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8 de novembre del 2015

EUROPARLAMENTARIS A LA UJI






Tiziana Beghin, eurodiputada pel Movimento 5 Stelle, Florent Marcellesi, eurodiputat per Equo, i Cristina Cabedo diputada en les Corts Valencianes per Podem, han exposat la seua visió del TTIP i el CETA en la UJI, en un acte organitzat per la Campanya NO al TTIP Comarques de Castelló.

Tiziana Beghin va analitzar les prediccions optimistes que la Comissió Europea fa sobre el TTIP i va destacar que el creixement previst del 0,05% anual del PIB equival a un error estadístic, per la qual cosa és menyspreable. Va explicar que el TPP, el CETA i el TTIP componen una gran zona de comerç per a les decadents economies de l'OCDE, aïllada de Xina i les economies emergents. En realitat són tractats proteccionistes que imposen la competència enfront de la cooperació internacional.

Tiziana va explicar que el TTIP és perjudicial per a les PIMES, ja que redueixen el comerç intraeuropeu per a ser substituït pel comerç transatlàntic que beneficia únicament a les multinacionals de tots dos costats de l'Atlàntic. També va exposar que el ISDS és un mecanisme dissenyat per a assegurar el benefici de les multinacionals, que frena automàticament l'activitat  reguladora dels estats en favor dels ciutadans, la salut pública i el medi ambient.
Cristina Cabedo va deixar clar que aquests tractats són un assalt als drets socials i als serveis públics, i amenacen directament a la democràcia.

Florent Marcellesi va explicar que els punts claus d'aquests tractats són tres, la globalització com a marc històric, la competència com a model de comportament, i el creixement com a objectiu, i els va analitzar un per un.

La globalització com pretès fi de la història irreversible no és possible, ja que el model econòmic que ho desenvolupa se sustenta en l'ús de combustibles abundants i d'alta densitat, com els combustibles fòssils, que tenen data de caducitat, per la qual cosa la realitat imposa eixir d'aquest model.

La competència com a model de comportament, és un absurd perquè perquè quan un país exporta un altre ha d'importar, és a dir, perquè un guanye un altre o uns altres han de perdre.

Quant al pretès creixement indefinit del PIB, va afirmar que és contraproduent, ja que una vegada  aconseguit un determinat nivell de renda per capita el creixement no genera més benestar. Tampoc és capaç de solucionar els problemes de desocupació, que  és endèmic, ni la creixent desigualtat. Finalment, aquest model de creixement no es pot mantenir  per la degradació del medi ambient que implica, com testifica el canvi climàtic, i perquè el planeta té uns límits físics.

Florent Marcellesi, amb molt optimisme va presentar la solució a través d'un model alternatiu basat en la redistribució de la riquesa i l'ús sostenible dels recursos renovables. Va recordar a més com la mobilització ciutadana va derrotar a altres acords com el AMI, l'ACTA, i el mateix ho podem aconseguir amb el TTIP.



 ATTAC, asociación sin ánimo de lucro, denuncia que el pasado 5 de noviembre fue publicada en el BOE la Ley 21/2014, de 4 de noviembre, por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, y la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, en virtud de la cual la reproducción total o parcial, así como la descarga del material de esta página es susceptible de ser gravado por un canon a cobrar por CEDRO, en contra de nuestra voluntad, y por tanto solicitamos su inmediata derogación.      


11 de maig del 2015

Patentes, Derechos de autor y Cultura, el TTIP al asalto de la democracia


Juan Bautista Esteve Ramos. 


"TTIP: the winter is coming... pero estamos preparados para pasar el invierno y volver a vencerlo."

Soy pirata, formalmente desde hace cinco años, antes ya lo era de espíritu, y veo constantemente que la sociedad ningunea a la cultura: con falta de lectura, con un masivo seguimiento televisivo a programas del corazón o de prensa amarilla, y así varios ejemplos. Cada año, autores de diversas ramas creativas ven que no pueden vivir de su creatividad, mientras unos pocos son los súper-ventas de siempre. Parece que creación cultural y fama deba ser una premisa a cumplir para poder llegar a sentirte autor. Todo esto es culpa de una educación deficiente que nos llevan décadas inculcando, cada vez mas basada en la competitividad y en los negocios, que en la sociedad y el respeto humano.

