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21 de setembre del 2017

21 S: UN MERCADO DE 500 MILLONES DE CONSUMIDORES.




El acuerdo económico global entre la UE y Canadá conocido por las siglas CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement) se podrá aplicar a partir de este jueves 21 de septiembre, como lo dispone el artículo 30.7 de dicho tratado, antes de ser ratificado por los estados miembro del acuerdo.

El 21 de septiembre de 2017 se podrá aplicar de forma “provisional” el CETA, pero sólo las partes del tratado que son competencia de la Unión Europea, por lo que queda excluido de la aplicación provisional:

  • El mecanismo de protección de inversiones (o de arbitraje) ICS. 
  • Determinadas disposiciones relacionadas con los servicios financieros y la fiscalidad.
  • Una disposición sobre las sanciones penales contra las personas que graben las películas en el cine (ya existe en la mayoría de los países europeos).
  • Una disposición sobre la transparencia de los procedimientos administrativos.

Sin embargo, esta aplicación se hace desoyendo las voces críticas de expertos de organizaciones profesionales, sindicales, políticas, de consumidores e incluso con el dictamen pendiente del Tribunal de Justicia de la UE sobre la compatibilidad del mismo con la normativa europea. Así como también se ha ignorado las peticiones de los distintos movimientos sociales y políticos de suspender la aplicación provisional del tratado por no proteger los derechos laborales, la propiedad intelectual, medioambientales, de salud, de bienestar social ni animal.(Repercusiones en el sector agrario español)



La ejecutiva comunitaria ha dejado muy claro que el acuerdo sigue adelante y que el CETA es más que un acuerdo. Porque es el modelo que protege las inversiones extranjeras, mundializando la precariedad y la desigualdad, es la oportunidad para que las grandes multinacionales europeas y canadienses (más del 76% son estadounidenses) consigan un mercado de 500 millones de consumidores, la desregulación de los mercados y la posibilidad de controlar la legislación de los mismos a través de las demandas arbitrales y de su participación en los comités reguladores previstos en el tratado. 

Mientras la ciudadanía y los consumidores de este gran mercado son los grandes olvidadosde este tipo de acuerdos económicos, que los ningunea tanto en la negociación de los mismos como en su ejecución. Olvido premeditado, a favor de los grandes grupos empresariales que se ven premiados con la reducción del riesgo y el mayor acceso a los factores de producción, materias primas y mano de obra barata.

Pero el CETA se ha de parar, y ha de ser el Tribunal de Justicia de la UE con un dictamen de incompatibilidad del ICS con las normas europeas (lo que reabriría las negociaciones del CETA), o también, con la no ratificación de algunos de los parlamentos regionales y nacionales europeos del tratado (si soporta todas las presiones a las que se verá sometido). 

Además, la aplicación del CETA se podría suspender durante el procedimiento de ratificación si así lo decide la UE, pero sólo podrán abandonar el CETA de forma unilateral Alemania, Austria y Polonia, porque así lo negociaron al firma el CETA.

No obstante, en caso de que el CETA sea bendecido por el TJ de la UE y ratificado por todos los parlamentos entrará en vigor en su totalidad, y para abandonarlo será necesario un acuerdo por unanimidad de todos estados miembros de la unión. Y en el caso de que alguno de los estados quisiera abandonar el CETA en solitario, deberá abandonar la UE.

En el caso de que la UE decidiera de forma unánime abandonar el CETA, algunas de sus disposiciones mantendrán su vigencia, como ocurre con el sistema de arbitraje (ICS) que podrá ser utilizado durante los 20 años que siguen a su resolución para proteger las inversiones realizadas durante el período de vigencia del tratado (Art. 30.9.2)

Es una lástima que la ejecutiva comunitaria europea no garantice con la misma vehemencia los derechos humanos.

#stopCETA.

Escrito por Sandra Soutto,

Economista y miembro de ATTAC PV

29 d’octubre del 2016

¿Cómo, que el CETA ya está aprobado?





Artículo escrito por David Hervás
ATTAC Castello·Viernes, 28 de octubre de 2016

Los medios siguen vendiendo que Bélgica ha aprobado el CETA y el pescado ya está vendido, pues el tratado por fin ha superado el último obstáculo que se ha puesto en su camino. Sin embargo, la realidad es muy distinta, ya que estamos aún en la primera fase de la aprobación.

