16 d’octubre del 2014

ATTAC FRANCE SOBRE EL PREMI DIT "NOBEL" CONCEDIT A JEAN TIROLE

 Attac France,  a 13 d'octubre de 2014


ESPAÑOL                                                             FRANÇAIS https://es.santandertrade.com/commun/images/atlas/drapeaux/drapeau_france.gif



El "premi del Banc de Suècia en Ciències Econòmiques en honor d'Alfred Nobel" equivocadament anomenat Premi Nobel d'Economia, ha estat concedit al francès Jean Tirole. Mentre una allau de comentaris positius en la forma de "cloqueig" es propaga pels mitjans de comunicació, Attac lamenta aquesta decisió que està en línia amb els  premis concedits a Hayek, Friedman i altres economistes neoliberals en gran part responsables de la crisi actual.

Anunciat com "un dels economistes més influents del nostre temps" pel Banc de Suècia, Jean Tirole és recompensat per "el seu anàlisi del poder de mercat" i les seves recomanacions per a la desregulació en els camps de la indústria, les finances i el treball.

Així, Jean Tirole, del que es pot esperar que el nou ministre d'Economia Emmanuel Macron és un fervent admirador, proposa una reforma del mercat de treball, en la que una de les mesures ha de ser alleugerir el Codi de Treball i, en particular, eliminar els contractes de duració indeterminada (CDI).

Això no és tot: Jean Tirole ha estat durant molt temps un ferm partidari d'un mercat mundial per als permisos d'emissió de gasos d'efecte hivernacle. Preu i competència han de ser, doncs, els principals instruments utilitzats per limitar les emissions. No obstant això, el mercat europeu del carboni és un rotund fracàs, així com un nou teatre de l'especulació!

En l'àrea de les finances, Tirole s'ha destacat amb un enfocament - basat en la teoria de jocs i la informació – segons el qual l'estabilitat del mercat es pot obtenir a través de la transparència de la informació i la competència en el mercat. Ignorant la naturalesa inherentment inestable dels mercats, Jean Tirole ha recolzat les polítiques de desregulació financera i ha animat els reguladors a passar per alt la necessitat d'una regulació global de les finances.

El caràcter global i sistèmic de la crisi ha demostrat que això va ser un error tràgic ... demostrant així el caràcter inadequat i perillós dels anàlisis de Jean Tirole i de la corrent de pensament que ell representa: un neoliberalisme dogmàtic per al que que la funció econòmica essencial del govern és estendre la lògica dels mercats en tots els àmbits de la vida social.

Traducció:  David Hervás

5 d’octubre del 2014

SERVICIOS PÚBLICOS, RENTA BÁSICA Y SU FINANCIACIÓN.



Sandra Soutto.

La Renta Básica es el tema que tiene ocupada a tertulias, media, políticos, pensadores de distintas disciplinas y ciudadanos, en las que parece haberse alcanzado el consenso en cuanto a que es una buena medida para luchar contra la pobreza, la precariedad laboral y el desempleo.

Mientras tanto, y gracias a las políticas económicas aplicadas por los últimos gobiernos de España, nuestro estado del bienestar se diluye entre privatizaciones y externalización de servicios. Vamos perdiendo salud, educación, pensiones, la gestión del agua y diversos servicios de los que hasta ahora podían disfrutar ricos y pobres, cualquiera que lo necesitara. Sí, tal como lo digo, todos sin distinción. Los servicios públicos siempre han sido la mejor herramienta de redistribución del ingreso, y una buena herramienta de distribución de los recursos entre la ciudadanía, siendo su meta proporcionar una satisfacción digna de las necesidades, sin desincentivar el trabajo y sin impedir nadie el acceso a los mismos servicios ofrecidos por el mercado. Y, en general, todos estamos de acuerdo en que los servicios públicos deben ser financiados por el Estado, a través de los impuestos que debe asumir la ciudadanía en función de las capacidades de cada uno.

De pronto, parece que nos hemos cansado de luchar por nuestro estado del bienestar, por nuestros servicios públicos, para abrazar una ilusión, una esperanza o, tal vez, una promesa. ¿Qué nos esta pasando? ¿Nos hemos rendido? ¿Es que la renta básica en dinero nos va a permitir cubrir las necesidades que satisfacen los servicios públicos perdidos o por perder?