Sin embargo, hoy vengo a hablar de una etapa interesante que todavía estamos viviendo. Una etapa de cambios convulsos en la sociedad, una etapa que ya llaman la "Era de la Información", y todo gracias a la nueva herramienta al alcance de casi todos en occidente: Internet.

En 1999 empezó una guerra. Ese año fue cuando Napster apareció en el horizonte de internet, esa red de la que todos querían saber mas, y las empresas querían sacar tanto más tajada mejor. Pero en 1999, en un momento en que la expansión de la red llegaba a su punto mas álgido (ahora sigue en expansión pero a velocidades menores), nació la primera gran red de compartición de datos. Dicha red se caracterizaba por permitir a los individuos a llegar a contenidos de una forma más ordenada y regulada, con buscador inclusive.

No era nuevo el hecho de que se pudiera copiar a través de la red, se había hecho de mil maneras distintas, pero cuando nació Napster, las alarmas se dispararon. Ya no eran grupúsculos pequeños compartiendo un CD o una película a través de su particular red de datos, eran miles de usuarios compartiendo los mismos datos de forma pública, y lo que pensaban las empresas que iba a ser un negocio redondo, se convirtió en su peor pesadilla. Las empresas intermediarias, a la larga, parecían destinadas a desaparecer. ¿Que podía ser un autor sin su mánager? Ahora podía llegar a todas partes sin el. Por supuesto, pensar en cambiar el modelo de negocio no era viable. No sabían si con otro modelo podrían ganar mas. Mejor legislar, prohibir y criminalizar. Al fin y al cabo el objetivo de éstas empresas siempre ha sido el mismo. Idiotizarnos como consumidores obedientes, donde la cantidad de productos a consumir la eligen ellos, así como sus ventas.

22 de setembre del 2014

DOBLE AMENAZA: EL CETA Y EL TTIP

ENGLISH    Flag of the United Kingdom.svg                                                  Ελληνική    Flag of Greece.svg    

por David Hervás.


El Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones, conocido por las siglas TTIP[1] empieza ser conocido por la opinión pública, sobre todo gracias a la campaña ciudadana[2] que se ha puesto en marcha en su contra y por la difusión de artículos[3] y declaraciones[4] de representantes de la izquierda política parlamentaria. Sin embargo, el estreno ante los medios de comunicaciones de las negociaciones que se remontan a noviembre de 2011 se produce en el Discurso del Estado de la Unión[5] pronunciado por Barack Obama del 12 de febrero de 2013. En dicho discurso el inquilino de la Casa Blanca expresa su intención de impulsar dos acuerdos regionales de comercio, uno con los países a ambos lados del Pacífico (TPP o Trans-Pacific Partnership) y otro con la Unión Europea.

Ante este anuncio de inmediato se organizan campañas contra ambos acuerdos y ya el  17 de marzo de 2013 anunciamos en las páginas de este blog el nacimiento de una campaña[6] contra el TTIP, que entonces aún era conocido como TAFTA[7].

Porqué el TTIP no es un simple Tratado de Libre Comercio

El TTIP no es sólo un tratado arancelario. Si lo fuera sería prácticamente inútil, ya que las tarifas arancelarias entre la UE y los EE.UU. ya son muy bajas, salvo en el sector agrícola donde son mayores que la media.

El TTIP se llama tratado de inversiones porque pretende acordar una regulación para proteger las inversiones que las empresas extranjeras hacen en un país.  Es decir, para proteger el dinero que invierten las empresas multinacionales.

