por Alberto Garzón Espinosa, del Consejo Científico de ATTAC España, y Desiderio Cansino Pozo
1. ¿Qué es un tratado de libre comercio?
Un tratado de libre comercio es un acuerdo que se firma entre dos o
más países y que tiene como objetivo ampliar el mercado de bienes y
servicios entre los países firmantes. Para ello se busca la reducción o
eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias que existen
en un determinado momento entre espacios económicos. Es decir, busca la
reducción o eliminación de los impuestos a la importación y de la
regulación relativa a la comercialización internacional de bienes y
servicios. Cuando el acuerdo se firma entre dos países es conocido como acuerdo bilateral mientras que cuando se firma entre más de dos países se denomina acuerdo multilateral. En el mundo hay más de 3.000 acuerdos internacionales de inversión, la mayoría de ellos bilaterales.
2. ¿Cuándo se ha empezado a negociar el tratado entre EEUU y la UE?
El 28 de noviembre de 2011 durante encuentro entre líderes europeos y
estadounidenses se creó el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y
Crecimiento (HLWG, por sus siglas en inglés). Este grupo tenía como
objetivo estudiar las políticas necesarias para incrementar el comercio y
la inversión entre EEUU y la UE, haciendo recomendaciones a los
diferentes gobiernos. En junio de 2013 la Unión Europea y los Estados
Unidos anunciaron el inicio de negociaciones para llegar efectivamente a
un Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas
en inglés), también conocido simplemente como Tratado de Libre Comercio
(TLC). Las conversaciones comenzaron finalmente durante el mes de julio
de 2013, y se prevé que se pueda aprobar finalmente durante 2014.
3. ¿Por qué no me he enterado antes?
Aunque la Comisión Europea ha insistido en que la negociación es
transparente, lo cierto es que el proceso de negociación es
prácticamente secreto. No se conocen detalles concretos de las
negociaciones y sólo algunos documentos filtrados desde las propias
instancias europeas han permitido ir desgranando los pilares del futuro
acuerdo. El negociador principal de la parte europea reconoció en una
carta pública que todos los documentos relacionados con las
negociaciones estarían cerrados al público durante al menos treinta
años. Concretamente aseguró que esta negociación sería una excepción a
la Regla 1049/2001 que establece que todos los documentos de las
instituciones europeas han de ser públicos[1]. Asimismo, el comisario De
Gucht aseguró en el Parlamento Europeo que la negociación del TLC debía
tener grado de confidencialidad y negó la función de negociación al
Parlamento[2]. Lo que supone un ataque más a la ya escasa democracia en
el seno de la Unión Europea.
4. ¿Entonces qué principio guía la redacción del documento?
Son los intereses económicos de las multinacionales los que están
dictando las negociaciones. De hecho, la Comisión Europea se embarcó en
más de 100 encuentros cerrados con lobistas y multinacionales para
negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que
reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los
participantes resultaron ser grandes empresas[3].
5. ¿Quién apoya este TLC en España?
Dado que no hay debate público, es muy difícil conocer la opinión de
la ciudadanía o de las organizaciones civiles. Sin embargo, la mayoría
de los partidos del Congreso de los Diputados sí se han posicionado ya.
El acuerdo firmado en junio de 2013 entre el Partido Popular y el
Partido Socialista en el Congreso recogía una petición expresa al
Gobierno para «apoyar un rápido comienzo de las negociaciones de un
acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de América y la Unión
Europea ambicioso y naturalmente beneficioso»[4].
6. Al menos podremos votar los ciudadanos…
No, dado que la aprobación final del TLC corresponde al Parlamento
Europeo. Sólo en caso de que las autoridades nacionales quisieran
consultar a sus ciudadanos podríamos participar de forma directa en la
decisión. Sin embargo, el 6 de mayo de 2014 el Congreso de los Diputados
rechazó la convocatoria de un referéndum sobre el TLC, como proponía
Izquierda Unida, con los votos en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD.
7. ¿Son muy altas las barreras arancelarias entre EEUU y la UE?
