28 de juliol del 2016

Principio de precaución y la “evidencia científica sólida”




 

Escrito por Sandra Soutto

Frases como: "Más vale prevenir que curar", y "Primum non nocere", que significa lo primero es no hacer daño, ilustran perfectamente lo que significa el principio de precaución, utilizado tanto para la autorización y regulación del consumo de productos, como de sus procesos productivos en la Unión Europea (UE), su finalidad es prevenir cualquier peligro que pueda existir para la salud humana, animal o vegetal, y el medio ambiente, en virtud del artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

De acuerdo con los documentos filtrados por Greenpeace sobre las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP), que se negocia entre EEUU y la Comisión Europea (CE), el principio de precaución se está tratando como una "barrera no arancelaria" que debe ser eliminado. 

Este principio que rige la toma de decisiones ante la existencia de un riesgo, pretende evitar cualquier peligro que pueda existir sobre la salud o el medio ambiente, así como los costes necesarios para implementar políticas que permitan la resolución de los daños causados sobre dichos agentes, y en ningún caso se puede utilizar de forma arbitraria, ya que para su aplicación se deben dar las siguientes condiciones:

  1.     Identificación del riesgo y sus consecuencias.
  2.     Evaluación de los datos científicos disponibles.
  3.     Determinación del grado de incertidumbre.

Además, en la evaluación han de participar todas las partes implicadas, y deben ser revisadas en cuanto se disponga de nueva información científica.  De esta manera, en los casos en los que se adopte el principio de precaución, la carga de la prueba recae en el productor, fabricante o importador, quienes deberán demostrar la ausencia de peligro.

Sin embargo, existen otros criterios para evaluar los riesgos antes de tomar una decisión, como el basado en la evidencia científica sólida. Este es el criterio utilizado en EEUU, donde ante la ausencia de pruebas científicas concluyentes de un riesgo cierto, ya sea porque no se ha estudiado o porque no exista acuerdo entre los científicos, un producto puede ser  autorizado por el organismo regulador, sin que existan estudios que  avalen la ausencia de riesgo.

23 de juliol del 2016

40 plataformas ciudadanas y organizaciones denuncian la llegada a España del primer cargamento de gas de fracking estadounidense




Tras la llegada del primer metanero con gas de fracking de EEUU a Portugal a principios de primavera [1], el próximo día 22 de julio se espera la llegada de un segundo buque al puerto de Ferrol. Este acontecimiento está cargado de simbolismo, en la medida que representa el pistoletazo de salida a la importación masiva a nuestras costas de gas del otro lado del Atlántico. Según denuncian más de 40  organizaciones sociales y políticas*, esta senda que iniciamos con la llegada del metanero Sestao Knutsen, impedirá a buen seguro el cumplimiento de los ya exiguos e insuficientes objetivos climáticos europeos, y avanza en la dirección opuesta al espíritu del Acuerdo de París. 
El gas se almacenará en la planta de Reganosa, que cuenta con la oposición vecinal desde el inicio de su tramitación (a menos de 100 metros de las viviendas). El Tribunal Supremo Español, la declaró ilegal en dos sentencias y el gobierno en funciones, acaba de renovarle los permisos a base de eximirla de la evaluación de impacto ambiental.


Gracias al empuje brindado por diversos gobiernos, entre ellos el español, en forma de atractivos marcos normativos y fiscales, la amenaza del fracking en Europa sigue vigente. A pesar de los abandonos por parte de diversas empresas, de la oposición institucional creciente en forma de prohibiciones o moratorias, y la consiguiente reducción en el número de permisos solicitados o concedidos, el fracking ya ha hecho una tímida incursión en nuestro continente. En Polonia, fuera del campo de interés de las empresas a día de hoy, se empleó la fractura hidráulica en un puñado de pozos. En Reino Unido el empleo de la técnica en Lancashire parece inminente, después de haber sorteado el gobierno la voluntad popular y municipal. En el estado español, hay varios permisos en estado avanzado de tramitación, y aunque el reciente abandono por parte de la empresa BNK de algunos de ellos han supuesto una victoria para el movimiento de oposición al fracking, la amenaza de ver los primeros pozos perforados en nuestro país sigue muy patente.

10 de juliol del 2016

ATTAC DEBATE ALTERNATIVAS A LA AUSTERIDAD: SOBERANIA MONETARIA PARA CONSTRUIR OTRA EUROPA



Escrita por Sandra Soutto





En ATTAC, el sábado 9 de julio debatimos el documento, “Mas recortes innecesarios para el Estado Español? Soberanía monetariapara construir otra Europa”, publicado hace unos meses en este blog y en la web de ATTAC España. Tarde, pero ha llegado, tranquilo y lleno de conocimiento, para compartir y ayudar a las personas.