Los objetivos del TTIP son:

1º Lograr la convergencia regulatoria: las normas de comercio e inversión de los EE.UU. y Europa han de armonizarse. Dado que se considera que dichas normas son barreras no arancelarias, se pretende armonizarlas a la baja, para maximizar los beneficios de las empresas. Esto es lo que han pedido los negociadores:

-La Unión Europea ha pedido la derogación de la regulación bancaria, la Ley Dodd-Frank que tanto costó aprobar a la administración Obama y que está diseñada para evitar los abusos que provocaron las quiebras de los bancos de inversión de Wall Street que fueron la espoleta de la crisis en 2008. Quien más presiona es el gobierno del Reino Unido y el de Alemania, actuando de defensores de la City y de Frankfurt respectivamente. Por el momento EE.UU. se ha negado, pese a las presiones de Wall Street.[8]

-Los EE.UU. quieren incluir la normativa laboral. Hay que recordar que el mercado laboral americano está desregulado, que los EE.UU. no han firmado 6 de los 8 convenios de la Organización Internacional del Trabajo. Además, en 24 estados norteamericanos rigen las llamadas leyes right-to-work que prohíben los convenios colectivos.

-Asimismo, los norteamericanos quieren la autorización del cultivo y del consumo humano de organismos genéticamente modificados (transgénicos) y la eliminación de la obligación de informar de su presencia en las etiquetas de los productos.

-Los EE.UU. quieren levantar las prohibiciones, moratorias o restricciones sobre la fracturación hidráulica (fracking).

-Las empresas norteamericanas quieren la derogación de la normativa REACH[9] sobre uso de productos químicos tóxicos, y así como el abandono del Principio de Precaución[10] europeo que permite impedir la distribución de productos que puedan entrañar un peligro para la salud o incluso proceder a su retirada del mercado, en caso de que los datos científicos no permitan delimitar los riesgos para la salud humana, animal o vegetal, o para el medio ambiente.

-Las Big Pharma[11], quieren conseguir de Europa el alargamiento de la duración de las patentes, limitar o eliminar la potestad de los gobiernos de fijar los precios de los medicamentos y limitar la transparencia de los ensayos clínicos[12].

-En el sector agrícola, además de la rebaja de los aranceles, los EE.UU. solicitan la eliminación de las Denominaciones de Origen Protegidas y las Indicaciones Geográficas Protegidas[13] porque dicen que impiden a las empresa americanas producir, por ejemplo, vino de Rioja o queso de Roquefort[14].

-Determinadas prácticas muy discutidas de la industria agroalimentaria norteamericana, inadmisibles en Europa, verán levantada su prohibición, en virtud de la “convergencia regulatoria”: carne bovina de reses tratadas con hormonas de crecimiento (cuyo consumo se relaciona con el cáncer en humanos), aves bañadas en cloro (prohibido en la UE desde 1997), alimentos contaminados con pesticidas.

-Además, los controles europeos sobre los disruptores endocrinos[15] que actualmente bloquean el 40% de las exportaciones de alimentos norteamericanos[16] están sobre la mesa de negociaciones.

2º Afianzar la liberalización de los mercados de servicios. Este es un eufemismo que suena muy bien, pero que empieza a sonar muy mal cuando se entra en detalle de las aspiraciones de los negociadores:

-Apertura a las multinacionales[17] de la contratación de las administraciones públicas.

-Privatización del suministro de agua potable, que interesa tanto a las multinacionales europeas como a las norteamericanas.

-Los norteamericanos han confirmado su intención de negociar la apertura de los servicios públicos de sanidad y educación, aprovechando la demencia privatizadora que afecta a los gobiernos europeos.

-No sólo los americanos quieren sacar tajada, pues la Unión Europea pretende eliminar las disposiciones Buy American de ciudades, condados y estados de EE.UU., que favorecen los empleos locales en la contratación de las administraciones públicas.

3º La privacidad está amenazada porque se está intentando aprobar el ACTA por la puerta trasera.

El Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación, conocido como ACTA[18], era un acuerdo multilateral voluntario destinado a proteger la propiedad intelectual, combatir la falsificación de bienes, los medicamentos genéricos y la piratería en Internet. Para ello, este acuerdo aumentaría la vigilancia fronteriza y obligaría a los Proveedores de Servicios de Internet a vigilar todos los paquetes de datos que fueran cargados o descargados desde Internet. El usuario infractor podría ser sancionado con multas, con la pérdida del derecho a la conexión a la red, o con penas de prisión.

El ACTA fue rechazado por el Parlamento Europeo el 4 de julio de 2012, por 478 votos en contra y tan solo 39 miserables votos a favor. Sin embargo, se teme que a cambio de dejar entrar a operadores europeos en mercados como el de internet, dominado por  multinacionales norteamericanas, se ponga en la mesa de negociación la privacidad de internet, siendo claro que por el lado americano la MPAA (Asociación de la Industria Cinematográfica) y la RIAA (Asociación de la Industria Discográfica) presionarán por sus intereses.

Es evidente que negociar el tráfico transatlántico de datos pone en desventaja a los europeos en cuanto a la privacidad de sus datos, ya que en EE.UU. no hay ninguna ley que proteja la privacidad de los datos, mientras que la Directiva Europea de Protección de Datos solo permite transferir datos a un país tercero si este garantiza su privacidad.

4. Introducir un marco jurídico para las relaciones entre estado u empresas que socava los principios de la democracia.

Desde el principio el TTIP prevé la inclusión de un Mecanismo para la Resolución de Disputas entre Inversores Extranjeros y Estados o ISDS[19] que permitirá a las multinacionales demandar a un Estado soberano ante un Tribunal de Arbitraje Internacional si considera que una nueva Ley perjudica sus intereses económicos en el país en cuestión. Estos tribunales, que están al margen de la justicia europea o internacional e integrados por abogados de firmas privadas, suelen condenar a los países a pagar sumas desorbitadas por promulgar leyes, sanitarias sociales o medioambientales que “perjudican” los “beneficios futuros”[20] que las empresas esperaban obtener. Sus sentencias son inapelables.

Esto significa que se pone un precio a la soberanía nacional, precio que hay que pagar a las empresas multinacionales. Los Estados pueden aprobar las leyes que quieran, incluso con rango constitucional, pero han de indemnizar a los inversores extranjeros que sostengan que pueden dejar de ganar dinero por culpa de esas leyes[21]. Muchas veces empresas nacionales han abierto sucursales en un país firmante de un Tratado para así poder demandar a su propio gobierno[22].

Por todo ello, las reclamaciones contra los estados se han convertido en un negocio para las multinacionales y también para las firmas de abogados especializadas en este tipo de pleitos[23].

Para evitar los pleitos, se quiere introducir un mecanismo que también socava los principios de la democracia: el Consejo de Cooperación Regulatoria. Dicho consejo efectuaría un control previo de la legislación que vayan a aprobar los Parlamentos, y estaría formado por un funcionario en nombre  del Comisario de Comercio, otro en nombre del Representante de Comercio de los EE.UU., un representante empresarial norteamericano y en representante empresarial europeo. Su misión es hacer converger las legislaciones.

Ante la inquietud generada, la Comisión Europea anunció en enero de 2014 una consulta ciudadana sobre el ISDS, pero la experiencia de otras consultas hacía sospechar que se trataba de una cortina de humo[24]. Los hechos posteriores demuestran lo acertado de dicha sospecha: 

1 El 23 de julio de 2014 se ratificó por el Parlamento Europeo un Reglamento sobre la responsabilidad financiera relacionada con los tribunales de resolución de litigios entre inversores y Estados, que entró en vigor el 17 de septiembre de 2014. Esto se ha hecho para evitar que algún estado miembro alegue que no puede introducirse el ISDS en algún Tratado de los que están negociando porque no se ha regulado previamente, como desarrollo necesario del Tratado de Lisboa[25]. 