No. La propia Comisión Europea ha reconocido que «las relaciones
económicas entre los Estados Unidos y la Unión Europea pueden ser
consideradas entre las más abiertas del mundo»[5]. Asimismo, la
Organización Mundial del Comercio ha estimado que las tarifas promedio
rondan el 3,5% en Estados Unidos y el 5,2% en la Unión Europea. Estamos
hablando de niveles extraordinariamente reducidos.
8. ¿Entonces qué se busca con el TLC?
La Comisión Europea considera que «las medidas regulatorias
constituyen el mayor obstáculo para incrementar el comercio y la
inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea»[6]. Así, el propósito
no es la reducción de los ya bajos niveles arancelarios sino la
modificación de la regulación existente en las relaciones comerciales
entre ambos espacios económicos, favoreciendo únicamente a las grandes
empresas transnacionales que son las únicas interesadas.
9. ¿De qué tipo de regulación estamos hablando?
Se trata de la regulación relacionada con el control sanitario de
determinados productos, con los estándares medioambientales, con los
convenios laborales, con la propiedad intelectual e incluso con la
privatización de servicios públicos. Se argumenta que estas normas
suponen costes adicionales para las empresas, todo lo cual sería una pérdida de potencial económico para las distintas economías.
10. ¿Y cómo afectaría un TLC al crecimiento económico y el empleo?
Según informes económicos favorables al acuerdo, el TLC crearía en
EEUU y UE hasta dos millones de nuevos puestos de trabajo y estimularía
el crecimiento económico incluso un 1% anual. Sin embargo, el propio
informe de la Comisión Europea apunta a un posible crecimiento económico
del 0,1% anual en uno de las mejores escenarios posibles. Por otro
lado, la Comisión Europea también señala entre los beneficios de este
Tratado la bajada de precios.
11. Menos es nada. ¿Son creíbles esas predicciones?
En absoluto, dado que se han extraído de modelos econométricos que
dependen de unas hipótesis poco realistas. Siempre es posible torturar
los modelos estadísticos y los propios indicadores para que nos digan lo
que queremos. Es mucho más riguroso basarse en la experiencia pasada de
tratados similares que en esbozar milagros sobre el papel.
12. ¿Hay experiencias pasadas que sean equiparables?
Sí, por ejemplo el conocido como Acuerdo de Libre Comercio de Norte
América (NAFTA, por sus siglas en inglés). Cuando se firmó por Canadá,
Estados Unidos y México en 1993 se anunció que crearía un total de 20
millones de empleos. Pasado el tiempo la propia Cámara de Comercio de
EEUU ha reconocido que tal promesa no se materializó[7]. De hecho, las
estimaciones independientes más razonables apuntan a que finalmente hubo
una pérdida neta de empleos cercana al millón de personas debido a las
deslocalizaciones[8].
Por supuesto, y de hecho incluso la Comisión Europea asume que va a
ocurrir. Lo que sucede es que la Comisión considera que será un efecto
parcial circunscrito a algunos sectores económicos y zonas geográficas y
que será compensado por efectos positivos en otros sectores económicos y
regiones. También algunos pensadores liberales sostienen que los
efectos perjudiciales sobre el empleo serán compensados por el
desplazamiento productivo hacia líneas de actividad más eficientes[9].
14. Entonces… ¿aumentar la oferta de bienes y servicios va a crear empleo en España?
No. Nuestro problema no es la oferta sino la demanda. Si nuestros
ingresos y rentas disponibles son menores, lógicamente compramos menos.
Es decir, cada vez somos más pobres y no se incrementan las ventas. Por
lo tanto, lo que se va a producir es un trasvase de ventas desde las
empresas locales hacia las grandes empresas que son las pueden mantener
estructuras de costes y precios reducidos a lo largo del tiempo hasta
que hayan logrado eliminar a la competencia local.
Efectivamente. Cuando se amplían los mercados la competencia se
incrementa y las empresas nacionales se ven obligadas a competir con las
extranjeras. Y en esa pugna acaban victoriosas las empresas más
competitivas. Todas las que no puedan competir y ofrecer precios más
bajos tendrán que desaparecer junto con todos sus puestos de trabajo. De
hecho, la Comisión Europea ha reconocido que la ventaja competitiva de
algunas industrias estadounidenses generarán un notable impacto negativo
en sus homólogas en la Unión Europea, pero asume que los gobiernos
tendrán fondos suficientes para mitigar los costes que ello genere [10]
16. ¿Cómo se verá afectada la agricultura europea?
