertes debates. Al día de hoy, desde los vulgarizadores Mankiw y Krugman, hasta los más sofisticados textos de Woodford, la TFP domina la visión macroeconómica ortodoxa sobre el papel de los bancos en una economía capitalista. Esta es la interpretación que casi todos en el mundo académico aceptan, es también la visión con la que la aplastante mayoría de la población en Europa se va a dormir todas las noches.

.
Para describir la TFP podemos recurrir a un relato sencillo que sigue los lineamientos de un texto de Krugman. En una economía hay gente que es paciente y hay gente impaciente. Los primeros ahorran y los segundos toman prestados esos ahorros para sus proyectos (de consumo e inversión). Los ahorros se convierten en fondos prestables: hay unas entidades, llamadas bancos, que fungen como intermediarios entre esos dos grupos de personas. La tasa de interés se determina en el mercado de esos fondos prestables.

.
Todo esto suena lógico, pero es falso.

17 de març del 2014

Posibilidades y limitaciones de la renta básica






CARLOS JAVIER BUGALLO SALOMÓN
Licenciado en Geografía e Historia
Diplomado en Estudios Avanzados en Economía





Los enfoques ‘recursistas’ de las políticas públicas sostienen que los niveles de bienestar que las personas terminan por alcanzar dependen de las elecciones y características de los individuos, que no interesan al policy maker (gestor público). El interés pertinente de un igualitarista no debería ser  el bienestar, sino los recursos disponibles de las personas para perseguir sus fines.(1)

La propuesta más reciente y popular en este sentido es la de la ‘renta básica’ o ‘ingreso ciudadano’. Con ella se hace normalmente referencia a un pago periódico en metálico realizado por el Estado a cada ciudadano o residente, de manera incondicional y con independencia de otros recursos que perciba. Es decir, sin importar si es rico o pobre, con quien convive o si quiere o no trabajar de forma remunerada en el mercado laboral formal.(2)

Los elementos principales de esta medida son los siguientes. Por una parte, la renta básica se diferencia de los seguros de desempleo o de rentas mínimas de inserción, que son selectivos y condicionadas, es decir, están dirigidos sólo a un grupo determinado de sujetos –quienes carecen de empleo o de un mínimo de recursos- y se otorga a cambio de que los obligados se comprometan a buscar un empleo o a realizar uno que el Estado les encomiende.

Por otra parte, las características de la universalidad e incondicionalidad de la renta básica no están ausentes en otros derechos, como el de la educación básica gratuita, a la salud primaria o al sufragio. Se trataría, entonces, de situar la renta básica como un derecho fundamental, esto es, como un interés inalienable e indisponible para los poderes públicos y privados, dotado por ello de las mayores protecciones jurídicas.(3)


Se ha argumentado, además, que la renta básica no es sólo un mecanismo para asegurar unas dignas condiciones de vida a todos los ciudadanos, sino también, y fundamentalmente, una medida potencialmente emancipadora; es decir, capaz de otorgarles poder de negociación en sus esfuerzos por co-determinar la naturaleza de los procesos productivos y distributivos, favoreciendo un proceso efectivo de democratización de la vida social y económica toda.

¿De qué manera podría ensanchar las perspectivas de libertad efectiva? Básicamente por estas vías:
  1. Dotando a la clase trabajadora de más poder de negociación de sus condiciones de trabajo.
  2. Favoreciendo la posibilidad de elegir el autoempleo cooperativo.
  3. Favoreciendo la posibilidad de que afloren otros trabajos ‘ocultos’ no atendidos por las empresas privadas.
  4. Aumenta el consumo popular y amplía con ello la demanda solvente y los mercados internos.
  5. Facilita la ocupación en otros trabajos de carácter doméstico o voluntario para terceros.(4)
La propuesta de la renta básica posee, sin embargo, algunas limitaciones que pasamos a exponer.

10 d’octubre del 2013

LA PRIVATIZACIÓN MÁS RENTABLE DE TODAS: LA DE LA OPINIÓN PÚBLICA.







LA PRIVATIZACIÓN MÁS RENTABLE DE TODAS: 

LA DE LA OPINIÓN PÚBLICA.

 

 Vicente Soria. ATTAC-PV

 GoldmenSuck

El concepto -manipular- parece demasiado burdo cuando hablamos de simplemente exponernos a mensajes, información etc. Parece que resulta aún menos apropiado cuando año tras año consiguen llevar a cabo su estrategia comunicativa con mayor disimulo, de forma cohesionada, coherente, homogénea y transversal (utilizando todas las plataformas comunicativas existentes a las que el sujeto pueda exponerse). 
,
El de la manipulación a través de los medios de información por parte de un gobierno o un medio de comunicación formal, es un concepto que tiene varios siglos de existencia. No obstante, nunca ha dejado de ser criticado, y en esta fase de evolución de la crisis-estafa hay una serie de elementos que obligan a elevar el grado de alarma entorno a la eficacia y consecuencias democráticas que puede estar llegando a conseguir la operativa en la interacción entre emisor y receptor, entre poderoso y clase social mayoritaria no privilegiada.
,
Parecería que estamos ante una paradoja si afirmamos que, a pesar del gran abanico de posibilidades que tenemos hoy en día para llegar a la información, tenemos una visión más sesgada que nunca de la realidad, una visión filtrada por unos intereses muy concretos. Pero esta quasi-paradoja se tambalea si diseccionamos esa densidad de información, y es que estamos viviendo un tiempo en el que jamás antes el conglomerado mediático ha estado tan concentrado en tan pocas manos, a la vez que tan inmerso en una maraña accionarial en busca de la máxima rentabilidad.
,
Al mismo tiempo, hay que considerar la enorme cantidad de personas que no se nutren a través de medios liberados del poder económico, bien porque no usan redes sociales o Internet en general, bien porque simplemente no ven necesidad de recurrir a otras fuentes de información más allá de “las de toda la vida”.