El documento recibió algunas enmiendas que se resolvieron en un debate en el que se explicó, qué es el dinero, qué son los impuestos y la recaudación tributaria, el Banco Central, la banca, la deuda, y algunas cosas más. Pero el debate más intenso fue sobre los impuestos, cuyo pago es eludido con frecuencia por una sociedad insatisfecha, y cuya ubicación temporal respecto del gasto nos permitió disfrutar de grandes argumentaciones con ilustraciones incluidas.

Recordando la historia reciente del Estado Español, en la que era emisor de su propia moneda, y gastaba sin apenas impuestos, se contrapuso la situación actual del Estado, sin soberanía monetaria, donde se hace la recaudación tributaria necesaria para financiar el gasto.

Entonces, en la pizarra se dibujaron los flujos de los ingresos y de los gastos preguntando: 
 “¿Qué fue primero el gasto o el ingreso?
Con este esquema se ilustra como influye la posición y la capacidad de visión del sujeto que contesta a la pregunta, según sea parcial o total. Como en el cuento hindú “Tres ciegos y un elefante”, en el cual cada sabio ciego definía al elefante de distinta forma porque había tocado una parte distinta del animal, y carecía de una visión total del mismo: el que toco la cola decía que era una cuerda, el que toco la barriga decía que era como un tambor con cuatro patas y de piel con pelo para fuera, y el que tocó la cabeza pensó que era un tronco con dos mantas y dos lanzas frías y duras. Estas diferencias llevaron a un debate que se hacía interminable, pero como eran sabios decidieron recurrir a otro sabio que si había visto al elefante para que les describiera el animal y resolviera las diferencias, y así fue.

En el caso de los impuestos, es necesario gastar antes de recaudar, ya que no será posible atender al pago de impuestos si no disponemos del dinero que nos exige el Estado. Por tanto, el Estado necesita gastar para poder recaudar los impuestos.

29 de maig del 2016

IMPUESTOS Y GASTOS SOCIALES





Cada vez más se oye y lee a ONGs y diferentes organizaciones que exigen un nuevo impuesto cuya recaudación se destine a sufragar el gasto público social. Con ello se pretende reducir la desigualdad y la pobreza mundial. Pero esta acción de condicionar el gasto social a la recaudación de un impuesto concreto (son los llamados impuestos finalistas), no es posible ni existe en el mundo real, ya que el gasto público social lo decide el gobierno de cada Estado al elaborar los presupuestos generales de cada año, cuando aún no conoce la recaudación que obtendrá por cada impuesto en ese año.

Para que nos entendamos, los presupuestos generales del Estado, en adelante PGE, constituyen un instrumento fundamental de política económica, donde se planifica el gasto y se estiman los ingresos. Es decir, sólo son previsiones, donde los ingresos tienen un carácter estimativo y los gastos tienen un carácter limitativo, ya que las cantidades presupuestadas para el gasto solo podrán ser destinadas a los fines determinados durante su elaboración.

En el Estado español las instituciones públicas deben presentar sus propuestas antes del 1 de mayo de cada año, anterior al que se quiere presupuestar, claro , para su elaboración definitiva antes del 1 de octubre, fecha en la que se remite al Congreso de los Diputados y al Senado para su discusión, modificación y aprobación. Si nos centramos en un año, por ejemplo el 2016, es posible echar mano de la hemeroteca, y podemos comprobar que durante su elaboración en el 2015, no se conocían las cantidades recaudadas por impuestos ni del 2016, lo que es evidente, ni tampoco las del 2015.

Entonces, qué sentido tiene condicionar el gasto social a la recaudación de un impuesto del que no conocemos cual será la cantidad que finalmente se pueda obtener. ¿Acaso para ampliar el número de camas de un hospital o adecuar las instalaciones del mismo a las necesidades de la ciudadanía, se tiene que crear un impuesto nuevo?

25 de maig del 2016

Desvergonzado intento para institucionalizar disimuladamente el ISDS en toda Europa

  


Seattle to Brussels Network

Una nueva filtración  revela que cinco estados miembros de Unión Europea han propuesto la introducción del Sistema de Resolución de Disputas entre Inversores y Estados (ISDS) para todas las inversiones transfronterizas dentro de la UE.

La Red Seattle to Brussels Network condena enérgicamente el indignante ataque a los sistemas legales nacionales europeos por parte de Austria, Finlandia, Francia, Alemania y los Países Bajos,  como una  muestra  más del sacrificio de la democracia y los derechos de los ciudadanos para complacer los intereses de las multinacionales.

Los gobiernos de Austria, Francia, Finlandia, Alemania y los Países Bajos proponen  institucionalizar el tristemente famoso Sistema de  Resolución de Disputas entre Inversores y  Estados (ISDS)  rechazado por millones de ciudadanos europeos en peticiones on-line  y en una consulta oficial sobre el TTIP planteada por la Comisión Europea a la ciudadanía europea.