El modelo agrario europeo es muy diferente al estadounidense, tanto
en su organización como sobre todo en su tamaño. En EEUU hay 2 millones
de granjas, mientras que en la Unión Europea hay 13 millones. En
promedio una granja estadounidense es 13 veces más grande que una
europea, lo que permite a las empresas estadounidenses competir en
mejores condiciones. Por eso los agricultores europeos están tan
preocupados: la amenaza de una concentración de poder y riqueza en el
sector es muy alta.
17. ¿Mayor concentración?
Sí, el efecto final de un proceso como el descrito es siempre un
aumento de la concentración y centralización de las empresas. Dicho de
otra forma: el pez grande se come al pez chico. El TLC implicará un duro
golpe a la mayoría social del tejido empresarial europeo, que está
constituido en su 99% por pequeñas y medianas empresas. Hasta ahora, los
desarrollos normativos en los distintos países de la Unión Europea
buscaban equilibrar las condiciones en el juego de la economía de
mercado defendiendo a las pequeñas empresas para que tuvieran la
oportunidad de competir en igualdad de condiciones con las grandes. Con
el TLC este equilibrio se rompe para inclinarse la balanza a favor de
las grandes corporaciones.
18. ¿Y ello conducirá a una UE más homogénea?
No, lo que es más probable es que se produzca una ampliación de la
brecha centro-periferia que ya existe en la Unión Europea. La estructura
productiva de los países de la periferia (Portugal, Grecia, España…)
está mucho menos desarrollada y es mucho menos competitiva, de modo que
una mayor competencia proveniente de las empresas estadounidenses será
un golpe mortal a las frágiles industrias de la periferia europea.
Además, no sólo se conducirá hacia una UE menos homogénea, sino que la
brecha entre economías ricas y pobres, entre el norte y el sur, a escala
mundial no haría más que aumentar. Dicho de otro modo, el norte se alía
con el norte.
Sí, porque se establece una camisa de fuerza que limita enormemente
la capacidad de desarrollar una industria propia y competitiva para los
gobiernos de las economías menos desarrolladas. Al fin y al cabo, los
países que primero se industrializaron lo hicieron a través de medidas
totalmente contrarias a las apuntadas por los tratados de libre
comercio.
Por supuesto. Como afirma el trabajo del reputado economista Ha-Joon
Chang, «los consejos dados a los países en desarrollo durante las dos
últimas décadas no sólo han sido básicamente erróneos sino que también
ignoran la experiencia histórica de los propios países industrializados
cuando se esforzaban por alcanzar el desarrollo»[11]. Concretamente, los
países que primero se desarrollaron lo lograron a través de políticas
de protección a la industria naciente y subsidios a la exportación, hoy
prácticas consideradas muy negativas por los organismos internacionales.
21. ¿Significa eso estar en contra del comercio?
En absoluto. El comercio es muy positivo para las relaciones
económicas y sociales, pero debe enmarcarse en un conjunto de reglas que
impidan la concentración de poder y riqueza o la vulneración de los
derechos humanos. El propio Adam Smith, a menudo símbolo del capitalismo
industrial, fue partidario de establecer topes al libre comercio al
percibir que un mercado desenfrenado y carente de la acción del Estado
podía atacar la esencia humana.
22. ¿Entonces por qué se nos recomienda medidas erróneas?
El economista alemán Friedrich List lo resumió con una metáfora.
Según él, «un ardid muy común e inteligente que practica quien ha
alcanzado la cumbre de la grandeza es retirar la escalera por la que ha
trepado para impedir a otros trepar tras él»[12]. Ello quiere decir que
los países más desarrollados, que tienen industrias de alto valor
añadido muy competitivas recomiendan al resto la apertura de fronteras
comerciales porque saben que la victoria de sus empresas está asegurada.
El propio List ya apoyó la idea según la cual «en presencia de países
más desarrollados, los países [económicamente] atrasados no pueden
desarrollar nuevas industrias sin contar con la intervención estatal,
especialmente con protección arancelaria». Dicho de otra forma, en ese
terreno de juego será imposible para España encontrar otro modelo productivo sostenible y equilibrado.