2  El 10 de septiembre de 2014 la Comisión Europea rechazó la inscripción de una Iniciativa Ciudadana Europea para le recogida de firmas contra la inclusión del ISDS y la cooperación regulatoria en el TTIP y otros tratados.

1 de juny del 2014

50 preguntas y respuestas sobre el Tratado de Libre Comercio (TTIP)




por Alberto Garzón Espinosa, del Consejo Científico de ATTAC España, y Desiderio Cansino Pozo


1. ¿Qué es un tratado de libre comercio?
Un tratado de libre comercio es un acuerdo que se firma entre dos o más países y que tiene como objetivo ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países firmantes. Para ello se busca la reducción o eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias que existen en un determinado momento entre espacios económicos. Es decir, busca la reducción o eliminación de los impuestos a la importación y de la regulación relativa a la comercialización internacional de bienes y servicios. Cuando el acuerdo se firma entre dos países es conocido como acuerdo bilateral mientras que cuando se firma entre más de dos países se denomina acuerdo multilateral. En el mundo hay más de 3.000 acuerdos internacionales de inversión, la mayoría de ellos bilaterales.

2. ¿Cuándo se ha empezado a negociar el tratado entre EEUU y la UE?
El 28 de noviembre de 2011 durante encuentro entre líderes europeos y estadounidenses se creó el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento (HLWG, por sus siglas en inglés). Este grupo tenía como objetivo estudiar las políticas necesarias para incrementar el comercio y la inversión entre EEUU y la UE, haciendo recomendaciones a los diferentes gobiernos. En junio de 2013 la Unión Europea y los Estados Unidos anunciaron el inicio de negociaciones para llegar efectivamente a un Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), también conocido simplemente como Tratado de Libre Comercio (TLC). Las conversaciones comenzaron finalmente durante el mes de julio de 2013, y se prevé que se pueda aprobar finalmente durante 2014.

3. ¿Por qué no me he enterado antes?
Aunque la Comisión Europea ha insistido en que la negociación es transparente, lo cierto es que el proceso de negociación es prácticamente secreto. No se conocen detalles concretos de las negociaciones y sólo algunos documentos filtrados desde las propias instancias europeas han permitido ir desgranando los pilares del futuro acuerdo. El negociador principal de la parte europea reconoció en una carta pública que todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante al menos treinta años. Concretamente aseguró que esta negociación sería una excepción a la Regla 1049/2001 que establece que todos los documentos de las instituciones europeas han de ser públicos[1]. Asimismo, el comisario De Gucht aseguró en el Parlamento Europeo que la negociación del TLC debía tener grado de confidencialidad y negó la función de negociación al Parlamento[2]. Lo que supone un ataque más a la ya escasa democracia en el seno de la Unión Europea.

4. ¿Entonces qué principio guía la redacción del documento?
Son los intereses económicos de las multinacionales los que están dictando las negociaciones. De hecho, la Comisión Europea se embarcó en más de 100 encuentros cerrados con lobistas y multinacionales para negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los participantes resultaron ser grandes empresas[3].

5. ¿Quién apoya este TLC en España?
Dado que no hay debate público, es muy difícil conocer la opinión de la ciudadanía o de las organizaciones civiles. Sin embargo, la mayoría de los partidos del Congreso de los Diputados sí se han posicionado ya. El acuerdo firmado en junio de 2013 entre el Partido Popular y el Partido Socialista en el Congreso recogía una petición expresa al Gobierno para «apoyar un rápido comienzo de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea ambicioso y naturalmente beneficioso»[4].

6. Al menos podremos votar los ciudadanos…
No, dado que la aprobación final del TLC corresponde al Parlamento Europeo. Sólo en caso de que las autoridades nacionales quisieran consultar a sus ciudadanos podríamos participar de forma directa en la decisión. Sin embargo, el 6 de mayo de 2014 el Congreso de los Diputados rechazó la convocatoria de un referéndum sobre el TLC, como proponía Izquierda Unida, con los votos en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD.