Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Renta Básica. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Renta Básica. Mostrar tots els missatges

11 de juliol del 2017

RENTA BÁSICA, UN SUBSIDIO A LA ECONOMÍA SUMERGIDA.





Escrito por Sandra Soutto,

Economista y miembro de ATTAC PV


De acuerdo con la encuesta de población activa (EPA), España tiene censados más de 4.250.000 de desempleados, que corresponden a una tasa de desempleo del 18,8% (en datos del primer trimestre del año 2017). La segunda mayor tasa de paro de la OCDE. Su distribución por sexo y edades presenta el siguiente detalle:  20,51% la tasa de paro femenino frente al masculino que es del 17,22%, mientras que la tasa de paro de los jóvenes menores de 20 años es del 58,7% y la tasa de los que están entre los 20 y 24 años es de 38,4% de la población activa.
 

 Fuente:  http://www.datosmacro.com/paro-epa/espana

Según el INE, en el primer trimestre de este año el empleo a tiempo parcial había aumentado en 41.300 personas (corresponde a una tasa de 15,59%), el número de asalariados se redujo en 44.600, pero el de empleadores aumentó en 22.900, y en el último año la ocupación descendió en el sector público frente al sector privado, que registró un aumento de 453.100 personas. Además, se redujo la población activa en 52.600 personas durante el primer trimestre de 2017 y durante el último año en 127.700 personas, mientras que la población en edad de trabajar (entre 16 y 64 años) se redujo en 54.100 personas.

Esta situación configura un mercado laboral dominado por el sector privado en el que impera la precariedad, llevando la peor parte los migrantes, las mujeres, los menores de 20 y los mayores de 50 años, que compiten en busca de una oportunidad, siendo rechazados en un constante ejercicio de discriminación, ante la mirada ausente del Estado en su papel de garante de la igualdad. En este contexto irrumpen algunos movimientos sociales reivindicando la necesidad de un subsidio universal e incondicional al que algunos denominan renta básica universal, y con el que pretenden garantizar el derecho de subsistencia a todas las personas.

Más allá de consideraciones filosóficas, el trabajo es un derecho constitucionalmente protegido (artículo 35 de la Constitución española), sin embargo no se reconoce en ninguno de sus artículos un derecho al rentismo aunque sea de subsistencia.

Ahora bien, son varias las cuestiones que se suscitan en torno a la viabilidad de un subsidio incondicional, una es cuál ha de ser su cuantía y la otra es cómo se ha de financiar, ya que las políticas de restricción de gasto público impuestas por la Unión Europea podrán ponerla en cuestión.

¿Cómo se financiaría? Sus defensores, recuperando a Milton Friedman, dicen que su financiación se debería realizar con cargo al impuesto sobre la renta de las personas físicas, por ser este una excelente herramienta de redistribución de rentas. Y nuevamente son muchas las preguntas que nos asaltan: ¿De qué importe estamos hablando?  ¿Quiénes pagarían dicho impuesto si la mayor parte de la población está esperando un empleo y la recaudación tributaria efectiva se ve limitada por diferentes técnicas de elusión y evasión fiscal que la globalización nos ha facilitado?

Suponemos que un subsidio que garantice la subsistencia debería de permitir pagar el alquiler de una vivienda digna, una alimentación y vestidos necesarios, y sería complementado por los servicios calificados “de necesidad” facilitados más o menos gratuitamente por el Estado (salud pública, educación, transporte, cuidados, etc.),  lo que parece complicado de conseguir. Por no decir imposible, con un Estado que cedió su soberanía monetaria a una institución supranacional, el Banco Central Europeo, que no considera prioritario el garantizar una vida digna a sus ciudadanos, sino que persigue mantener a raya a la inflación, es decir, mantener el poder adquisitivo de quienes viven de las rentas del capital.

23 de desembre del 2016

Renta básica universal, nuevo camino para las políticas neoliberales.








   
Escrito por Stéphanie Treillet para Les Possibles.
Economista y Concejo científico de ATTAC France
Traducido por: Sandra Soutto y David Hervás

La "renta de existencia" o "renta básica universal" (RBU) (como se conoce en España), parece ir viento en popa. Una ola de informes, artículos de opinión y proyectos de experiencias locales en diferentes países contribuyen a plasmar la idea de que habría que buscar allí la solución al evidente fracaso de las políticas de empleo y a la expansión del paro y de la precariedad. Sin embargo, numerosas preguntas, teóricas, políticas y prácticas, suscitadas por estas propuestas se quedan obstinadamente sin respuesta, o provocan respuestas inquietantes.