23. ¿Y qué pasará durante la lucha competitiva entre las empresas?
Cuando varios países abren sus fronteras para crear un mercado común de bienes y servicios se da un fenómeno de competencia hacia la baja o carrera hacia el fondo en
el que se desploman los estándares laborales, los medioambientales e
incluso los democráticos. Eso es lo que supondrá la aprobación del TLC.
Aunque la retórica oficial de la Comisión Europea habla de «armonización
de la regulación», se trata en realidad de un proceso en el que la
igualación viene dada a la baja. Así, se habla de un proceso de mínimo denominador común en el que el resultado de la armonización será la igualación al nivel de la regulación más laxa.
24. Entonces, ¿pueden verse afectados los derechos laborales?
Sí. EEUU se ha negado a ratificar convenios de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), incluyendo aquellos que se refieren a
la libertad de asociación y a las prácticas sindicales. Su legislación
-irónicamente llamada derecho al trabajo- es en realidad una
legislación contra la negociación colectiva y el sindicalismo, y ha
modelado en EEUU un sistema de competencia a la baja en materia laboral
entre los Estados. Todos pugnan por atraer inversiones internacionales y
nacionales por la vía de reducir aún más las condiciones laborales. Una
igualación de la regulación hacia el sistema estadounidense es
compatible con la cruzada que la Comisión Europea ha iniciado contra los
salarios y el peso salarial en la renta. El TLC podría servir de
catalizador del acercamiento de las normas laborales europeas a los
estándares estadounidenses. Una generalización de la carrera hacia el fondo.
25. ¿Y a qué tipo de trabajo conducen estas normas?
En un escenario de incremento de la competencia, y en el que opera una tendencia de carrera hacia el fondo,
el trabajo se va precarizando cada vez más y se disipan las
posibilidades de un trabajo indefinido o estable. Las empresas siempre
estarán dispuestas a deslocalizarse hacia las regiones donde se den
menos salarios y costes laborales –entre los cuales cabe incluir los
derechos laborales-, de tal forma que la amenaza es permanente. Esa
amenaza, junto con la del desempleo, presiona a la baja todos los
estándares. Incluido el del salario, cuestión que ya teorizaron los
economistas clásicos (Marx, Ricardo, Smith) al hablar de una tendencia
hacia el salario de subsistencia, esto es, hacia un nivel verdaderamente ínfimo.
26. ¿Significa eso que habrá nuevas reformas laborales?
Efectivamente. Una vez aprobado el TLC todos los Gobiernos tendrán
que adaptar sus normativas nacionales a los nuevos acuerdos
internacionales, lo cual implicará una nueva ola de reformas laborales,
financieras, fiscales, etc. que sirva a esa armonización regulatoria
propuesta en el tratado.
Las grandes empresas ya tienen mecanismos para eludir el mayor pago
de impuestos posibles. Los aranceles se repercuten al consumidor final
de los bienes o servicios. La eliminación de los mismos suponen una
merma en los ingresos públicos de los Estados, que podrían destinarse
para compensar el impacto ecológico de la actividad económica o los
costes sociales de las deslocalizaciones empresariales.
Toda la regulación está sujeta a ser modificada por el tratado, pero
los negociadores de Estados Unidos han señalado particularmente a la
regulación sobre sanidad y productos fitosanitarios como principales
objetivos a armonizar[13]. Y es que la regulación de la Unión Europea en
esta materia está mucho más desarrollada y es más rígida que la de
Estados Unidos, razón por la cual una armonización a la baja será
especialmente lesiva para los ciudadanos europeos.
Muy probablemente. La Unión Europea utiliza actualmente un principio
de precaución que impide que determinados productos puedan
comercializarse a pesar de que no haya suficiente investigación
científica que revele su peligrosidad. El sistema funciona porque son
las empresas las que tienen que demostrar que sus productos no
representan un problema para la salud del consumidor. Y ese proceso es
largo, lo que los empresarios estadounidenses consideran que es un coste que hay que evitar.
Pues entre otras cosas los supermercados europeos se inundarán de
productos que son habituales en Estados Unidos y que sin embargo a día
de hoy están prohibidos en la Unión Europea por motivos sanitarios o
ecológicos. Por ejemplo, el 70% de toda la comida vendida en Estados
Unidos contiene ingredientes modificados genéticamente, algo impensable
actualmente en la Unión Europea.