La propuesta fue presentada el 7 de abril por representantes de los 5 países (Austria, Francia, Finlandia, Alemania y los Países Bajos, en adelante Los Cinco) en el Comité de Política Comercial de la UE, el cual se ocupa de la política de comercio exterior europea. En lo que parece para ser un esfuerzo concertado, la propuesta estuvo seguida por la publicación de una petición similar por la patronal europea Business Europe el 14 de abril.

El documento filtrado se refiere a una reunión técnica informal entre estados miembros que tuvo lugar el 1 de octubre de 2015 y propone celebrar otra reunión pronto para discutir sobre el documento. Los Cinco también se ofrecen para participar en la redacción de  un texto legal que refleje sus ideas.

La propuesta se hizo en el contexto de procedimientos de infracción emprendidos por la Comisión Europea  para dejar sin efecto los tratados de inversión bilateral entre viejos estados miembros de la  UE y nuevos estados miembros. Estos acuerdos, llamados  tratados de inversión bilaterales intra-europeos fueron firmados entre países europeos occidentales y países de la Europa central y oriental tras del derrumbe de los regímenes comunistas, y se han mantenido después de que estos países se han unido a la UE.

La Comisión Europea ha mantenido que estos tratados  están en contradicción con las leyes de la UE, crean discriminación entre estados miembros y agentes económicos y tendrían que ser rescindidos. Pero entretanto la Comisión no ha impuesto su criterio,  los inversores de los estados  miembros de la UE ya han denunciado a los gobiernos de UE en alrededor de cien ocasiones.

Los tratados bilaterales intra-europeos confieren a los inversores de la UE el derecho a  demandar a los gobiernos de los países de la UE en los que tienen inversiones ante tribunales de arbitraje internacional  para reclamar compensaciones por  cualquier política social, sanitaria o ambiental si creen que sus intereses han sido afectados. Estos  privilegios  perturban el mercado interno, discrimina contra ciudadanos e inversores domésticos y socavan la toma democrática de  decisiones  y el espacio político necesario para un desarrollo sostenible.

En vez de rescindirlos, sin embargo Los Cinco proponen que los tratados bilaterales intra-europeos sean reemplazados por un  intra-acuerdo global de inversiones de la UE que  expandiría los privilegios de los inversores a todo el territorio de la  UE (los  tratados bilaterales intra-europeoss existentes entre estados miembros más viejos y más nuevos  no cubren gran parte de la  inversiones transfronterizas dentro de la UE). Esto conduciría a una mayor proliferación, o peor, a una explosión del arbitraje inversor-estado que disuadirá a los gobiernos de tomar medidas en  interés de desarrollo  sostenible, y forzarles a utilizar el dinero de los contribuyentes para pagar compensaciones por la adopción de medidas perfectamente legales y democráticamente acordadas.

En su propuesta Los Cinco estados afirman que:
  • las inversores transfronterizos necesitan más protección que sus propios ciudadanos y empresas, 
  • el sistema de arbitraje va a proteger a los inversores mejor que el  sistema legal nacional propio,
  • los inversores transfronterizos necesitan que se les concedan privilegios judiciales  para pleitear contra medidas perfectamente legales y acordadas por instancias elegidas democráticamente, todo ello a costa de los contribuyentes,
  • su propuesta es necesaria en apoyo dela posición negociadora de la UE en las negociaciones de comercio, y a  esto tiene prioridad sobre la necesidad de preservar el mismo ordenamiento legal para todos los ciudadanos de la UE.
Pero el caso es el opuesto. Los derechos y los privilegios dados a inversores en los bilaterales intra-europeos y en el intra-acuerdo de inversiones de la UE que los 5 países proponen:
  • discriminan a ciudadanos e inversores domésticos,
  • están basados en principios más  imprecisos que los que  se recogen en las leyes nacionales , que son interpretados  por los tribunales arbitrales de modo menos responsable e independiente de lo que suelen hacer los tribunales de justicia.
  • sirven a los intereses corporativos más que al interés público,
  • socavarán el espacio  político y la toma de  decisión democrática en la UE,
  • harán que los contribuyentes acaben pagando por  las decisiones arbitrales.
No tiene precedentes que Los Cinco propongan un tratado plurilateral entre los Estados  Miembros sin que participen las instituciones de la UE (incluyendo el Parlamento Europeo). Además, esta propuesta – que parece  ha sido redactado en connivencia con Business Europe – ha sido presentada  por 5 países en un Comité de la UE encargado de la política de comercio externo cuándo la propuesta de hecho trata  asuntos internos de la UE, como son  el comercio y la  inversión intraeuropea, así como el derecho, procedimiento judicial y democracia europea .