Sumario:

  1. ·       Los problemas planteados 
  2. ·       ¿De qué se trata? 
  3. ·       El fin del trabajo: un disparate. 
  4. ·       Un proyecto opcional. 
  5. ·       Un proyecto social regresivo. 
  6. ·       Un peligro para la autonomía de las mujeres.  
  7. ·       Conclusión.

Para leer o descargar la traducción completa:   

Renta básica universal, nuevo camino para las políticas neoliberales.



Original:





19 de desembre del 2015

La Renta Básica Universal: ¿un futuro de Laissez-Faire?



Por Scott Ferguson

Hay un entusiasmo creciente en la izquierda actual sobre la así llamada Renta Básica Universal (RBU), o lo que alternativamente se conoce como Renta Básica Garantizada. Bajo este sistema se entiende que el gobierno ha de proveer a cada persona con una paga regular y lo hará sin requerirle que participe en ninguna forma particular de trabajo social.

La idea, como argumentan Nick Srnicek y Alex Williams[1] en su libro de próxima aparición Inventando el futuro: post-capitalismo y un mundo sin trabajo (Inventing the Future: Post-capitalism and a World without Work, Verso, 2015), consiste en crear un nuevo mecanismo de redistribución que “transformará la precariedad”, “reconocerá el trabajo social”, “facilitará que el poder de clase se organice” y “ampliará el espacio en el cual experimentar cómo organizamos nuestras comunidades y familias”. Con estas metas admirables y deliberadamente ambiciosas, Srnicek y Williams colocan la RBU en el centro de lo que ellos ven como un proyecto crítico valiente, sistémico y visionario: un proyecto que se desplazaría de la crítica a la praxis y reemplazaría una estructura neoliberal en descomposición con un orden más justo y sostenible. ¿Cuál es la meta final de este nuevo orden? El fin del trabajo remunerado y el principio de la era post-capitalista. Como respuesta a la plaga de las recuperaciones sin creación de empleo y la ofensiva de las nuevas técnicas de automatización, Srnicek y Williams concluyen que todas las señales apuntan a una inminente “sociedad post-trabajo” y que la “demanda de la socialdemocracia por el pleno empleo debería ser reemplazada por la demanda del pleno desempleo.”

En manos de Srnicek y Williams, la Renta Básica Universal asciende desde su estatus marginal en los think tanks y las redes sociales a las alturas del rigor intelectual y la sabiduría asociada con la Crítica Teórica. Teóricos como Steven Shaviro ya han empezado a debatir las posibilidades y límites de la revolución de la RBU de Srnicek y Williams, y sin duda continuarán haciéndolo por algún tiempo. Pero antes de sumergirnos en este futuro de la RBU, ofrezco algunas cautelas que podrán parecer palos en las ruedas.

Lo que digo aquí es que Inventing the future de Srnicek y Williams yerra en la forma en que trata el problema del desempleo bajo el neoliberalismo y que su confusa formulación genera un deseo por la RBU que no es solo políticamente perverso sino que contradice el objetivo explícito del libro, esto es, una transformación sistémica. La RBU puede aportar alivio a algunos males contemporáneos, pero sugiero que no puede cargar con el peso de la transformación total que Srnicek y Williams pretenden.

En el núcleo del error analítico de Srnicek y Williams, en mi opinión, subyace una inadvertida  visión liberal sobre el dinero y el desempleo. De acuerdo con el imaginario liberal, el dinero aparece como una cosa finita que pertenece al volátil dominio de los capitales privados y las finanzas. Entonces sobre la base de esa imagen convencional del dinero, Srnicek y Williams presuponen otro de los grandes mitos del liberalismo: que el desempleo es el resultado directo de los caprichos del mercado y de la creciente automatización. Para ser justo, la mayoría de los críticos teóricos inmersos en la economía política marxista subordinan la relación del dinero a un todo que denominan “capitalismo” y desde ahí imaginan el desempleo como un efecto necesario de las transformaciones incontroladas de este todo. La diferencia es que Srnicek y Williams buscan una solución nueva y transformadora a este, al parecer, incurable problema; para ellos, la Renta Básica Universal es justo lo que el doctor recomienda. Dejando atrás los mercados de trabajo colapsando, mientras miramos hacia adelante a un mañana completamente automatizado, estos autores conjeturan que la RBU es la mejor solución disponible.