En las décadas de los ochenta y noventa la Unión Europea introdujo
restricciones a la importación de muchos productos estadounidenses por
motivos de salud. Por ejemplo, las granjas estadounidenses suelen
incrementar su productividad a través de la implantación a los animales
de hormonas que les hacen engordar y crecer más rápido. Dichas hormonas,
aplicadas sobre las reses o los pollos, están bajo sospecha tras
vincularse con la proliferación del cáncer en humanos. Por eso la Unión
Europea ha bloqueado sistemáticamente tantas importaciones, a pesar de
las duras críticas de la industria estadounidense.
32. ¿También el medio ambiente se verá afectado?
Sí, y no sólo porque la regulación medioambiental será modificada
sino también porque el incremento del volumen de intercambio de bienes y
servicios afectará al medio ambiente. La propia Comisión Europea prevé
un incremento de hasta 11 millones de toneladas métricas de dióxido de
carbono emitidas a la atmósfera, lo que obviamente contraviene todos los
protocolos internacionales de medio ambiente. Si finalmente se
incrementa el comercio, se incrementarán también los recursos
materiales, hídricos y energéticos necesarios para su producción, así
como residuos, emisiones y desechos. Eso sí, en un alarde de hipocresía y
economicismo, la Comisión Europea espera que «las ganancias asociadas
con el incremento del comercio sean en principio suficientemente grandes
como para pagar los costes necesarios para la disminución de la
polución»[14]. Pero cabe advertir que la lógica monetarista y de mercado
son ineficaces para dar solución a los problemas ecosistémicos, ya que
éstos se rigen bajo otros principios.
De la misma forma que ocurría en el aspecto sanitario, con una
armonización a la baja y la ruptura del principio regulatorio de
precaución que actualmente usa la Unión Europea. Por ejemplo, hoy en día
la Unión Europea bloquea más de 1.200 sustancias que se utilizarían en
cosméticos, mientras que Estados Unidos sólo bloquea poco más de diez.
Además, la armonización de la regulación sobre prácticas que dañan al
medio ambiente podría abrir la puerta al fracking en Europa.
34. ¿Qué es el fracking?
Esta práctica permite extraer gas o petróleo del subsuelo pero
dejándolo prácticamente inutilizable y plagado de sustancias tóxicas,
alergénicas y cancerígenas. Además, es un proceso vinculado a la
generación de terremotos de diferente magnitud. De ahí que esta práctica
esté siendo frenada legislativamente en la Unión Europea, algo
criticado duramente por las grandes empresas y por sus partidarios. Y es
que las grandes empresas estadounidenses de exportación de gas y
petróleo están buscando formas de superar la normativa europea respecto a
la fracturación hidráulica (fracking) para poder incrementar sus
beneficios. El primer ministro del Reino Unido, sin ir más lejos,
denunció que la legislación europea permitía que «nuestros competidores
vayan por delante de nosotros en la explotación de estos recursos»[15].
El Tratado incluirá disposiciones para promover los llamados derechos
digitales, es decir, supuestamente para proteger a las empresas de la
piratería digital. Pero en realidad esto puede suponer la restricción
del acceso al conocimiento y la puesta de obstáculos a la innovación.
36. Eso me suena… ¿no se debatió ya en el Parlamento Europeo?
Efectivamente, el TLC busca recuperar el espíritu del Acuerdo
Comercial Antifalsificación (ACTA, por sus siglas en inglés). Aquel
acuerdo fue debatido y felizmente rechazado en el Parlamento Europeo en
el año 2012, pero las grandes empresas y sus lobbies no se han rendido y
buscan ahora incluir los aspectos fundamentales dentro del TLC.
37. ¿Y cómo afectará a los ciudadanos esa inclusión?