Ante todo lo expuesto cabe preguntarse si los intereses comerciales no han secuestrado la UE por completo.

Para más detalle y comentarios sobre la propuesta de Austria, Finlandia, Francia, Alemania y los Países Bajos: http://www.s2bnetwork.org/wp-content/uploads/2016/05/The-AFFGN-non-paper-160515-1.pdf

Traducción: David Hervás

Fuente: http://www.s2bnetwork.org/intra-eu-bits-affgn-proposal/

22 de maig del 2016

¿MÁS RECORTES INNECESARIOS E INJUSTOS PARA ESPAÑA?


  

La Subcomisión de Soberanía Monetaria de ATTAC en el Estado Español después de analizar los efectos que podría ocasionar la aplicación de las políticas económicas que Bruselas exige al gobierno español que aplique, elaboró el documento que transcribimos a continuación:



EN VALENCIÀ




SOBERANÍA MONETARIA PARA CONSTRUIR OTRA EUROPA
A veces, las preguntas son más importantes que las respuestas.
Crisis y recortes sociales van de la mano en la historia reciente de la Unión Europea (UE). Las políticas de austeridad han sido la ÚNICA respuesta en el marco de la Unión Económica y Monetaria (UEM) establecida en el Tratado de Maastricht.

En el caso de España, la reforma del artículo 135 de la Constitución en septiembre de 2011 supuso cerrar el último broche de un corsé que comprime y asfixia a la mayor parte de la población, especialmente a la más débil y vulnerable. Desde entonces, las políticas de recortes, además de ser criminales y vergonzosas, son legales. La estabilidad presupuestaria está por encima de cualquier otro objetivo de política.

El pasado mes de marzo de 2016, la Comisión Europea comunicó a España que finalizó el año 2015 con un déficit público excesivo, de casi el 5,2% del PIB, por encima del 4,2% al que se había comprometido. Acto seguido le “invitaba” a comunicar antes del 30 de junio las medidas que pensaba implementar con carácter inmediato para reajustar dicho déficit a lo largo del presente año. Además, la reciente caída en las previsiones de crecimiento económico para la economía española durante 2016, apuntadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el propio Gobierno, implica una menor recaudación impositiva, y por lo tanto, como el déficit público es el objetivo prioritario, habrá que establecer nuevos recortes de gasto como consecuencia de esta nueva “contingencia”. Si se mantiene el objetivo de déficit público del 2,8% del PIB en 2016, ello podría suponer recortes de hasta 20.000 millones de euros este año, a pesar de que el “incumplimiento” del objetivo de déficit haya favorecido que España mejore algunos indicadores macroeconómicos como el empleo y el crecimiento durante 2015, si bien tan débilmente que no han alejado los fantasmas de la deflación ni de tasas de desempleo superiores al 20%. Dar nuevas vueltas de tuerca a la llamada consolidación fiscal (control férreo del déficit público), será abocar a la economía de nuevo a la recesión o al estancamiento en el mejor de los casos.

El Pacto de Estabilidad de la Unión Europea (déficit público anual inferior al 3% del PIB, deuda pública acumulada inferior al 60% del PIB) y un Banco Central Europeo (BCE) independiente que no financia directamente a los Estados, deja en manos de los mercados de capital especulativos a las administraciones públicas con necesidades de financiación. Los bancos privados siguen enganchados a la barra libre de liquidez del BCE, las PYMES y familias continúan sin acceso fácil al crédito para impulsar la economía real no especulativa.

La política fiscal a través del gasto público y la recaudación impositiva, ha sido el instrumento más poderoso en manos de los gobiernos para hacer frente a las inestabilidades recurrentes de las economías capitalistas, manifestadas fundamentalmente en forma de desempleo o inflación, según se tratara de un ciclo de recesión o expansión, respectivamente.

Las haciendas públicas han tenido tradicionalmente un carácter funcional, impulsando o frenando la actividad económica. Si de impulsar se trataba, se aumentaba el gasto público y se reducían los impuestos. En sentido contrario, si había que frenar el ritmo de crecimiento, se disminuía el gasto público y se aumentaban los impuestos. Ni los déficits ni los superávits presupuestarios eran un problema, eran la consecuencia natural de una decisión discrecional de los gobiernos en aras de la estabilidad.

No obstante, desde el tratado de Maastricht, en la eurozona se ha impuesto el concepto de hacienda responsable, término que como el de austeridad induce a equívoco. El déficit público, que ha sido tradicionalmente un instrumento de política económica anticíclica, se ha convertido en un objetivo cuya consecución (déficit cercano a cero) es prioritaria por encima de cualquier otro. Los gobiernos tienen las manos atadas en este ámbito, y casi ocho años después de la crisis económico-financiera de 2008, la eurozona no acaba de salir de la recesión y el estancamiento, por más que el BCE haya bajado los tipos de interés a su mínimo histórico.