El proceso de aprobación se inicia con el voto favorable por unanimidad del Consejo Europeo (Consilium para los amigos). El Consejo Europeo está compuesto por los jefes de Estado o de Gobierno de los 28 Estados Miembros de la UE, el presidente del Consejo Europeo (Donald Tusk) y el presidente de la Comisión Europea (Jean-Claude Juncker).

El voto estaba previsto para el jueves 27 de octubre para hacer coincidir este acto con el primer aniversario de la victoria electoral de Justin Trudeau, el mediático primer ministro canadiense, que iba acudir al evento con su mejor sonrisa a sacarse una bonita foto para su colección.

Para poder dar su voto favorable, el primer ministro del Reino de Bélgica necesitaba la autorización de los parlamentos regionales, pues Bélgica es un estado federal. Para que veáis la diferencia entre un Estado Federal y un “Estado de las Autonomías”: el gobierno en funciones del Reino de España ha dado el permiso a Mariano Rajoy, presidente en funciones, sin preguntar a nadie, ni siquiera al Congreso de los Diputados.

Pues bien, el parlamento de Valonia ha obtenido de los demás parlamentos regionales belgas y del gobierno federal unas condiciones que se habrán de cumplir en el momento en que se tenga que ratificar el CETA por los parlamentos de los Estados Miembros. Y aquí es donde meten la pata hasta la entrepierna los medios de comunicación, pues esta aprobación está prevista para ... ¡¡el año que viene!!

El año que viene, sí, porque después del Consejo de Europa, el tratado ha de ser ratificado por el Europarlamento, por mayoría. Y después se inicia la ratificación por los parlamentos de los 28 Estados Miembros, y como Bélgica es un estado federal, es necesaria la aprobación de los parlamentos regionales.

La aprobación del CETA va a tener tantos capítulos que se puede comparar a una telenovela, como muy acertadamente ha señalado el activista Tom Kucharz. En estos momentos el parlamento de Valonia ya ha dado su respaldo (por el momento) al CETA, pero condicionado al documento acordado entre el gobierno federal belga y los gobiernos regionales el jueves pasado.

Ahora mismo el culebrón se puede complicar en el Consejo Europeo si Canadá y o alguno de los Estados Miembros manifiestan su oposición a las condiciones del "acuerdo belga". Dado que dichas condiciones no se pueden cumplir a estas alturas, ya que el tratado está cerrado, lo más probable es que miren para otro lado, puesto que lo que ha de aprobar el Consejo es el texto del CETA, no el “acuerdo belga”.

En el Europarlamento, dada la mayoría existente (muy variada: hay liberales, neoliberales y ordoliberales), no se prevén problemas para ratificar el CETA.
Luego vendrán las ratificaciones nacionales (con 38 parlamentos entre los nacionales y los regionales), y es en este momento cuando los parlamentos de Valonia y de la región de Bruselas pueden tumbar el CETA, porque entonces podrán exigir que se cumplan las condiciones del acuerdo "acuerdo belga", y como no se habrán incorporado al texto del CETA, Bélgica no podrá ratificarlo.
Y si no lo ratifica uno sólo de los Estados Miembros, el CETA no puede ser aprobado, y colorín colorado este cuento no ha terminado.

ANEXO: TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL DEL "ACUERDO BELGA":

22 de febrer del 2016

280 organizaciones de Europa, Canadá y EEUU denuncian la inclusión de privilegios a los inversores extranjeros en TTIP



Ante la duodécima ronda de negociaciones del TTIP, 280 organizaciones de la sociedad civil europea, con el apoyo de grupos canadienses y de los EE.UU., han reclamado a la Comisión Europea y al Representante de Comercio de los EE.UU. la eliminación del Mecanismo de Resolución de Disputas entre Inversores Extranjeros y Estados (ISDS), y también, la eliminación de su sustituto, el llamado Sistema de Tribunal del Inversor (el ICS), del TTIP, del CETA y de cualquier otro tratado de comercio. Esta cuestión vuelve a la mesa de negociaciones después de un compás de espera de dos años.