5 d’octubre del 2014

SERVICIOS PÚBLICOS, RENTA BÁSICA Y SU FINANCIACIÓN.



Sandra Soutto.

La Renta Básica es el tema que tiene ocupada a tertulias, media, políticos, pensadores de distintas disciplinas y ciudadanos, en las que parece haberse alcanzado el consenso en cuanto a que es una buena medida para luchar contra la pobreza, la precariedad laboral y el desempleo.

Mientras tanto, y gracias a las políticas económicas aplicadas por los últimos gobiernos de España, nuestro estado del bienestar se diluye entre privatizaciones y externalización de servicios. Vamos perdiendo salud, educación, pensiones, la gestión del agua y diversos servicios de los que hasta ahora podían disfrutar ricos y pobres, cualquiera que lo necesitara. Sí, tal como lo digo, todos sin distinción. Los servicios públicos siempre han sido la mejor herramienta de redistribución del ingreso, y una buena herramienta de distribución de los recursos entre la ciudadanía, siendo su meta proporcionar una satisfacción digna de las necesidades, sin desincentivar el trabajo y sin impedir nadie el acceso a los mismos servicios ofrecidos por el mercado. Y, en general, todos estamos de acuerdo en que los servicios públicos deben ser financiados por el Estado, a través de los impuestos que debe asumir la ciudadanía en función de las capacidades de cada uno.

De pronto, parece que nos hemos cansado de luchar por nuestro estado del bienestar, por nuestros servicios públicos, para abrazar una ilusión, una esperanza o, tal vez, una promesa. ¿Qué nos esta pasando? ¿Nos hemos rendido? ¿Es que la renta básica en dinero nos va a permitir cubrir las necesidades que satisfacen los servicios públicos perdidos o por perder?

Tal vez, recurriendo a la herencia cultural judeocristiana y grecolatina que fundamenta nuestra civilización occidental, encontremos pistas para pensar en el significado de una renta en dinero. Recordemos, que en el paraíso Adán y Eva no trabajaban, pero Dios nunca les dio una renta básica en dinero, sino bienes y servicios ("Hizo Yavé germinar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y apetitosos para comer" Génesis 2,9), y como nunca caían enfermos ni necesitaban educación ni vivienda, ni ropa, no necesitaban dinero.

Hesiodo describe la Edad de Oro en su obra “Los trabajos y los días”, en la que los primeros humanos vivían sin preocupaciones ni trabajo, comían solamente bellotas, frutos silvestres y la miel que destilaban lo árboles, nunca envejecían, bailaban y reían mucho. No necesitaban en la Edad de Oro, pues, ni oro ni dinero.

En ninguno de estos paraísos perdidos los dioses ofrecieron dinero a los humanos para garantizarle una existencia placentera y feliz. Por ello, todas las sociedades han soñado con paraísos como los antes descritos: paraísos sin dinero. Es decir, la búsqueda de la felicidad eterna no incluía el dinero. Entonces, por qué no nos planteamos una renta básica universal en servicios públicos, que nos permita recuperar el estado de bienestar, renacionalizando los servicios privatizados, y garantizando a toda la población la satisfacción de las necesidades básicas, para que puedan tener una vida digna. De esta manera, evitaríamos la mercantilización de los servicios públicos, propósito de las políticas neoliberales. Recordemos algunas de las leyendas de nuestras pancartas exhibidas en recientes movilizaciones: “sanidad publica de todos para todos”; “las pensiones no están en venta”; “yo sí, sanidad universal”; “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”; “la educación es un derecho, no un privilegio”; “la educación no se vende, se defiende”.... Lo teníamos muy claro, no podíamos dejar que nuestros servicios públicos cayeran en manos del mercado, no podíamos permitir que transformaran en mercancía nuestra salud, ni la educación, ni las pensiones, ni el agua. Ni tan solo caer en la trampa neoliberal de afirmar que los servicios seguían siendo públicos y lo que se privatiza es la gestión.

Es el momento de preguntarnos si al dar una renta básica en dinero, ¿no estamos dejando en manos del mercado y al servicio del capital, todo aquello por lo que hemos estado luchando?. ¿Vamos a permitir que los recursos destinados a una renta básica acaben alimentando más burbujas y que siga aumentando la desigualdad y la pobreza?