Tal vez, recurriendo a la herencia cultural judeocristiana y grecolatina que fundamenta nuestra civilización occidental, encontremos pistas para pensar en el significado de una renta en dinero. Recordemos, que en el paraíso Adán y Eva no trabajaban, pero Dios nunca les dio una renta básica en dinero, sino bienes y servicios ("Hizo Yavé germinar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y apetitosos para comer" Génesis 2,9), y como nunca caían enfermos ni necesitaban educación ni vivienda, ni ropa, no necesitaban dinero.

Hesiodo describe la Edad de Oro en su obra “Los trabajos y los días”, en la que los primeros humanos vivían sin preocupaciones ni trabajo, comían solamente bellotas, frutos silvestres y la miel que destilaban lo árboles, nunca envejecían, bailaban y reían mucho. No necesitaban en la Edad de Oro, pues, ni oro ni dinero.

En ninguno de estos paraísos perdidos los dioses ofrecieron dinero a los humanos para garantizarle una existencia placentera y feliz. Por ello, todas las sociedades han soñado con paraísos como los antes descritos: paraísos sin dinero. Es decir, la búsqueda de la felicidad eterna no incluía el dinero. Entonces, por qué no nos planteamos una renta básica universal en servicios públicos, que nos permita recuperar el estado de bienestar, renacionalizando los servicios privatizados, y garantizando a toda la población la satisfacción de las necesidades básicas, para que puedan tener una vida digna. De esta manera, evitaríamos la mercantilización de los servicios públicos, propósito de las políticas neoliberales. Recordemos algunas de las leyendas de nuestras pancartas exhibidas en recientes movilizaciones: “sanidad publica de todos para todos”; “las pensiones no están en venta”; “yo sí, sanidad universal”; “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”; “la educación es un derecho, no un privilegio”; “la educación no se vende, se defiende”.... Lo teníamos muy claro, no podíamos dejar que nuestros servicios públicos cayeran en manos del mercado, no podíamos permitir que transformaran en mercancía nuestra salud, ni la educación, ni las pensiones, ni el agua. Ni tan solo caer en la trampa neoliberal de afirmar que los servicios seguían siendo públicos y lo que se privatiza es la gestión.

Es el momento de preguntarnos si al dar una renta básica en dinero, ¿no estamos dejando en manos del mercado y al servicio del capital, todo aquello por lo que hemos estado luchando?. ¿Vamos a permitir que los recursos destinados a una renta básica acaben alimentando más burbujas y que siga aumentando la desigualdad y la pobreza?

2 d’octubre del 2014

Se acerca otra recesión… antes de lo que piensas


por Philip Pilkington *                                                                             ENGLISH    Flag of the United Kingdom.svg   

El consenso actual entre los políticos y comentaristas estadounidenses, incluyendo a la president a de la Reserva Federal Janet Yellen, es que la recuperación económica de Estados Unidos está en marcha. Un estudio reciente de la Reserva Federal de Estados Unidos ha mostrado un sólido crecimiento de la economía estadounidense, lo que llevó a algunos economistas a manifestar su inquietud por una recuperación demasiado rápida y los riesgos resultantes de inflación

Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta evaluación. Una firma en particular, el Jerome Levy Forecasting Center, una consultora económica con sede en Nueva York, advirtió que la economía mundial podría sumergirse en otra recesión en 2015 que podría llevarse a la economía de Estados Unidos por delante. Es difícil no tomar esta previsión en serio. Los economistas de Levy, que utilizan el modelo de previsión dePerspectiva de Beneficios desarrollado por Jerome Levy en 1908, han predicho con precisión cada evento financiero importante en las últimas décadas, incluyendo la crisis financiera de 2008, que muchos economistas ortodoxos dijeron que era imprevisible

El Centro Levy afirma que los políticos y comentaristas no están prestando atención a una tendencia clave en la economía mundial: la caída de los gastos de inversión en las economías de mercado emergentes. El siguiente cuadro del Centro de Levy muestra los gastos de inversión agregados de los mercados emergentes.

FORMACIÓN DE CAPITAL BRUTA EN LOS MERCADOS EMERGENTES:



22 de setembre del 2014

DOBLE AMENAZA: EL CETA Y EL TTIP

ENGLISH    Flag of the United Kingdom.svg                                                  Ελληνική    Flag of Greece.svg    

por David Hervás.


El Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones, conocido por las siglas TTIP[1] empieza ser conocido por la opinión pública, sobre todo gracias a la campaña ciudadana[2] que se ha puesto en marcha en su contra y por la difusión de artículos[3] y declaraciones[4] de representantes de la izquierda política parlamentaria. Sin embargo, el estreno ante los medios de comunicaciones de las negociaciones que se remontan a noviembre de 2011 se produce en el Discurso del Estado de la Unión[5] pronunciado por Barack Obama del 12 de febrero de 2013. En dicho discurso el inquilino de la Casa Blanca expresa su intención de impulsar dos acuerdos regionales de comercio, uno con los países a ambos lados del Pacífico (TPP o Trans-Pacific Partnership) y otro con la Unión Europea.

Ante este anuncio de inmediato se organizan campañas contra ambos acuerdos y ya el  17 de marzo de 2013 anunciamos en las páginas de este blog el nacimiento de una campaña[6] contra el TTIP, que entonces aún era conocido como TAFTA[7].

Porqué el TTIP no es un simple Tratado de Libre Comercio

El TTIP no es sólo un tratado arancelario. Si lo fuera sería prácticamente inútil, ya que las tarifas arancelarias entre la UE y los EE.UU. ya son muy bajas, salvo en el sector agrícola donde son mayores que la media.

El TTIP se llama tratado de inversiones porque pretende acordar una regulación para proteger las inversiones que las empresas extranjeras hacen en un país.  Es decir, para proteger el dinero que invierten las empresas multinacionales.

Los objetivos del TTIP son:

1º Lograr la convergencia regulatoria: las normas de comercio e inversión de los EE.UU. y Europa han de armonizarse. Dado que se considera que dichas normas son barreras no arancelarias, se pretende armonizarlas a la baja, para maximizar los beneficios de las empresas. Esto es lo que han pedido los negociadores:

-La Unión Europea ha pedido la derogación de la regulación bancaria, la Ley Dodd-Frank que tanto costó aprobar a la administración Obama y que está diseñada para evitar los abusos que provocaron las quiebras de los bancos de inversión de Wall Street que fueron la espoleta de la crisis en 2008. Quien más presiona es el gobierno del Reino Unido y el de Alemania, actuando de defensores de la City y de Frankfurt respectivamente. Por el momento EE.UU. se ha negado, pese a las presiones de Wall Street.[8]

-Los EE.UU. quieren incluir la normativa laboral. Hay que recordar que el mercado laboral americano está desregulado, que los EE.UU. no han firmado 6 de los 8 convenios de la Organización Internacional del Trabajo. Además, en 24 estados norteamericanos rigen las llamadas leyes right-to-work que prohíben los convenios colectivos.

-Asimismo, los norteamericanos quieren la autorización del cultivo y del consumo humano de organismos genéticamente modificados (transgénicos) y la eliminación de la obligación de informar de su presencia en las etiquetas de los productos.

-Los EE.UU. quieren levantar las prohibiciones, moratorias o restricciones sobre la fracturación hidráulica (fracking).

-Las empresas norteamericanas quieren la derogación de la normativa REACH[9] sobre uso de productos químicos tóxicos, y así como el abandono del Principio de Precaución[10] europeo que permite impedir la distribución de productos que puedan entrañar un peligro para la salud o incluso proceder a su retirada del mercado, en caso de que los datos científicos no permitan delimitar los riesgos para la salud humana, animal o vegetal, o para el medio ambiente.

-Las Big Pharma[11], quieren conseguir de Europa el alargamiento de la duración de las patentes, limitar o eliminar la potestad de los gobiernos de fijar los precios de los medicamentos y limitar la transparencia de los ensayos clínicos[12].

-En el sector agrícola, además de la rebaja de los aranceles, los EE.UU. solicitan la eliminación de las Denominaciones de Origen Protegidas y las Indicaciones Geográficas Protegidas[13] porque dicen que impiden a las empresa americanas producir, por ejemplo, vino de Rioja o queso de Roquefort[14].

-Determinadas prácticas muy discutidas de la industria agroalimentaria norteamericana, inadmisibles en Europa, verán levantada su prohibición, en virtud de la “convergencia regulatoria”: carne bovina de reses tratadas con hormonas de crecimiento (cuyo consumo se relaciona con el cáncer en humanos), aves bañadas en cloro (prohibido en la UE desde 1997), alimentos contaminados con pesticidas.