Hay que recordar que en Estados Unidos las grandes empresas pueden
acceder sin límites a toda la información privada de sus clientes. Así,
empresas como Facebook, Google o Microsoft tienen capacidad de utilizar
esa información como deseen. Sin embargo, en la Unión Europea hay
límites que protegen ese espacio personal. ACTA y ahora el TLC buscan
romper esa regulación europea para armonizarla con la falta de límites
de Estados Unidos. Y ello incluye la posibilidad de que los proveedores
de internet puedan dar toda la información -incluido el historial de
navegación- a los gobiernos y grandes empresas. En definitiva, con la
excusa de querer proteger los derechos de propiedad intelectual de las
grandes empresas se vulneran claramente los derechos individuales de los
ciudadanos.
38. ¿Y eso afecta a las medicinas?
Exacto, pues el TLC busca reforzar los derechos de propiedad
intelectual. Y ello incluye el fortalecimiento de las patentes de las
empresas farmacéuticas. Esta política supone un mayor coste para los
presupuestos públicos en sanidad, retraso en la incorporación de
genéricos y mayor coste de los medicamentos para los hogares. Hay que
recordar que cuando un medicamento con patente compite con un
medicamento genérico se produce una disminución del precio de los
medicamentos en cuestión, todo lo cual beneficia no sólo a los hogares
sino también a la administración pública.
39. ¿Y a los servicios públicos?
El Tratado alcanza a todos los sectores de la economía, incluido el
sector público. Muchos de los sectores públicos en Europa son
fundamentalmente privados en Estados Unidos, y existe la amenaza real de
que las grandes empresas estadounidenses vean Europa como un gran
mercado para su expansión. Al coincidir esto con las políticas de
austeridad promovidas por la Comisión Europea, hay un riesgo más que
evidente de que el deterioro de la calidad de los servicios públicos sea
la excusa de una futura ola de privatizaciones en numerosos sectores
públicos. Ello apunta a una reducción del Estado y su capacidad de
intervenir en la economía.
Sí. La democracia en su definición procedimental implica una serie de
reglas que permiten a los ciudadanos elegir a los representantes que
tomarán las decisiones políticas. Pero entre los requisitos previos se
encuentra asimismo la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, que
es en quienes reside la soberanía nacional. Sin embargo, este tratado de
libre comercio atenta directamente contra este requisito al conceder
una mayor protección legal a las grandes empresas que a los propios
ciudadanos o a los Estados.
41. ¿Quiere decir que las grandes empresas se sitúan por encima de los Estados?
Desgraciadamente así es, dado que el TLC incluirá una cláusula de
protección de los inversores extranjeros (conocida como Investor-State
dispute settlement, ISDS) que permitirá a las multinacionales demandar a
los Estados cuyos gobiernos aprueben leyes que afecten a sus beneficios
económicos presentes o futuros.
42. ¿Entonces el TLC estará por encima de la Constitución de cada país?
Sí, será como una supraconstitución. Y los tribunales internacionales
de arbitraje, que no están constituidos por jueces independientes,
tendrán un nivel judicial más alto que los tribunales nacionales. Así,
un Estado puede ser condenado por un tribunal internacional por haber
vulnerado los posibles beneficios de una multinacional. Pero además las
grandes empresas pueden obviar los tribunales locales y directamente
demandar a los Estados a través de tribunales internacionales, algo que
ningún ciudadano puede hacer.
Ojalá sólo fuera parte de una novela distópica. Pero la realidad es
que estas cláusulas y los tribunales internacionales de arbitraje ya
existen en el mundo desde hace mucho tiempo, pues han llegado de la mano
de muchos otros tratados de libre comercio. Lo que sucede es que esta
vez llegan a la Unión Europea de una forma mucho más clara.
44. ¿Y ya hay empresas que hayan demandado a los Estados?
Sí, por ejemplo la multinacional estadounidense Phillip-Morris ha
demandado a Uruguay por 2.000 millones de dólares por haber puesto
alertas sanitarias en las cajetillas de tabaco. Otra multinacional como
Vattenfall ha demandado a Alemania por 3.700 millones de dólares por
haber apagado sus centrales nucleares. Otra como Lone Pina ha demandado a
Canadá por 250 millones de dólares canadienses por la moratoria de
fracking que aprobó el Gobierno de Quebec.
Hay muchos ejemplos. Ecuador fue sentenciado a pagar 2.300 millones
de dólares a la petrolera Occidental Petroleum por abandonar la
construcción de un pozo de petróleo en el Amazonas. E incluso Libia tuvo
que pagar 900 millones de dólares de ”beneficios perdidos” por un
proyecto turístico en el que sólo se habían invertido 5 millones de
dólares.