Los firmantes de esta declaración condenan 'la redenominación' de la Comisión Europea del viejo ISDS, ya que el ICS también confiere un enorme poder para sancionar a los gobiernos nacionales cuando legislen con la intención de proteger la salud pública, el medio ambiente y la sociedad.

Las principales preocupaciones que motivaron a 145.000 encuestados a decir no al ISDS en la consulta abierta por la Comisión Europea sobre el TTIP permanecen sin resolver con el ICS: 

·  Tanto el ISDS como el ICS dan derechos exclusivos a los inversores extranjeros discriminando a los inversores nacionales y a la ciudadanía, sin que se haya demostrado que esto beneficie a la sociedad en su conjunto.

·  Tanto el ISDS como el ICS pueden forzar a los gobiernos a gastar miles de millones de euros de los contribuyentes para compensar a los inversores extranjeros por decisiones gubernamentales e incluso sentencias judiciales tomadas en beneficio de la salud pública, de los trabajadores, del medio ambiente y de cualquier otra política de interés público. Ni el ISDS ni el ICS permiten que prevalezca el interés público sobre el privado.

·   Ni el ISDS ni el ICS están sometidos a principios democráticos ni a control público, ni tampoco los parlamentos podrán legislar en contra de las decisiones que adopten a través de estos mecanismos.

· Tanto el ISDS como el ICS socavan la jurisdicción de los tribunales de los estados europeos, ya que los inversores extranjeros pueden saltárselo.

·  Ni el ISDS ni el ICS  tienen en cuenta que los sistemas legales europeos, canadiense y de los EE.UU. son perfectamente capaces de resolver las disputas con los inversores extranjeros aplicando las mismas leyes que se aplican al resto de la sociedad.

Fundamentalmente, el ICS es peor para los Estados miembros que la actual práctica impuesta por los tratados de inversión, de los cuales un Estado miembro puede retirarse, no afectando al resto de la Unión Europea, para la cual seguiría siendo vigente el tratado. Con el TTIP y con el CETA esto no sería posible para un Estado miembro, a no ser que decida abandonar la Unión Europea. 

Si se firma el TTIP, el mecanismo de resolución de disputas entre inversor extranjero y Estado (ISDS/ICS) permitirá que, entre 47,000 y 51,495 filiales estadounidenses en Europa ataquen las políticas sociales de la UE y de sus estados miembros.







LISTA DE ORGANIZACIONES ADHERIDAS:
 https://drive.google.com/folderview?id=0B5yvo-v5WdmrZGREbVB6UUo1Mk0&usp=sharing

22 de setembre del 2014

DOBLE AMENAZA: EL CETA Y EL TTIP

ENGLISH    Flag of the United Kingdom.svg                                                  Ελληνική    Flag of Greece.svg    

por David Hervás.


El Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones, conocido por las siglas TTIP[1] empieza ser conocido por la opinión pública, sobre todo gracias a la campaña ciudadana[2] que se ha puesto en marcha en su contra y por la difusión de artículos[3] y declaraciones[4] de representantes de la izquierda política parlamentaria. Sin embargo, el estreno ante los medios de comunicaciones de las negociaciones que se remontan a noviembre de 2011 se produce en el Discurso del Estado de la Unión[5] pronunciado por Barack Obama del 12 de febrero de 2013. En dicho discurso el inquilino de la Casa Blanca expresa su intención de impulsar dos acuerdos regionales de comercio, uno con los países a ambos lados del Pacífico (TPP o Trans-Pacific Partnership) y otro con la Unión Europea.

Ante este anuncio de inmediato se organizan campañas contra ambos acuerdos y ya el  17 de marzo de 2013 anunciamos en las páginas de este blog el nacimiento de una campaña[6] contra el TTIP, que entonces aún era conocido como TAFTA[7].

Porqué el TTIP no es un simple Tratado de Libre Comercio

El TTIP no es sólo un tratado arancelario. Si lo fuera sería prácticamente inútil, ya que las tarifas arancelarias entre la UE y los EE.UU. ya son muy bajas, salvo en el sector agrícola donde son mayores que la media.