19 d’agost del 2014

CARIDAD Y/O JUSTICIA








Javier Méndez- Vigo Hernández.        ATTAC PV-CASTELLÓ



"Podemos avanzar la hipótesis de que el capitalismo ha acotado su naturaleza progresista en el sentido de que su reproducción pasa de ahora en adelante por una involución social generalizada" [Michel Husson (2014)]


Muchas veces cuando se realizan propuestas se confunden los términos, y algunos diríamos que se tergiversan, incluso los  "tiempos históricos". Por otra parte no se consigue (o no se quiere abandonar) ciertas lógicas. Tal es lo que ocurre con la propuesta "estrella" de la nueva dirección del PSOE.
 
Un inciso: desde la mal denominada Transición el Reino de España ha tenido cerca de 52 [contra]reformas laborales. Y en todas ellas el movimiento obrero ha ido perdiendo derechos económicos y sociales por el camino. Desde la institucionalización de la  "trata de hombres" (las ETTs) hasta el despido libre. Y al final del camino, la contrareforma constitucional del último gobierno de Zapatero (el art. 135 ) apoyada por el PP, por la que se aceptaban las tesis de la Troika y de la UE (el austericidio).

29 de juliol del 2014

SI RECUPERAMOS EL EMPLEO HABRÁ RECUPERACIÓN ECONOMICA.



Sandra Soutto. Economista

Hace unos días, coincidiendo con la euforia del gobierno por el descenso de las cifras del paro, una amiga me contó que por fin, su hija había conseguido un empleo estable. Si, después de tantos años con contratos temporales y a tiempo parcial, una licenciada en química ha conseguido un empleo estable, a unos 15 Km. de su casa, en un establecimiento de venta al público de pizzas, donde la mayoría de sus empleados son licenciados universitarios. No le pregunté por el importe del salario a percibir, porque me dí cuenta que no tenía importancia, como tampoco la tenía el asumir los costes del desplazamiento diario al puesto de trabajo en un vehículo particular. El hecho es preocupante, desde el 2007 el estado español no ha sido capaz de generar la actividad económica necesaria para rentabilizar los recursos empleados en la formación de nuestros jovenes. Por eso los que pueden, con y sin estudios, se van del país buscando trabajo y un porvenir, y los que se quedan buscan una oportunidad asumiendo la precariedad y los bajos salarios en el empleo.

Los últimos datos publicados por la EPA nos dicen que la tasa de paro se ha reducido durante el segundo trimestre del año 2014, del 25,9% al 24,5% y el paro juvenil de 55,5% a 53,1 %, sin duda es un dato positivo, pero para hacer una correcta valoración de ello, debemos tener en cuenta que:
  1. La población activa sigue disminuyendo.
  2. El empleo creado es, en su mayor parte, temporal y a tiempo parcial. Es decir, disminuyen las cifras del desempleo en España a cambio de la precarización de las condiciones de trabajo, hecho denunciado por los sindicatos de trabajadores y por Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OTI). 
  3. La tasa de desempleo en España sigue siendo la segunda más alta de la zona euro, bueno, si sólo tenemos en cuenta los datos que para el mes de mayo nos proporciona Eurostat, entonces España es la primera (los datos que colocan a Grecia en primer lugar no se pueden comparar ya que corresponden al mes de marzo de este año).
  4. Crece la cifra de trabajadores pobres, que se situa en un 32% aproximadamente, como se puede comprobar en las estadisticas de la AEAT sobre salarios en relación con el SMI.


No hay lugar a dudas, el alto y persistente desempleo en España es un problema que ocasiona grandes costos humanos a largo plazo (desmotivación, pérdida de habilidades, etc.). Pero este problema no es culpa de la población desempleada, más bien responde a la poca predisposición que tienen las empresas en España a contratar, ya que, al no existir una demanda solvente para los bienes y servicios que ofrecen, no ven la posibilidad de conseguir sus objetivos, que no son otra cosa que ganar dinero.