El equilibrio presupuestario que exige el Pacto de Estabilidad se ha buscado fundamentalmente por la vía de menores gastos (recortes sociales), desechando la opción de mayores ingresos impositivos de carácter progresivo así como derivados de la persecución de la evasión y elusión fiscal. De nuevo se evidencia cómo la carga de las políticas desarrolladas durante esta crisis está recayendo sobre los grupos sociales más débiles y vulnerables.

Los dos principales problemas de España y el mundo son la desigualdad social y la crisis ecológica. El crecimiento económico a toda costa ha estado detrás de su agudizamiento durante las últimas décadas. Por ello es preciso encarar el futuro de España, Europa y el mundo de acuerdo con principios de cooperación entre los pueblos, así como de respeto y cuidado de la Naturaleza, construyendo nuevas sociedades liberadas de un capitalismo salvaje que ha mercantilizado y precarizado la mayor parte de las necesidades humanas básicas y de los recursos naturales.

Las políticas públicas en pos de la justicia social no pueden relegarse con falsas excusas de falta de recursos para financiarlas. Los principios de la soberanía monetaria y presupuestaria permiten superar el mito de la estabilidad del presupuesto público y su financiación exclusiva a través de la emisión de deuda en los mercados de capital. Permiten poder volver a hacer políticas públicas para la gente.

Por todo lo anterior, la Subcomisión de Soberanía Monetaria de ATTAC España denuncia el marco definido por la UEM y el Pacto de Estabilidad de la UE y apuesta por su superación, para que la política fiscal y presupuestaria pueda desplegarse con toda intensidad en aras de recuperar la justicia social y ecológica.

Un nuevo marco institucional basado en la soberanía monetaria permitiría disponer de financiación para movilizar recursos reales ociosos disponibles en la propia moneda de la Unión Europa, sin depender el gasto público de los ingresos impositivos que se puedan obtener o de la deuda que se pueda colocar en los mercados financieros, límites éstos que obligan a los actuales Estados miembros de la eurozona, que son usuarios del euro, pero no emisores del mismo. Los Estados no tendrían peligro de ser insolventes como ocurre hoy, y contarían con un Banco Central detrás que acomodaría su balance al gasto público, saliendo así de la trampa de la austeridad en que está inmersa la eurozona.

Las leyes y los tratados sirven si liberan a las personas y facilitan su vida en armonía con el resto de la sociedad y de la Naturaleza. Los tratados y pactos vigentes en la UE no respetan la vida. No sirven. Su superación necesita de educación, concienciación y movilización de la ciudadanía y los colectivos sociales, y a esa tarea va a dedicar esta Subcomisión de Soberanía Monetaria todos sus esfuerzos.

17 de maig del 2016

El TTIP EN TRES PALABRAS.









Gonzalo Rodríguez Rodríguez
ATTAC-Galicia
Prof. Del Dpto. De Economía Aplicada de la USC.




 
El TTIP (al igual que tratados similares como el CETA o el TISA) suele presentarse como un tratado de libre comercio que pretende eliminar barreras comerciales a través de la reducción de aranceles y, sobre todo, de la armonización reglamentaria. La música suena preciosa, la letra de la canción incluye libertad y armonía, que a todos nos alegran el espíritu, y el estribillo habla de creación de puestos de trabajo y riqueza. El problema es que los promotores de este acuerdo no entienden por ninguna de las palabras que acabo de citar lo mismo que usted y que yo. Examinémoslas una por una, empezando por la más sonora de todas ellas:

¿Libre?

Pues depende para quien. Una de las cosas que se requieren para la existencia de libertad es la posibilidad de una toma de posición informada sobre los asuntos que nos afectan. Esta posibilidad se nos niega como consumidores y, lo que es más importante, como ciudadanos. Se nos niega en primer lugar por que por todos los medios se trató de impedir la llegada de información a la ciudadanía sobre los términos de las negociaciones. Tuvimos que descubrir a través de Wikileaks y de otras filtraciones que era lo que se estaba negociando. Es más, a día de hoy, cuando los eurodiputados que en los próximos meses tendrán la responsabilidad de votar  a favor o en contra del acuerdo, quieren acceder a los textos relativos al tratado, han de hacerlo bajo unas condiciones indignas: no todos los diputados pueden acceder a ellos, solo los miembros de algunas comisiones cuyas competencias están afectadas por el acuerdo, han de firmar una cláusula de confidencialidad, solo pueden leerlo en una sala de lectura específica a la que acceden acompañados de un vigilante y no les permiten llevar cámara, teléfono o, incluso, bolígrafo propio. Y, lo más pavero, tienen que pedir por anticipado que partes quieren leer, cuando no existe certeza de que contenidos existen.