El TTIP se llama tratado de inversiones porque pretende acordar una regulación para proteger las inversiones que las empresas extranjeras hacen en un país.  Es decir, para proteger el dinero que invierten las empresas multinacionales.

Los objetivos del TTIP son:

1º Lograr la convergencia regulatoria: las normas de comercio e inversión de los EE.UU. y Europa han de armonizarse. Dado que se considera que dichas normas son barreras no arancelarias, se pretende armonizarlas a la baja, para maximizar los beneficios de las empresas. Esto es lo que han pedido los negociadores:

-La Unión Europea ha pedido la derogación de la regulación bancaria, la Ley Dodd-Frank que tanto costó aprobar a la administración Obama y que está diseñada para evitar los abusos que provocaron las quiebras de los bancos de inversión de Wall Street que fueron la espoleta de la crisis en 2008. Quien más presiona es el gobierno del Reino Unido y el de Alemania, actuando de defensores de la City y de Frankfurt respectivamente. Por el momento EE.UU. se ha negado, pese a las presiones de Wall Street.[8]

-Los EE.UU. quieren incluir la normativa laboral. Hay que recordar que el mercado laboral americano está desregulado, que los EE.UU. no han firmado 6 de los 8 convenios de la Organización Internacional del Trabajo. Además, en 24 estados norteamericanos rigen las llamadas leyes right-to-work que prohíben los convenios colectivos.

-Asimismo, los norteamericanos quieren la autorización del cultivo y del consumo humano de organismos genéticamente modificados (transgénicos) y la eliminación de la obligación de informar de su presencia en las etiquetas de los productos.

-Los EE.UU. quieren levantar las prohibiciones, moratorias o restricciones sobre la fracturación hidráulica (fracking).

-Las empresas norteamericanas quieren la derogación de la normativa REACH[9] sobre uso de productos químicos tóxicos, y así como el abandono del Principio de Precaución[10] europeo que permite impedir la distribución de productos que puedan entrañar un peligro para la salud o incluso proceder a su retirada del mercado, en caso de que los datos científicos no permitan delimitar los riesgos para la salud humana, animal o vegetal, o para el medio ambiente.

-Las Big Pharma[11], quieren conseguir de Europa el alargamiento de la duración de las patentes, limitar o eliminar la potestad de los gobiernos de fijar los precios de los medicamentos y limitar la transparencia de los ensayos clínicos[12].

-En el sector agrícola, además de la rebaja de los aranceles, los EE.UU. solicitan la eliminación de las Denominaciones de Origen Protegidas y las Indicaciones Geográficas Protegidas[13] porque dicen que impiden a las empresa americanas producir, por ejemplo, vino de Rioja o queso de Roquefort[14].

-Determinadas prácticas muy discutidas de la industria agroalimentaria norteamericana, inadmisibles en Europa, verán levantada su prohibición, en virtud de la “convergencia regulatoria”: carne bovina de reses tratadas con hormonas de crecimiento (cuyo consumo se relaciona con el cáncer en humanos), aves bañadas en cloro (prohibido en la UE desde 1997), alimentos contaminados con pesticidas.

-Además, los controles europeos sobre los disruptores endocrinos[15] que actualmente bloquean el 40% de las exportaciones de alimentos norteamericanos[16] están sobre la mesa de negociaciones.

2º Afianzar la liberalización de los mercados de servicios. Este es un eufemismo que suena muy bien, pero que empieza a sonar muy mal cuando se entra en detalle de las aspiraciones de los negociadores:

-Apertura a las multinacionales[17] de la contratación de las administraciones públicas.

-Privatización del suministro de agua potable, que interesa tanto a las multinacionales europeas como a las norteamericanas.

-Los norteamericanos han confirmado su intención de negociar la apertura de los servicios públicos de sanidad y educación, aprovechando la demencia privatizadora que afecta a los gobiernos europeos.

-No sólo los americanos quieren sacar tajada, pues la Unión Europea pretende eliminar las disposiciones Buy American de ciudades, condados y estados de EE.UU., que favorecen los empleos locales en la contratación de las administraciones públicas.

3º La privacidad está amenazada porque se está intentando aprobar el ACTA por la puerta trasera.

El Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación, conocido como ACTA[18], era un acuerdo multilateral voluntario destinado a proteger la propiedad intelectual, combatir la falsificación de bienes, los medicamentos genéricos y la piratería en Internet. Para ello, este acuerdo aumentaría la vigilancia fronteriza y obligaría a los Proveedores de Servicios de Internet a vigilar todos los paquetes de datos que fueran cargados o descargados desde Internet. El usuario infractor podría ser sancionado con multas, con la pérdida del derecho a la conexión a la red, o con penas de prisión.

El ACTA fue rechazado por el Parlamento Europeo el 4 de julio de 2012, por 478 votos en contra y tan solo 39 miserables votos a favor. Sin embargo, se teme que a cambio de dejar entrar a operadores europeos en mercados como el de internet, dominado por  multinacionales norteamericanas, se ponga en la mesa de negociación la privacidad de internet, siendo claro que por el lado americano la MPAA (Asociación de la Industria Cinematográfica) y la RIAA (Asociación de la Industria Discográfica) presionarán por sus intereses.

Es evidente que negociar el tráfico transatlántico de datos pone en desventaja a los europeos en cuanto a la privacidad de sus datos, ya que en EE.UU. no hay ninguna ley que proteja la privacidad de los datos, mientras que la Directiva Europea de Protección de Datos solo permite transferir datos a un país tercero si este garantiza su privacidad.

4. Introducir un marco jurídico para las relaciones entre estado u empresas que socava los principios de la democracia.

Desde el principio el TTIP prevé la inclusión de un Mecanismo para la Resolución de Disputas entre Inversores Extranjeros y Estados o ISDS[19] que permitirá a las multinacionales demandar a un Estado soberano ante un Tribunal de Arbitraje Internacional si considera que una nueva Ley perjudica sus intereses económicos en el país en cuestión. Estos tribunales, que están al margen de la justicia europea o internacional e integrados por abogados de firmas privadas, suelen condenar a los países a pagar sumas desorbitadas por promulgar leyes, sanitarias sociales o medioambientales que “perjudican” los “beneficios futuros”[20] que las empresas esperaban obtener. Sus sentencias son inapelables.

Esto significa que se pone un precio a la soberanía nacional, precio que hay que pagar a las empresas multinacionales. Los Estados pueden aprobar las leyes que quieran, incluso con rango constitucional, pero han de indemnizar a los inversores extranjeros que sostengan que pueden dejar de ganar dinero por culpa de esas leyes[21]. Muchas veces empresas nacionales han abierto sucursales en un país firmante de un Tratado para así poder demandar a su propio gobierno[22].

Por todo ello, las reclamaciones contra los estados se han convertido en un negocio para las multinacionales y también para las firmas de abogados especializadas en este tipo de pleitos[23].

Para evitar los pleitos, se quiere introducir un mecanismo que también socava los principios de la democracia: el Consejo de Cooperación Regulatoria. Dicho consejo efectuaría un control previo de la legislación que vayan a aprobar los Parlamentos, y estaría formado por un funcionario en nombre  del Comisario de Comercio, otro en nombre del Representante de Comercio de los EE.UU., un representante empresarial norteamericano y en representante empresarial europeo. Su misión es hacer converger las legislaciones.

Ante la inquietud generada, la Comisión Europea anunció en enero de 2014 una consulta ciudadana sobre el ISDS, pero la experiencia de otras consultas hacía sospechar que se trataba de una cortina de humo[24]. Los hechos posteriores demuestran lo acertado de dicha sospecha: 

1 El 23 de julio de 2014 se ratificó por el Parlamento Europeo un Reglamento sobre la responsabilidad financiera relacionada con los tribunales de resolución de litigios entre inversores y Estados, que entró en vigor el 17 de septiembre de 2014. Esto se ha hecho para evitar que algún estado miembro alegue que no puede introducirse el ISDS en algún Tratado de los que están negociando porque no se ha regulado previamente, como desarrollo necesario del Tratado de Lisboa[25]. 

2  El 10 de septiembre de 2014 la Comisión Europea rechazó la inscripción de una Iniciativa Ciudadana Europea para le recogida de firmas contra la inclusión del ISDS y la cooperación regulatoria en el TTIP y otros tratados.