por Alberto Garzón Espinosa, del Consejo Científico de ATTAC España, y Desiderio Cansino Pozo
1. ¿Qué es un tratado de libre comercio?
Un tratado de libre comercio es un acuerdo que se firma entre dos o
más países y que tiene como objetivo ampliar el mercado de bienes y
servicios entre los países firmantes. Para ello se busca la reducción o
eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias que existen
en un determinado momento entre espacios económicos. Es decir, busca la
reducción o eliminación de los impuestos a la importación y de la
regulación relativa a la comercialización internacional de bienes y
servicios. Cuando el acuerdo se firma entre dos países es conocido como acuerdo bilateral mientras que cuando se firma entre más de dos países se denomina acuerdo multilateral. En el mundo hay más de 3.000 acuerdos internacionales de inversión, la mayoría de ellos bilaterales.
2. ¿Cuándo se ha empezado a negociar el tratado entre EEUU y la UE?
El 28 de noviembre de 2011 durante encuentro entre líderes europeos y
estadounidenses se creó el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y
Crecimiento (HLWG, por sus siglas en inglés). Este grupo tenía como
objetivo estudiar las políticas necesarias para incrementar el comercio y
la inversión entre EEUU y la UE, haciendo recomendaciones a los
diferentes gobiernos. En junio de 2013 la Unión Europea y los Estados
Unidos anunciaron el inicio de negociaciones para llegar efectivamente a
un Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas
en inglés), también conocido simplemente como Tratado de Libre Comercio
(TLC). Las conversaciones comenzaron finalmente durante el mes de julio
de 2013, y se prevé que se pueda aprobar finalmente durante 2014.
3. ¿Por qué no me he enterado antes?
Aunque la Comisión Europea ha insistido en que la negociación es
transparente, lo cierto es que el proceso de negociación es
prácticamente secreto. No se conocen detalles concretos de las
negociaciones y sólo algunos documentos filtrados desde las propias
instancias europeas han permitido ir desgranando los pilares del futuro
acuerdo. El negociador principal de la parte europea reconoció en una
carta pública que todos los documentos relacionados con las
negociaciones estarían cerrados al público durante al menos treinta
años. Concretamente aseguró que esta negociación sería una excepción a
la Regla 1049/2001 que establece que todos los documentos de las
instituciones europeas han de ser públicos[1]. Asimismo, el comisario De
Gucht aseguró en el Parlamento Europeo que la negociación del TLC debía
tener grado de confidencialidad y negó la función de negociación al
Parlamento[2]. Lo que supone un ataque más a la ya escasa democracia en
el seno de la Unión Europea.
4. ¿Entonces qué principio guía la redacción del documento?
Son los intereses económicos de las multinacionales los que están
dictando las negociaciones. De hecho, la Comisión Europea se embarcó en
más de 100 encuentros cerrados con lobistas y multinacionales para
negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que
reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los
participantes resultaron ser grandes empresas[3].
5. ¿Quién apoya este TLC en España?
Dado que no hay debate público, es muy difícil conocer la opinión de
la ciudadanía o de las organizaciones civiles. Sin embargo, la mayoría
de los partidos del Congreso de los Diputados sí se han posicionado ya.
El acuerdo firmado en junio de 2013 entre el Partido Popular y el
Partido Socialista en el Congreso recogía una petición expresa al
Gobierno para «apoyar un rápido comienzo de las negociaciones de un
acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de América y la Unión
Europea ambicioso y naturalmente beneficioso»[4].
6. Al menos podremos votar los ciudadanos…
No, dado que la aprobación final del TLC corresponde al Parlamento
Europeo. Sólo en caso de que las autoridades nacionales quisieran
consultar a sus ciudadanos podríamos participar de forma directa en la
decisión. Sin embargo, el 6 de mayo de 2014 el Congreso de los Diputados
rechazó la convocatoria de un referéndum sobre el TLC, como proponía
Izquierda Unida, con los votos en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD.