46. ¿Cuál es la base de esas denuncias que ganaron las multinacionales?
Fundamentalmente argumentan que las decisiones de los gobiernos les
han quitado la expectativa de beneficios futuros. Es decir, se trata de
un concepto que se extiende hasta las supuestas ganancias perdidas a
causa de determinadas políticas.
Claro, porque el comportamiento de los Gobiernos cambia en la medida
que existe una amenaza permanente de demandas multimillonarias por parte
de las multinacionales. Por ejemplo, el ministro de Salud de Nueva
Zelanda anunció el retraso de la aprobación de un pack sanitario hasta
que se conociese la sentencia de Phillip Morris contra Australia.
48. Si un gobierno cambia y quiere aplicar otra política, ¿qué ocurre?
Pues que es carne de cañón para todas las multinacionales que crean
que ese cambio afecta a sus beneficios presentes y futuros. El caso
paradigmático es Argentina, que tras la crisis de 2001 cambió
radicalemente de política económica para intentar proteger a sus
ciudadanos y desde entonces ha recibido más de 40 denuncias por parte de
multinacionales…
Difícilmente en muchos casos. Hay que pensar que las multinacionales
cuentan además con gabinetes de abogados especializados en la materia
que generalmente están mucho más preparados que los abogados de los
propios Estados. Pocos Estados se pueden permitir pagar la alta
remuneración que reciben los abogados de las grandes multinacionales, y
mucho menos mantener un equipo entero especializado en el tema.
50. ¿Podríamos decir que es un negocio económico en crecimiento?
Sí, a finales de 2013 había un mínimo de 268 demandas pendientes
contra 98 países (UNCTAD). En los noventa sólo había una docena. Se
trata de un nuevo negocio en sí mismo, lo que ha hecho que muchas
empresas de abogados se hayan especializado y estén dispuestas a litigar
por cualquier evento que crean puede servir para sacarle dinero a los
Estados, desviándose como consecuencia grandes cantidades de recursos y
fondos públicos hacia las grandes empresas, en lugar de dedicarse a los
servicios públicos fundamentales que garanticen la vida digna de las
personas.
Fuente : Pijus Economicus
[2] Intervención durante el debate en el Parlamento Europeo de 22 de mayo de 2013: “EU trade and investment agreement negotiations with the US”.
[3] http://corporateeurope.org/trade/2013/09/european-commission-preparing-eu-us-trade-talks-119-meetings-industry-lobbyists
[4] http://www.pp.es/sites/default/files/documentos/8030-20130613142939.pdf
[5] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
[6] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
[7] U.S. Chamber of Commerce (2012): “NAFTA Triumphant. Assesing two decades of gains in Trade, Growth and Jobs”. Disponible en https://www.uschamber.com/sites/default/files/legacy/reports/1112_INTL_NAFTA_20Years.pdf
[8] Economic Policy Institute (2003): “NAFTA-related job losses have piled up since 1993”. Disponible en http://www.epi.org/publication/webfeatures_snapshots_archive_12102003/
[9] Schwartz, P. (2013): “El deseado acuerdo transatlántico sobre comercio e inversión: un buen proyecto difícil de llevar”, en Revista de Economía ICE, nº 875, noviembre-diciembre 2013.
[10] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
[11] Chang, H-J. (2002): Retirar la escalera. La estrategia del desarrollo en perspectiva histórica. Catarata, Madrid.
[12] Ibidem.
[13] Executive Office of the President. The United States trade representative (2013). Carta a John Boehner, portavoz.
[14] Comisión Europea (2013): “Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations”.
[15] “Cameron acusa a la Unión Europea de frenar el fracking”. El Mundo, Madrid , 16/04/2014.
OTROS POSTS EN NUESTRO BLOC SOBRE EL TTIP :
- Fracking sense límits, o com el tractat transatlàntic és una amenaça per al medi ambient i el clima.
- Dividits, sense protecció ni dret a la vaga, o com el tractat transatlàntic és una amenaça per als llocs de treball i els drets socials
- ¡Peligro! Acuerdo Transatlántico
-