12 d’abril del 2014

EL MITO DE LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

 

 
CARLOS JAVIER BUGALLO SALOMÓN

Licenciado en Geografía e Historia

Diplomado en Estudios Avanzados en Economía


 
Este enfoque de las políticas públicas considera que el respeto a los individuos implica respetar sus preferencias. Pero a diferencia del igualitarismo de los recursos, en el que se basa la propuesta de la renta básica, postula la igualdad de las oportunidades.1

La crítica que se ha dirigido a los defensores de la igualdad de recursos es semejante a la que Marx expuso en su momento: las personas conformadas de manera diferente y situadas en diversos lugares requieren distintas cantidades de recursos básicos para satisfacer las mismas necesidades. Por lo tanto, uno no debe preocuparse por los bienes como tales, sino de lo que los bienes hacen por los hombres.2

Para entender este enfoque, empecemos por establecer algunas definiciones. Una oportunidad es una ocasión de un agente, X, de elegir obtener un objetivo, Ώ , sin la barrera de un obstáculo Φ. Y la igualdad de oportunidades existe en todo lugar donde dos o más personas tienen una ocasión de alcanzar un objetivo específico sin ser estorbados por un obstáculo específico.3 

Así pues, C le da a X la oportunidad de alcanzar Ώ si elimina determinado obstáculo Φ; y, por lo tanto, pone a X en condiciones de obtener Ώ. Así pues, el hecho de que X obtenga Ώ depende sólo de su habilidad natural y adquirida y de su esfuerzo. Entonces, X y Q tienen igual oportunidad de vencer en una competencia, si parten de la misma línea. Si X se encuentra al principio atrás de Q, debe desplazarse hacia delante hasta la línea común de partida para tener la misma oportunidad que Q.

El principio de la igualdad, o mejor dicho de la nivelación de oportunidades, se ocupa por consiguiente de la redistribución del acceso a las distintas posiciones de la sociedad, pero no de la distribución de las posiciones mismas. La hipótesis consiste en que, si todos tienen un punto de partida igual, la posición que ocupen al final dependerá exclusivamente de la velocidad y de la distancia alcanzada.4

17 de març del 2014

Posibilidades y limitaciones de la renta básica






CARLOS JAVIER BUGALLO SALOMÓN
Licenciado en Geografía e Historia
Diplomado en Estudios Avanzados en Economía





Los enfoques ‘recursistas’ de las políticas públicas sostienen que los niveles de bienestar que las personas terminan por alcanzar dependen de las elecciones y características de los individuos, que no interesan al policy maker (gestor público). El interés pertinente de un igualitarista no debería ser  el bienestar, sino los recursos disponibles de las personas para perseguir sus fines.(1)

La propuesta más reciente y popular en este sentido es la de la ‘renta básica’ o ‘ingreso ciudadano’. Con ella se hace normalmente referencia a un pago periódico en metálico realizado por el Estado a cada ciudadano o residente, de manera incondicional y con independencia de otros recursos que perciba. Es decir, sin importar si es rico o pobre, con quien convive o si quiere o no trabajar de forma remunerada en el mercado laboral formal.(2)

Los elementos principales de esta medida son los siguientes. Por una parte, la renta básica se diferencia de los seguros de desempleo o de rentas mínimas de inserción, que son selectivos y condicionadas, es decir, están dirigidos sólo a un grupo determinado de sujetos –quienes carecen de empleo o de un mínimo de recursos- y se otorga a cambio de que los obligados se comprometan a buscar un empleo o a realizar uno que el Estado les encomiende.

Por otra parte, las características de la universalidad e incondicionalidad de la renta básica no están ausentes en otros derechos, como el de la educación básica gratuita, a la salud primaria o al sufragio. Se trataría, entonces, de situar la renta básica como un derecho fundamental, esto es, como un interés inalienable e indisponible para los poderes públicos y privados, dotado por ello de las mayores protecciones jurídicas.(3)


Se ha argumentado, además, que la renta básica no es sólo un mecanismo para asegurar unas dignas condiciones de vida a todos los ciudadanos, sino también, y fundamentalmente, una medida potencialmente emancipadora; es decir, capaz de otorgarles poder de negociación en sus esfuerzos por co-determinar la naturaleza de los procesos productivos y distributivos, favoreciendo un proceso efectivo de democratización de la vida social y económica toda.