En el caso de España, tanto los grandes partidos, como los principales medios de comunicación evitaron durante meses a tratar el tema. La máxima expresión de esta omertá se alcanzó durante campaña de las europeas, cuando resultaba un asunto absolutamente central y no formó parte del debate. Solo ahora, ante el creciente rechazo ciudadano derivado de la información sacada a la  luz por los movimientos sociales, se ven en el deber de replicar las críticas (y a la exigencia de la Defensora del Pueblo Europeo) por una parte liberando partes de los textos de negociación, por otra,mediante campañas propagandísticas.

No acaba ahí la cosa. El tratado incorpora cláusulas para que aquellos temas que no puedan resolverse durante la negociación puedan ser acordados por una comisión sin ser aprobados por ningún organismo democrático. Una perfecta coladera para que todos aquellos temas espinosos o que preocupan a la opinión pública puedan ser introducidos por la puerta de atrás en el futuro.

Tampoco cómo consumidores vamos a disfrutar de mayor soberanía. Sirva de ejemplo el caso de los transgénicos. Este tipo de organismos modificados son considerados por la legislación norteamericana equivalentes a los convencionales y, por tanto, y a diferencia de Europa, no tienen que ser etiquetados de modo diferenciado. De este modo se substrae también la libertad de elegir sí se quiere o no consumir estos productos.

¿Barreras?


Cuando uno escucha hablar de barreras al comercio internacional piensa en lo que tradicionalmente se ha considerado como tales: contingentes, aranceles y trabas administrativas. Podría añadirse incluso las subvenciones. Todo este tipo de elementos han sido discutidos reiteradamente en el ámbito de las alternativas de política económica que pivotan entre el fomento de la industria nacional y  la apertura a los mercados exteriores. En el marco de los tratados de libre comercio el alcance va mucho más allá, de modo que ya no es la normativa que afecta a las importaciones la que se considera una barrera, sino todo tipo de normativa que limite la iniciativa empresarial (en este caso la extranjera), incluyendo normativas laborales, ambientales, sociales, urbanísticas o de cualquier otro tipo. Un mero planeamiento urbanístico podría considerarse “expropiación reglamentaria” y, por tanto, obligar a una indemnización en el marco del ISDS (mecanismo de resolución de disputas entre inversores y estado) que constituye uno de los elementos centrales de este tipo de tratados.

Una muestra de esta concepción es la denuncia contra la regulación europea sobre transgénicos que los EE.UU. presentaron ante la Organización Mundial de Comercio en 2004 alegando que constituía un “obstáculo al comercio”. Ciertamente las garantías para la preservación de la salud del medio natural y de las personas que establece la normativa europea están frenando la penetración de productos potencialmente dañinos y en cuyo mercado las empresas norteamericanas son líderes. Del mimo modo que frena la importación de productos químicos peligrosos la normativa REACH. No en vano ambas forman parte del conjunto de barreras para las que los negociadores norteamericanos exigen un salvoconducto.

El papel del ISDS a la hora de “liberar” el comercio y la inversión de condicionantes reglamentarios viene siendo el de un martillo pilón. En teoría este mecanismo fue creado para proteger las inversiones de la empresas (occidentales) en países en vías de desarrollo cuyos sistemas legales podrían carecer de garantías suficientes y, de ahí que puentee los supuestamente poco fiables tribunales nacionales.

¿Podemos pensar que la situación mejore con esta alternativa? Hay varias razones para pensar que no, particularmente por que carece de los incentivos y mecanismos de control adecuados. En primer lugar, los tribunales están formados por abogados corporativistas pertenecientes a grandes bufetes internacionales a los que se designa en los roles de juez , fiscal y defensor, cobrando unos honorarios que pueden alcanzar los 1000 dólares por hora y abogado. Un pleito de estas características puede llegar a costar entre 8 y 30 millones de dólares. Pero todo este negocio no existiría sí las empresas habían carecido de incentivos para demandar. Efectivamente, en aproximadamente el 60% de los casos la empresa gana, es decir, el estado paga una indemnización y/o cambia las normas en beneficio de las empresas. En definitiva, la definición del tribunal provoca que se demande no tanto para proteger los intereses empresariales, sino más bien estrategia de negocio.

Además, en este tipo de tribunales no existe posibilidad de apelación de los dictámenes, negándose así un mecanismo de perfeccionamiento de la justicia y garantía contra la arbitrariedad. De hecho, incluso muchos de los laudos son secretos.