-Además, los controles europeos sobre los disruptores endocrinos[15] que actualmente bloquean el 40% de las exportaciones de alimentos norteamericanos[16] están sobre la mesa de negociaciones.

2º Afianzar la liberalización de los mercados de servicios. Este es un eufemismo que suena muy bien, pero que empieza a sonar muy mal cuando se entra en detalle de las aspiraciones de los negociadores:

-Apertura a las multinacionales[17] de la contratación de las administraciones públicas.

-Privatización del suministro de agua potable, que interesa tanto a las multinacionales europeas como a las norteamericanas.

-Los norteamericanos han confirmado su intención de negociar la apertura de los servicios públicos de sanidad y educación, aprovechando la demencia privatizadora que afecta a los gobiernos europeos.

-No sólo los americanos quieren sacar tajada, pues la Unión Europea pretende eliminar las disposiciones Buy American de ciudades, condados y estados de EE.UU., que favorecen los empleos locales en la contratación de las administraciones públicas.

3º La privacidad está amenazada porque se está intentando aprobar el ACTA por la puerta trasera.

El Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación, conocido como ACTA[18], era un acuerdo multilateral voluntario destinado a proteger la propiedad intelectual, combatir la falsificación de bienes, los medicamentos genéricos y la piratería en Internet. Para ello, este acuerdo aumentaría la vigilancia fronteriza y obligaría a los Proveedores de Servicios de Internet a vigilar todos los paquetes de datos que fueran cargados o descargados desde Internet. El usuario infractor podría ser sancionado con multas, con la pérdida del derecho a la conexión a la red, o con penas de prisión.

El ACTA fue rechazado por el Parlamento Europeo el 4 de julio de 2012, por 478 votos en contra y tan solo 39 miserables votos a favor. Sin embargo, se teme que a cambio de dejar entrar a operadores europeos en mercados como el de internet, dominado por  multinacionales norteamericanas, se ponga en la mesa de negociación la privacidad de internet, siendo claro que por el lado americano la MPAA (Asociación de la Industria Cinematográfica) y la RIAA (Asociación de la Industria Discográfica) presionarán por sus intereses.

Es evidente que negociar el tráfico transatlántico de datos pone en desventaja a los europeos en cuanto a la privacidad de sus datos, ya que en EE.UU. no hay ninguna ley que proteja la privacidad de los datos, mientras que la Directiva Europea de Protección de Datos solo permite transferir datos a un país tercero si este garantiza su privacidad.

4. Introducir un marco jurídico para las relaciones entre estado u empresas que socava los principios de la democracia.

Desde el principio el TTIP prevé la inclusión de un Mecanismo para la Resolución de Disputas entre Inversores Extranjeros y Estados o ISDS[19] que permitirá a las multinacionales demandar a un Estado soberano ante un Tribunal de Arbitraje Internacional si considera que una nueva Ley perjudica sus intereses económicos en el país en cuestión. Estos tribunales, que están al margen de la justicia europea o internacional e integrados por abogados de firmas privadas, suelen condenar a los países a pagar sumas desorbitadas por promulgar leyes, sanitarias sociales o medioambientales que “perjudican” los “beneficios futuros”[20] que las empresas esperaban obtener. Sus sentencias son inapelables.

Esto significa que se pone un precio a la soberanía nacional, precio que hay que pagar a las empresas multinacionales. Los Estados pueden aprobar las leyes que quieran, incluso con rango constitucional, pero han de indemnizar a los inversores extranjeros que sostengan que pueden dejar de ganar dinero por culpa de esas leyes[21]. Muchas veces empresas nacionales han abierto sucursales en un país firmante de un Tratado para así poder demandar a su propio gobierno[22].

Por todo ello, las reclamaciones contra los estados se han convertido en un negocio para las multinacionales y también para las firmas de abogados especializadas en este tipo de pleitos[23].

Para evitar los pleitos, se quiere introducir un mecanismo que también socava los principios de la democracia: el Consejo de Cooperación Regulatoria. Dicho consejo efectuaría un control previo de la legislación que vayan a aprobar los Parlamentos, y estaría formado por un funcionario en nombre  del Comisario de Comercio, otro en nombre del Representante de Comercio de los EE.UU., un representante empresarial norteamericano y en representante empresarial europeo. Su misión es hacer converger las legislaciones.