¿De qué manera podría ensanchar las perspectivas de libertad efectiva? Básicamente por estas vías:
  1. Dotando a la clase trabajadora de más poder de negociación de sus condiciones de trabajo.
  2. Favoreciendo la posibilidad de elegir el autoempleo cooperativo.
  3. Favoreciendo la posibilidad de que afloren otros trabajos ‘ocultos’ no atendidos por las empresas privadas.
  4. Aumenta el consumo popular y amplía con ello la demanda solvente y los mercados internos.
  5. Facilita la ocupación en otros trabajos de carácter doméstico o voluntario para terceros.(4)
La propuesta de la renta básica posee, sin embargo, algunas limitaciones que pasamos a exponer.

23 de febrer del 2014

DE LA RENTA MÍNIMA DE INSERCIÓN A LA RENTA BÁSICA (2)







Javier Méndez-Vigo. Dr. en Filosofía.


En 1988 se publicaba en Zona Abierta nº 46/47 un artículo del filósofo Philippe Van Parijs titulado "Una vía capitalista al comunismo". En dicho artículo se defendía la necesidad de un ingreso básico para cualquier individuo por el mero hecho de ser ciudadano. Allí se nos decía que esto  "sucede cuando todo individuo, independientemente de los cuales sean sus ingresos de otras fuentes tiene derecho a un subsidio incondicional, cuyo nivel depende solamente de variables tales como la edad y el grado de incapacidad".


16 de novembre del 2013

Renta Básica



 
¿Qué es la Renta Básica?

La Renta Básica es un nuevo derecho que comienza a reivindicarse en plena crisis de los años 70 del siglo pasado. El primer texto que habla sobre la misma apareció en la revista Zona Abierta. Allí se publica un artículo de Philippe Van Parijs, que llevaba por título “Una vía capitalista al comunismo”, en el mismo Van Parij propugnaba el derecho a una Asignación Universal.
.
Daniel Raventós desde una perspectiva republicana da una de las primeras definiciones de este nuevo  “derecho”:
.
Por una renta básica garantizada para toda la ciudadanía se entiende un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, o dicho de otra forma, independientemente, de otras posibles fuentes de renta que pueda tener y sin importar con quien viva.
.
Por consiguiente se trata de un derecho, nunca de un subsidio.
.
No se puede confundir, tal y como hace algunos dirigentes sindicales con lo que implantó el economista neoliberal M. Friedman en la dictadura chilena de Pinochet. Aquello fue, lo que hoy se conoce como el Impuesto Negativo y se impuso como “caridad” y para evitar un posible estallido social. Con lo que la dictadura fascista chilena consiguió bajar fundamentalmente los salarios de un movimiento obrero aplastado por las huestes del imperialismo de la CIA y su homónimo la DINA chilena.
.
No es la Renta Básica lo pactado por los redactores de la última reforma del Estatuto Valenciano. Aquello hay que definirlo como una Renta Mínima cuyo montante no es más que una limosna y que además ha quedado reducida a la nada en el momento que comenzó la recesión económica actual.
.
No es un tipo de subsidio parecido a las antiguas Rentas Mínimas de Inserción. Ya que estas Rentas Mínimas  no son universales, no son individuales y están condicionadas a prestar una contraprestación. Por otra parte se da a la unidad familiar y son una “limosna” (como mucho han llegado a los 400€ por unidad familiar).
.
La Renta Básica es universal, individual e incondicional. Por consiguiente no dependen de nadie ni de nada. Se da por el mero hecho de ser ciudadano.
.
Es verdad que este derecho entra en contradicción con el derecho a la “propiedad”. ¡Y QUÉ! Elegimos un lado de la barricada. Nos movemos donde se movían los dos grandes revolucionarios burgueses-Thomas Paine y Robespierre- El primero (que además fue el ideólogo del movimiento obrero naciente en la Inglaterra Victoriana) habla de este derecho ante la expropiación masiva de campesinos en América. Mientras que Robespierre siempre defendía que cuando dos derechos son contradictorios uno ha de permanecer sobre el otro. Y Robespierre cuando se encuentra con la contradicción nos dice en un mitin lo siguiente: “¿Cuál es el primer fin de la sociedad? Mantener los derechos imprescriptibles del hombre. ¿Cuál es el primero de esos derechos? El de existir. La primera ley social es, pues la que se asegura a todos los miembros de la sociedad los medios de existir; todas las demás se subordina a ésta…..”
.
En conclusión cuando se habla de derechos se está en un lado de la barricada o en el otro lado, ya que el que dice que es posible la armonía siempre acaba en el mismo lado de la barricada… en el del Poder.
.
Javier Méndez-Vigo Hernández