Llegados aquí es justo hacernos una pregunta, ¿podemos acaso pensar que los tribunales ordinarios de Europa y los EE.UU. son particularmente lesivos con los intereses empresariales? Y respuesta no ofrece dudas, no es seguridad jurídica lo que se pretende, sino ventaja jurídica. De hecho el principal peligro del ISDS es que juzga los casos solo en función de los términos establecidos en el tratado correspondiente. Consecuentemente las normativas nacionales en materia laboral, ambiental, social o de cualquier otro tipo no son vinculantes. Todo lo que no esté recogido en el tratado no existe. Y mientras los temas relativos a comercio es inversión son tratados minuciosamente, temas como el medio ambiente ocupan a penas folio y medio en el TTIP.

Debido a las críticas que este sistema está recibiendo, la Comisaria de Comercio de la Unión Europea ha propuesto una modificación, el denominado Sistema de Tribunal de Inversiones, que sí bien introduce la posibilidad de recurso y la creación de tribunales profesionales (en un plazo no especificado), sigue sin resolver problemas fundamentales, como el hecho de que solo las empresas pueden demandar, discrimina a empresas nacionales y ciudadanía frente a inversores extranjeros, sobre todo, sigue sin reconocer la normativa nacional o europea.

Queda un detalle, no precisamente menor, que es que este tipo de tratados reconoce el derecho de las empresas extranjeras a ser indemnizadas no solo por expropiaciones directas (lo cual ya está recogido en las normativas estatales), sino también por cualquier expropiación indirecta, es decir, por lucro cesante debido a la actividad reglamentaria pública. Sirva de ejemplo la demanda de la multinacional francesa Veolia, empresa concesionaria del servicio de gestión del residuos urbanos en el Cairo, contra el gobierno egipcio por la subida de los salarios de acuerdo a la inflación. O la demanda de la sueca Vattenfall, que opera dos plantas nucleares en Alemania, por la decisión de este país de abandonar progresivamente producción de energía nuclear.

Por cierto , ¿Si realmente lo que le preocupa es proteger sus inversiones por que simplemente no contratan un seguro de los que a tal efecto ofrece el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones del Banco Mundial?

¿Armónico?


La Comisión Europea señala que la pretensión final es que los reguladores europeos y norteamericanos colaboren más estrechamente. Asimismo sostienen que el grado de seguridad y calidad de la normativa es similar. Dos ejemplos típicamente esgrimidos de las ventajas de la armonización reglamentaria son el caso de los intermitentes de los vehículos (rojo en los EE.UU. y amarillo en Europa) o el caso de la exportación de ostras europeas, ya que la legislación Norteamérica exige que se analice la salubridad del agua donde se cultiva y la europea, en cambio, que se analice el propio producto, ofreciendo ambos métodos resultados similares. Naturalmente no tenemos nada en contra de la resolución de estas diferencias, tampoco consideramos que hagan falta grandes alforjas para ese viaje.

La realidad es que en aras de la armonización legislativa podría acceder al mercado europeo carne lavada con cloro. Práctica que permite reducir controles sanitarios, alargar la vida de los productos y, en definitiva, maximizar el beneficio la costa de introducir lejía en la dieta. Lo mismo cabe decir del tema del uso de antibióticos en la ganadería, dada a mucho más permisiva norma estadounidense, que facilita su uso masivamente no solo con fines preventivos, sino también para estimular el crecimiento de los animales. Alcanzaría incluso aspectos como las denominaciones de origen, que los norteamericanos consideran competencia desleal, de modo que reclaman que productos elaborados en los EE.UU. puedan comercializarse en Europa bajo marcas comerciales que indiquen vino de Oporto, queso roquefort o Rioja.

Pero hay más. El TTIP se configura como un tratado vivo, un proceso de negociación permanente, que se articularía a través del Consejo de Armonización Reglamentaria. En este órgano tendrían asiento en igualdad de condiciones los representantes de las partes negociadoras (Comisión europea y Gobierno de los EE.UU) y representantes de las multinacionales que, de este modo, tendrían la facultad  de participar en la elaboración de regulaciones, modificar leyes ya existentes, paralizar procesos legislativos y hacerlo además, antes de que los parlamentos nacionales puedan intervenir. Implica que asuntos espinosos o controvertidos podrían ser canalizados a través de esta comisión, de modo que dejarían de estar sometidos a control democrático y escrutinio ciudadano.

Una última pregunta.

En definitiva, se trata de un tratado con un objetivo simple, incrementar la productividad de las multinacionales a costa de reducir a exigencias ambientales, sociales, laborales, sanitarias, etc. No está nada claro que vaya a crear riqueza adicional, antes al contrario es probable que destruya oportunidades de las generaciones futuras, pero lo que es seguro que provocará una distribución aún más injusta de la existente.