Ante la inquietud generada, la Comisión Europea anunció en enero de 2014 una consulta ciudadana sobre el ISDS, pero la experiencia de otras consultas hacía sospechar que se trataba de una cortina de humo[24]. Los hechos posteriores demuestran lo acertado de dicha sospecha: 

1 El 23 de julio de 2014 se ratificó por el Parlamento Europeo un Reglamento sobre la responsabilidad financiera relacionada con los tribunales de resolución de litigios entre inversores y Estados, que entró en vigor el 17 de septiembre de 2014. Esto se ha hecho para evitar que algún estado miembro alegue que no puede introducirse el ISDS en algún Tratado de los que están negociando porque no se ha regulado previamente, como desarrollo necesario del Tratado de Lisboa[25]. 

2  El 10 de septiembre de 2014 la Comisión Europea rechazó la inscripción de una Iniciativa Ciudadana Europea para le recogida de firmas contra la inclusión del ISDS y la cooperación regulatoria en el TTIP y otros tratados.

14 de setembre del 2014

ECONOMÍA DE LA FELICIDAD



















Hasta los más ortodoxos defensores de la economía capitalista de mercado elaboran índices de bienestar alternativos al PIB. Fuente: The Economist



















CARLOS JAVIER BUGALLO SALOMÓN
Licenciado en Geografía e Historia

Diplomado en Estudios Avanzados en Economía

 
Los economistas académicos tienen dos formas de considerar la utilidad que proporcionan los bienes y servicios económicos. Una es la medida del grado de satisfacción de los deseos o preferencias; y la otra como felicidad, que es el enfoque fundado por Bentham en el siglo XIX, con su ‘cálculo de felicidad’, en el cual de suman los placeres y se sustraen las penas.1



En cuanto a la felicidad, siempre ha estado entre los grandes objetivos de la humanidad. Los más tempranos mitos de la humanidad, el mito del paraíso y el de la edad de oro, diseñan un estado feliz.2 Y ya en la época contemporánea, se ha considerado que promover la felicidad es una de las principales exigencias éticas que el individuo demandará a la sociedad y al Estado. Incluso se llega a hablar de la felicidad como underecho establecido’. Así, en el preámbulo de la Declaración de Independencia de los EstadosUnidos (4 julio 1776), la búsqueda de la felicidad figuró entre los derechos inalienables del hombre, entendida como bienestar del individuo y prosperidad de la humanidad.3



La meta de la felicidad aparece por todas partes; no sólo en las religiones, en la legislación o en la filosofía, sino también en la poesía. Por ejemplo, Píndaro (el gran poeta de la Grecia clásica) dejó testimonio en sus versos de las siguientes ideas:



  • La dicha de cada día siempre se presenta como bien sumo...” (Olímpica I).
  • La dicha reside en poseer salud, bienes suficientes y fama (Olímpica V).
  • Los caminos de la felicidad son muchos (Olímpica VIII)
  • No hay dicha sin esfuerzo (Pítica XII)
  • La felicidad no depende de tener muchas riquezas, sino de saber gozar de los bienes presentes (Nemea I)
  • Es imposible alcanzar la felicidad completa (Nemea VII).4


Puede observarse que el pensamiento de Píndaro se diferencia claramente con respecto de la concepción moderna de la felicidad, basada en el hedonismo o búsqueda del placer como fin absoluto, ya que el tipo de felicidad que él propone -y que podríamos denominar de ‘heroica’-, depende del logro de la fama a través del esfuerzo.



Por lo tanto, no hay una teoría de la felicidad que todos admitan por igual.5 La tesis de que la felicidad es lo único bueno resulta demasiado general si no se precisa su contenido concreto. Este contenido varía de acuerdo con las relaciones sociales que lo determinan, y a cuyos intereses responde. Es lo que vemos, al cifrarse la felicidad en la contemplación en la sociedad esclavista griega, o en la posesión de dinero en la sociedad burguesa moderna. Resulta así que la felicidad no puede concebirse como algo abstracto al margen de unas condiciones sociales dadas, y que estas condiciones no favorecen u obstaculizan la felicidad en general, sino una felicidad concreta.6