La tasa se eleva hasta el 24,6% del PIB, casi siete puntos más que en 2008.
Se ensancha la brecha de fraude entre provincias y Madrid se desmarca por el “efecto capital”.
La
economía sumergida suma y sigue. Su tamaño aumentó en 60.000 millones
de euros durante la crisis, hasta situarse en el 24,6% del PIB al cierre
de 2012, lo que supone más de 253.000 millones de euros ocultos, según
recoge el informe La economía sumergida pasa factura. El avance del fraude en España durante la crisis*,
presentado 29 de enero de 2014 por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) y
dirigido por el profesor Jordi Sardà de la Universitat Rovira i Virgili.
Según
se desprende de este estudio, el volumen de la actividad económica en
negro aumentó de media unos 15.000 millones de euros anuales desde el
inicio de la crisis en 2008, cuando la tasa de economía sumergida se
situó en el 17,8% del PIB. Sin embargo, en 2009, considerado como el
momento más duro de la recesión, el dinero oculto se disparó en más de
27.000 millones de euros, tanto como los dos ejercicios siguientes
juntos.
Este importante incremento se debió en gran medida al efecto “arrastre” provocado por el ‘boom’ inmobiliario, ya
que en los años previos logró crear una gran dependencia de la economía
española ligada a este sector y que fue imposible de cortar por lo sano
en los primeros momentos de la crisis económica y financiera.
Al tsunami del ladrillo le siguieron otras causas que influyeron de modo decisivo en el aumento del fraude, como el espectacular repunte del paro–triplicándose
la tasa de desempleo hasta el 26% de la población activa a finales de
2012–, las subidas de impuestos que no fueron acompañadas por un
eficiente control tributario y la multiplicación de casos de corrupción
política y empresarial.
Además, a estos factores se sumó uno transversal, que es el masivo uso de billetes de 500 euros en
nuestro país, que representa el 73,7% del efectivo en circulación y el
14% del valor de todos los billetes de 500 que se manejan en la zona
euro. Estos billetes son el instrumento preferido por los defraudadores
para saldar operaciones al margen del fisco.