Las sociedades humanas comercian desde hace 9.000 o 10.000 años, es decir, desde que empezó a haber excedentes agrícolas y descubrieron que mediante el intercambio podían obtener cosas de las que carecían a cambio de otras que les sobraban, alcanzando de este modo un mayor bienestar. Ni es esto lo que se cuestiona, ni es esto lo que motiva los tratados de libre comercio. Por lo contrario, bajo la aparente bondad e incluso candidez de la propaganda del TTIP se esconde una profunda transformación de las instituciones que implica una merma de nuestras libertades y calidad de vida, la supeditación de lo público a lo mercantil y de la democracia al proceso de acumulación de las multinacionales. La cuestión definitiva es ¿qué vamos a hacer para pararlo?



15 de maig del 2016

CETA: EL TAPADO DEL TTIP





El Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) se reunirá el próximo viernes 13 de mayo, para entre otras cosas, hacer balance de las negociaciones que se llevan a cabo con EEUU sobre la Asociación Transatlántica de Libre Comercio e Inversiones, también conocido por sus siglas en inglés como TTIP, cuya 13ª ronda ha concluido dejando textos pendientes de consolidar por no haber conseguido llegar a un acuerdo. 

Uno de los temas en discordia es el acceso al mercado de la contratación pública, los aranceles y el "mercado" de los servicios, donde EEUU protege su mercado nacional con mecanismos como el Buy American, frente a la UE, que pretende la apertura total del suyo, de manera que mercancías y capitales circulen libremente a través del Atlántico, para rebajar los precios y conquistar un mercado de 800 millones de consumidores.

Si como ha ocurrido en otros sectores finalmente se acuerda "el reconocimiento mutuo", en el mercado competirán productos similares con diferentes precios y calidades. Indudablemente ésta es una competencia suicida, ya que si el mercado europeo no es capaz de producir más barato, los productos estadounidenses arropados por las ayudas gubernamentales y las economías de escala de las multinacionales, hundirán la economía europea.

Será en la siguiente ronda de negociaciones, prevista para julio de 2016, donde se espera  avanzar en la consolidación de los textos, la regulación normativa y la contratación pública. 

Pero, como ya se ha dicho, el próximo viernes 13 el Consejo de Asuntos Exteriores también se reúne para estudiar la forma de ratificar y de cómo poner en práctica el Acuerdo Económico y Comercial negociado con Canadá, conocido por sus siglas CETA, para el otoño que viene. Otro tratado de "libre comercio" muy parecido al TTIP, de cuyas negociaciones nada hemos sabido hasta que finalizaron con el acuerdo de 26 de septiembre de 2014, actualmente pendiente de ratificación por los estados participes del acuerdo.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro para los ciudadanos europeos y canadienses si el Consejo decide ratificar el CETA y autoriza su puesta en práctica de forma provisional, ya que promoverá la proliferación de otros tratados de similares características, que ni son libres ni de comercio, como hemos podido comprobar con las filtraciones de documentos a las que hemos tenido acceso recientemente, y por la amarga experiencia que nos ha dejado el NAFTA (otro tratado de comercio e inversiones para América del Norte), que ha producido importantes pérdidas de puestos de trabajo en los Estados implicados (México, Canadá y EEUU), la apropiación de importantes partidas del gasto presupuestario canadiense, a través del pago de indemnizaciones millonarias propiciado por un sistema de resolución de conflictos instrumentado por las grandes multinacionales. Mientras que en México ha producido el éxodo de millones de trabajadores agrícolas hacia la temporalidad y la precariedad, con el consiguiente aumento de los flujos migratorios, de la explotación de mujeres y niños a través de las maquilas, completándose el triste panorama con el pavoroso y mortífero auge del crimen organizado al Sur del Río Bravo.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro, si el Consejo europeo de Asuntos Exteriores hipoteca los derechos reconocidos por las Naciones Unidas y los Tribunales Internacionales a favor de los inversores extranjeros, que no son otros  que las multinacionales.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro si se adoptan resoluciones que impidan a los Estados garantizar los derechos humanos de sus ciudadanos y se impulsa un modelo económico competitivo que favorece la concentración de la riqueza y de los recursos en pocas manos, la explotación de los más desfavorecidos y el deterioro del medio ambiente.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro si se menoscaban nuestros derechos laborales, el derecho a un trabajo decente, a una sanidad pública y universal, a una educación de calidad al alcance de todos, a la soberanía alimentaria..., en definitiva, a la soberanía de nuestros pueblos.

Pero este viernes 13 puede ser un gran día si Estados como Grecia, Rumanía o Bélgica se oponen al CETA, como han manifestado públicamente sus dirigentes. Si lo hacen habrán dicho "sí, pero..." y abrirán una grieta en el muro en el que las demandas de millones de ciudadanos europeos se han ido estrellando desde que empezó la campaña contra el TTIP y el CETA.

Este viernes 13 puede ser un gran día si no se ratifica el CETA, pero habrá que seguir luchando y explicar que estos tratados ni son de comercio, ni son libres: son una transferencia de poder a las empresas multinacionales.

Sandra Soutto